Promover una conducta empresarial significa fortalecer la confianza entre empresas, comunidades e instituciones, prevenir conflictos y generar condiciones para inversiones sostenibles que contribuyan al desarrollo humano.
Empresas y derechos humanos en América Latina y el Caribe: una agenda de gobernanza y desarrollo humano sostenible
8 de Septiembre de 2026
América Latina y el Caribe atraviesa un momento decisivo. La región posee recursos estratégicos fundamentales para la transición energética global, un sector empresarial dinámico y un enorme potencial para impulsar un desarrollo más sostenible e inclusivo. Sin embargo, como lo señala el informe sobre Desarrollo Humano 2025, Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe y el Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026, Democracias bajo presión, estas oportunidades conviven con desigualdades persistentes, baja productividad, conflictos socioambientales y una expansión de las economías ilícitas y las violencias asociadas al crimen organizado, que ejercen crecientes presiones sobre los territorios, las comunidades y las instituciones democráticas.
En este contexto, la agenda de Empresas y Derechos Humanos adquiere una relevancia renovada. Promover una conducta empresarial significa fortalecer la confianza entre empresas, comunidades e instituciones, prevenir conflictos y generar condiciones para inversiones sostenibles que contribuyan al desarrollo humano.
El PNUD y la agenda de Empresas y Derechos Humanos en la región
A 15 años de la adopción de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, el PNUD ha acompañado a los países de América Latina y el Caribe, traduciendo los Principios Rectores en políticas públicas, capacidades institucionales y herramientas concretas.
En Perú, el PNUD apoyó la implementación y descentralización del Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos, en espacios de trabajo multiactor en 4 departamentos, convirtiendo la agenda en una herramienta de gobernanza territorial, diálogo multiactor y prevención de conflictos . En México, más de 80 empresas, proveedores y MIPYMES han participado en procesos de formación y acompañamiento personalizado en la implementación de la debida diligencia ycadenas de suministro responsables para identificar y gestionar riesgos de derechos humanos. En Panamá, el PNUD acompaña la gestión integrada de la cuenca del Canal, articulando sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial y derechos humanos, trabajando en una gestión integrada de cuencas y gobernanza ambiental, incluyendo espacios de coordinación y participación En Bolivia, se fortalecieron sistemas de alerta temprana y prevención de conflictos mediante mecanismos de gestión de la información estratégica, apoyo a la creación de redes de defensores de derechos humanos y espacios de diálogo multiactor con la Institución Nacional de Derechos Humanos. Y en Brasil, el PNUD contribuye al diálogo nacional multiactor para avanzar hacia una futura Política Nacional de Empresas y Derechos Humanos, además de contar con un programa de formación y acompañamiento a la implementación de la debida diligencia con empresas japonesas en el país.
Más gobernanza para hacer frente a la incertidumbre
Ante crecientes presiones económicas, sociales y ambientales, fortalecer la gobernanza y anticipar conflictos contribuye a reducir riesgos sistémicos y crear entornos más previsibles para comunidades, gobiernos, empresas e inversión sostenible.
Para responder a estos desafíos, el PNUD ha desarrollado a nivel regional herramientas innovadoras para la implementación de la debida diligencia en derechos humanos, entendida como el proceso mediante el cual las empresas identifican, previenen, mitigan y rinden cuentas sobre sus impactos negativos, reales o potenciales, en los derechos humanos. Más de 6.000 personas han sido formadas - 35% provienen del sector privado, el 85% son jóvenes y el 71% mujeres- n la aplicación práctica de la debida diligencia, incluyendo la identificación y evaluación de riesgos e impactos, la adopción de medidas de prevención y mitigación y el seguimiento de su implementación. Asimismo, la Guía de Debida Diligencia Intensificada para empresas en contextos afectados por conflictos permite gestionar mejor las dinámicas territoriales, actores armados, economías ilícitas, recursos naturales y sus impactos sobre las personas y comunidades. El trabajo en MIPYMES permite extender la debida diligencia a las cadenas de valor: en Ecuador, por ejemplo, el PNUD trabaja junto a Fundación Lavazza en una cadena de café libre de deforestación, combinando oportunidades económicas, sostenibilidad ambiental y desarrollo local.
La agenda permite además conectar otras prioridades de desarrollo. El Sello de Igualdad de Género para el Sector Privado, reconoce a las empresas que cumplen estándares de igualdad de género en sus políticas, prácticas y cultura organizacional, tras un proceso de evaluación y mejoras (brechas salariales, liderazgos, conciliación, prevención del acoso y no discriminación), y actualmente ya se ha implementado en 14 países de la región, ha certificado a más de 1.900 sucursales y unidades de negocio, beneficiando a aproximadamente 1,5 millones de personas trabajadoras. El diálogo regional es clave para acelerar la implementación. Tras el X Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos en Panamá, que reunió a más de 300 actores, el PNUD participará en septiembre en el II Foro Multiactor de AECID en Bolivia, fortaleciendo una comunidad regional de práctica para compartir experiencias y avanzar en una agenda común de debida diligencia.
El desafío es avanzar hacia instituciones democráticas capaces de anticipar riesgos y responder a las personas, y empresas que integren derechos humanos, igualdad y sostenibilidad en sus cadenas de valor. Gobiernos, cámaras empresariales, MIPYMES, sociedad civil y organismos internacionales pueden impulsar ecosistemas de debida diligencia basados en capacidades, diálogo público-privado y prevención de riesgos, con las cámaras como actor clave para extender estos estándares al tejido empresarial.
El PNUD acompaña esta transformación conectando actores, territorios y soluciones. Avanzar hacia empresas responsables, cadenas de valor sostenibles e instituciones eficaces es una misma apuesta por generar confianza y promover un desarrollo humano más inclusivo y resiliente en América Latina y el Caribe.