Cerrar la brecha desde lo local: por qué los SARAS pueden transformar el financiamiento verde en América Latina y el Caribe

28 de Abril de 2026

A pesar de su alta vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y la degradación ambiental que experimenta, América Latina y el Caribe (ALC) recibió apenas el 4% del financiamiento climático global entre 2021-2022. Al mismo tiempo, las necesidades de adaptación para la región se estiman entre US$215–284 mil millones anuales hasta 2030. 

Los eventos climáticos extremos generan pérdidas económicas crecientes y afectan los medios de vida de millones de personas, especialmente en zonas rurales y comunidades con menor acceso a oportunidades económicas. Para estas poblaciones, el acceso al financiamiento depende de instituciones financieras locales como las microfinancieras y banca de tercer piso para sostener sus ingresos e invertir en medidas de adaptación.  

En este contexto, fortalecer los Sistemas de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS) se vuelve una inversión estratégica para las instituciones financieras: abre nuevas fuentes de financiamiento, refuerza la resiliencia del negocio y mejora la capacidad de apoyar a los clientes. Con demandas regulatorias y de financiamiento verde en aumento, quienes se preparen hoy estarán en mejor posición para atraer capital, proteger sus carteras y enfrentar riesgos cada vez mayores.  

Este desafío es particularmente relevante para las microfinancieras. 
 

El rol crítico de las microfinancieras en contextos de alta vulnerabilidad 

Las microfinancieras son, en muchos casos, el último eslabón del sistema financiero antes del territorio. Operan donde los bancos tradicionales no llegan y donde los impactos del cambio climático y la degradación de ecosistemas son más intensos. 

Sin embargo, existe una paradoja crítica. Quienes están mejor posicionados para canalizar financiamiento verde hacia donde más se necesita enfrentan, al mismo tiempo, mayores barreras para acceder a él. A pesar de su alcance territorial y su rol clave en la inclusión financiera, las microfinancieras siguen estando en gran medida desconectadas de los flujos de financiamiento verde debido a una limitación estructural: la falta de capacidad para integrar y gestionar adecuadamente los riesgos ambientales y sociales en sus operaciones. 

Esto es un cuello de botella sistémico. Sin esta capacidad, las microfinancieras quedan fuera de los estándares exigidos por bancos de desarrollo, fondos climáticos e inversionistas internacionales, lo que limita su acceso a capital y su potencial de impacto. 
 

Los riesgos ambientales como riesgos financieros 

La evidencia muestra que los riesgos climáticos y ambientales afectan directamente la calidad de las carteras. Microemprendedores expuestos a crisis climáticas, sociales y económicas ven afectada su capacidad de pago, elevando el riesgo crediticio y comprometiendo la sostenibilidad financiera de las instituciones que los atienden. 

El riesgo climático es también un riesgo financiero y ya no pueden considerarse por separado. La capacidad de gestionar riesgos ambientales y sociales se ha convertido en un requisito clave tanto para el cumplimiento regulatorio como para el acceso a financiamiento verde internacional.  
 

SARAS: una herramienta concreta para aumentar el acceso a financiamiento 

Frente a esta realidad, los SARAS son una pieza crítica de la arquitectura de financiamiento verde. Permiten a las instituciones financieras locales alinearse con estándares internacionales y abrirse a nuevas fuentes de capital. 

Implementar un SARAS permite identificar riesgos antes de que se conviertan en pérdidas financieras, mejorar la calidad de la cartera al integrar criterios de sostenibilidad y reducir la exposición crediticia. Además, facilita el cumplimiento de requisitos crecientes de bancos de desarrollo y fondos verdes.  
 
Cerrar la brecha desde abajo hacia arriba 

Mover el financiamiento verde hacia lo local implica descentralizar capacidades y fortalecer a quienes están más cerca del territorio. Las microfinancieras pueden canalizar flujos hacia agricultura sostenible, prácticas de adaptación, soluciones basadas en la naturaleza, transición energética local, y protección de ecosistemas. 

Superar esta brecha permitiría a las microfinancieras, mejorar la calidad de sus carteras y fortalecer la resiliencia de sus clientes. Todo converge en la implementación de un sistema sólido de gestión de riesgos ambientales y sociales. 
 

Nuevo curso: SARAS para microfinancieras 

Se lanza en Learning for Nature el curso “SARAS para Microfinancieras – Un enfoque práctico y adaptado a la realidad institucional en América Latina y el Caribe”. 

Este curso gratuito, en línea y autoguiado, está dirigido a microfinancieras, cooperativas de ahorro y crédito y asociaciones de la región. Permite comprender la importancia estratégica de SARAS, identificar riesgos ambientales y sociales en sus carteras, y adaptar herramientas de forma gradual según su realidad institucional. Te invitamos a inscribirte. 

 

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Este curso se desarrolló en colaboración con GFLAC, en el marco de la iniciativa Innovación para las Finanzas Verdes en Latinoamérica y el Caribe (IFV LAC), financiada por Suecia a través de la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional (ASDI).