“La cuarta revolución industrial podrá beneficiar a todos si hay una democratización del conocimiento”: Lina Arbeláez

19 de Febrero de 2019

Colombia comienza a ser epicentro de debates sobre los retos y oportunidades de la Cuarta Revolución Industrial

En días pasados, Víctor Muñoz, alto consejero presidencial para la Transformación Digital, afrmó en un diario de circulación nacional que, frente a la región, Colombia está a la vanguardia en la discusión que trae consigo los retos y las oportunidades de la cuarta revolución industrial.

Por primera vez, el país es el epicentro de conferencias académicas, discusiones políticas y reformas legislativas. Sin embargo, uno de los elementos más importantes a discutir es cómo lograr que la cuarta revolución industrial no genere más desigualdades y mayores índices de pobreza en un país que está en constate lucha por acabar con la inequidad.  

En su reciente libro Trabajar para un futuro más prometedor, la Organización Internacional del Trabajo plantea la urgente necesidad de “mejorar la calidad de vida de los trabajadores, ampliar las opciones disponibles, cerrar la brecha de género, revertir los estragos causados por las desigualdades a nivel mundial y mucho más”[1]. En el documento, la OIT abre el debate para que empecemos a evaluar qué significa formalización laboral en la era de la automatización, la inteligencia artificial y la robótica en general.  

Son varios casos los que demuestran cómo, cada vez más, hay softwares capaces de reemplazar profesiones de alto nivel y de transformar el mercado laboral como lo conocíamos hasta ahora. Sin embargo, estudios señalan que no hay una relación excluyente entre el avance de la tecnología y el empleo.

Sin duda es un panorama que nos plantea muchos retos, pero también cientos de oportunidades para usar la innovación como la gran herramienta capaz de generar desarrollo sostenible con impacto social. Este fue precisamente el tema central de la conferencia inaugural que organizaron la Universidad del Rosario, Konrad Adenauer Stiftung y el periódico El Tiempo bajo el título “Transformando el país en la era digital”.

El encuentro que se llevó a cabo el 12 de febrero en Bogotá reunió en un mismo escenario a cinco expertos en temas de innovación y emprendimiento para pensar, cuestionar y debatir las oportunidades que plantean la revolución 4.0 desde la óptica del Estado, la academia, la industria y la cooperación internacional.

Bajo la moderación de Cristina Plazas, ex directora del ICBF, los panelistas debatieron por cerca de una hora cuál es el impacto social que debería generar la tecnología en la era digital.

Lina Arbeláez, Gerente Nacional de Reducción de Pobreza e Inequidad del PNUD Colombia, inició exponiendo la relación inversa que existe entre penetración digital -por cuenta del acceso a banda ancha- y los índices de pobreza monetaria.

Aunque la evidencia demuestra que en los territorios no conectados la pobreza es mayor, Arbeláez fue enfática al señalar que, más allá del acceso a la fibra óptica, la necesidad urgente está en democratizar el conocimiento para todos los ciudadanos. “El llamado es que no solo tengan acceso al internet si no a su uso efectivo, es decir que todos los colombianos puedan saber cómo y para qué usarlo.”, puntualizó.

“Precisamente a través de los Sacúdete, el Gobierno Nacional con el apoyo del PNUD, venimos poniendo en marcha un programa que busca detonar el talento y la creatividad de los jóvenes en el país para inspirarlos, enfocarlos y transformarlos mediante el acceso a contenidos, conocimiento y formación en habilidades específicas, para facilitar la construcción de sus proyectos de vida,”, afirmó la representante del PNUD en el evento.

A su turno, Natalia Guerra, directora de Asuntos Públicos, Regulatorios y Mayoristas de Telefónica se refirió a los proyectos que tiene la compañía para usar los datos para el bien social e identificar problemáticas socioeconómicas que puedan ser abordadas a través de políticas públicas.

Por su parte, Ángel Melguizo, vicepresidente de Asuntos Externos y Regulatorios de DIRECTV para América Latina, aseguró que la clase media consolidada que tiene Colombia y que usa las nuevas tecnologías de la información, plantea retos de desarrollo que deben ir de la mano de la transformación digital. “Para seguir avanzando en términos de productividad se requiere una digitalización de las actividades económicas.  También es necesario formar a los colombianos para que tengan las habilidades para ingresar a posiciones laborales que hoy tal vez no tienen nombre”, puntualizó.

A su vez, Alejandro Delgado, Project Leader de Ruta N se refirió a una ruta que vienen implementando junto al Banco Interamericano de Desarrollo en la que están planteando un modelo de infraestructura TIC para la equidad. La iniciativa busca que el área metropolitana de Medellín tenga acceso a fibra óptica para que todos los ciudadanos cuenten con la oportunidad de usar el internet para generar negocios que finalmente se traduzcan en bienestar.

Al referirse a los casos de éxito que se han venido gestando desde el PNUD, Arbeláez aseguró que la entidad viene trabajando en las zonas rurales del país y con las poblaciones más vulnerables para lograr posicionar a la tecnología como un medio útil para llegar a un fin específico como lo es el desarrollo económico y la generación de ingresos sostenibles.  

“El PNUD viene apoyando al Estado en la construcción de un Marco Nacional de Cualificaciones que le permita a Colombia avanzar en términos de competitividad y productividad. Sin embargo, vemos que aún queda mucho camino por recorrer pues en el marco de la cuarta revolución industrial la construcción de un nuevo pensum no puede demorarse 7 años, pues al momento de su lanzamiento es probable que ya este obsoleto.

El sector educativo y el sector productivo de nuestro país deben trabajar de manera conjunta para entender cuáles son las especializaciones requeridas y cómo adaptar el uso de las nuevas tecnologías en la formación.  Así mismo, debemos focalizarnos en la esencia humana, - lo cual es el elemento diferenciador con las máquinas-, las habilidades blandas, y la capacidad de innovar. El objetivo es que la tecnología sea un medio y no un fin en sí mismo”, afirmó

Arbeláez finalizó su intervención asegurando que son las tecnologías, por ejemplo, las que pueden ayudar a transformar las dinámicas económicas, políticas y sociales de nuestro sistema. De acuerdo con Arbeláez, las tecnologías pueden ser útiles en la aceleración del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para que a 2030 tengamos un sistema que no sólo no deje a nadie atrás, sino que sea económicamente viable y ambientalmente sostenible.  

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[1] https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf