Una propuesta metodológica para identificar hogares que requieren atención ante eventos climáticos en zonas costeras rurales de México
Viviendas vulnerables, comunidades en riesgo
9 de Junio de 2026
El cambio climático ha incrementado la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos extremos, por lo que garantizar la seguridad de las viviendas es un pilar fundamental para la resiliencia de las comunidades, especialmente en zonas rurales y costeras. En estas regiones, inundaciones, marejadas ciclónicas y vientos intensos ponen en riesgo a miles de personas, así como a sus hogares y medios de vida.
En México, muchas de las viviendas ubicadas cerca de lagunas costeras o en zonas de interacción mareal, no cuentan con diseños ni materiales adecuados para resistir la humedad constante, las lluvias torrenciales o los vientos intensos. A esto se suma la falta de recursos económicos y técnicos para reparar o reconstruir después de un desastre, lo que empuja a recurrir a la autoconstrucción empírica, que, en algunos casos, perpetúa el riesgo. Por ello, resulta urgente fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades, empezando por la vivienda.
En respuesta a este desafío, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, realizó un análisis de vulnerabilidad física de viviendas en tres comunidades costeras de la Reserva de la Biósfera Marismas Nacionales en Nayarit, como parte del proyecto "Raíces: manglares para las comunidades y el clima", liderado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). El estudio analizó la ubicación y las condiciones estructurales para identificar los principales factores que incrementan el riesgo de las comunidades ante eventos hidrometeorológicos extremos.
Diseño metodológico: evaluación multicriterio de la vulnerabilidad
Para el análisis, se partió de dos conceptos clave retomados del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC): vulnerabilidad y riesgo, entendidos desde una perspectiva operativa.
La vulnerabilidad se entiende como la propensión de un sistema, persona o grupo a verse afectado negativamente por una amenaza, así como su capacidad limitada para anticipar, resistir y recuperarse de sus impactos. El riesgo, por su parte, resulta de la combinación entre la probabilidad de que ocurra un evento peligroso y las consecuencias que este puede generar.
Al identificar las debilidades estructurales, sociales y económicas que enfrentan las comunidades y viviendas en zonas costeras, es posible estimar de forma más precisa el nivel de riesgo al que se enfrentan.
Con el acompañamiento de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), se adaptó, al contexto de Marismas Nacionales, un cuestionario basado en la Metodología para la elaboración de mapas de riesgos por inundaciones en zonas urbanas por fenómenos hidrometeorológicos.
Este cuestionario permitió evaluar de manera integral las condiciones de las viviendas a partir de 21 organizados en 10 dimensiones clave: ubicación, dimensiones, resguardo, materiales de construcción, mantenimiento, ventilación, equipamiento, seguridad, movilidad y peligros adicionales en caso de evacuación. El cuestionario se aplicó a una muestra de 20 viviendas en Francisco Villa, Unión de Corrientes y Valle de la Urraca, con el fin de reflejar con precisión la diversidad de diseños, materiales y estados de mantenimiento.
La información recopilada se analizó mediante una matriz de evaluación multicriterio, asignando a cada parámetro un puntaje del 1 (menor vulnerabilidad) al 3 (mayor vulnerabilidad). Como referencia para estos valores, se tomaron los supuestos mínimos de diseño y estructura de una vivienda resiliente de la Guía básica para la autoconstrucción de vivienda segura (CENAPRED/CONAVI), y el consenso de la UAN. El puntaje total por vivienda se convirtió en una escala de 0 a 100 para clasificar la vulnerabilidad en seis niveles, de muy baja a muy alta, permitiendo identificar la proporción de hogares más expuestos y los factores que más inciden en el riesgo de cada comunidad.
Panorama general de vulnerabilidad de las viviendas
El análisis evidenció un panorama de vulnerabilidad extendida en las viviendas evaluadas: solo el 20 % se ubicó en un nivel de vulnerabilidad baja, mientras que el resto se distribuye en condiciones de riesgo que muestran una alta exposición frente a eventos climáticos extremos.
- Vulnerabilidad Media (50%): Se localizan entre 10 y 100 metros de cuerpos de agua. Combinan muros y pisos relativamente durables con techos de lámina (sensibles a vientos fuertes e inundaciones). Aunque cuentan con servicios básicos y algún medio para evacuar, su escasa elevación y reducidos espacios interiores limitan las opciones de resguardo durante una emergencia.
- Vulnerabilidad Media-Alta (25%): Se ubican a menos de 10 metros del agua. Son estructuras pequeñas, sin elevación y construidas con materiales frágiles (techos de lámina o plástico y muros sin acabados). La falta de mantenimiento y la limitada capacidad de evacuación incrementan su nivel de riesgo.
- Vulnerabilidad Alta (10%): El grupo más crítico. Construcciones al nivel del suelo o por debajo, con materiales precarios, pisos de tierra y daños acumulados por eventos anteriores. Carecen de ventanas o presentan aberturas desprotegidas, lo que expone gravemente a sus habitantes, entre ellos, personas con movilidad reducida.
Recomendaciones para la acción local basadas en evidencia para construir
Los resultados del estudio ofrecen insumos clave para impulsar estrategias de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad y fortalezcan la resiliencia de las viviendas costeras frente al cambio climático. Para traducir esta evidencia en acciones concretas y política pública, el primer paso fundamental es socializar los hallazgos con personas tomadoras de decisiones, desde el ámbito local hasta el nacional,
Este proceso debe guiar la creación de lineamientos que aborden, de manera simultánea, mejoras factibles en las viviendas existentes, como ajustes en materiales y diseño — y la planificación de nuevas viviendas más seguras, sin perder de vista el fortalecimiento de la organización comunitaria ante emergencias climáticas.
Al integrar el conocimiento técnico con las capacidades y necesidades locales, se avanza hacia viviendas más seguras y comunidades mejor preparadas para enfrentar los efectos del cambio climático.
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). (2019). Glosario del Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1,5 °C. Disponible en https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/sites/2/2019/10/SR15_Glossary_spanish.pdf
Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). (2011). Metodología para la elaboración de mapas de riesgos por inundaciones en zonas urbanas por fenómenos hidrometeorológicos. Ciudad de México: Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Disponible en https://www.cenapred.unam.mx/es/Publicaciones/archivos/203.pdf
Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) & Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI). (2018). Guía básica para la autoconstrucción de vivienda segura. Ciudad de México: Gobierno de México. Disponible en https://www.cenapred.unam.mx/es/Publicaciones/archivos/432-GUIABASICAAUTOCONSTRUCCIONVIVIENDASEGURA.PDF