Palabras que unen: el periodismo como puente para la paz en Perú y Bolivia

17 de Noviembre de 2025

En Perú y Bolivia, el periodismo se ha convertido en una fuerza que une, escucha y reconstruye confianza. Dos países, dos historias, un mismo propósito: hacer de la verdad y el diálogo la base de la paz.

América Latina carga en su historia voces que unen, que construyen confianza y que, desde los Andes hasta la Amazonía, hacen de la palabra la piedra angular de la reconciliación. 

Periodistas y comunicadores construyen paz desde cada rincón, combatiendo la desinformación y fortaleciendo la democracia. Son iniciativas impulsadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que promueve la verdad, el diálogo y la paz.

Desde Perú – Ama Llulla

En tiempos donde la información circula de forma inmediata y en múltiples plataformas, diferenciar lo verdadero de lo falso se ha convertido en un desafío constante. Cada mensaje tiene el poder de influir en la opinión pública y en la toma de decisiones. Por ello, la veracidad se ha vuelto esencial: la desinformación divide, polariza y debilita la credibilidad.

Ante este reto, surgió en 2020 una iniciativa que ha acompañado a las comunidades del Perú como vehículo de verdad y confianza: Ama Llulla, que en quechua significa “no mentirás”. Nació en medio de la pandemia y de un proceso electoral tenso, impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y coordinada por el medio Ojo Público.

La red reúne a más de veinte medios locales y digitales de todo el país que, a través de plataformas tecnológicas e inteligencia artificial (IA), verifican información y la traducen a cuatro lenguas originarias del Perú: quechua collao, quechua chanka, asháninka y sus variantes. Su propósito: verificar información, traducirla a lenguas originarias y fortalecer la confianza ciudadana desde la verdad compartida.

Durante las elecciones de 2021, el país enfrentó una ola de información fragmentada, contradictoria y engañosa.
“La idea fue contrarrestar la desinformación durante las elecciones. En medio de un escenario polarizado, los votantes quedaban expuestos a la incertidumbre”, recuerda Gianella Tapullima, periodista de Ojo Público y coordinadora de la red.

A cientos de kilómetros, Ricardo Pérez Quispe, conductor de Radio Vilcanota en Cusco, vivía lo mismo:
“Había un vacío entre la información institucional y la vivencia de las comunidades. En ese contexto, la verdad no solo informa, también reconstruye la confianza, sobre todo cuando se comunica en lenguas originarias.”

En Loreto, Rodil Salas, periodista de Radio Señal Lagunas, enfrentaba otro reto: la distancia y la falta de conectividad. “Yo también soy docente y veía que la gente no estaba al tanto de lo que realmente pasaba. Hacía falta difundir información veraz que no confunda. Aunque no siempre tengamos internet, sí tenemos responsabilidad. La gente confía en la radio que llega hasta los lugares más apartados.”

Con apoyo del PNUD, Ama Llulla permitió que estos periodistas informen y construyan confianza desde sus territorios. La red combina periodismo tradicional, tecnología e inclusión lingüística.

“Usar la tecnología de manera ética nos enseña a trabajar en equipo y a traducir la verdad para todas las audiencias”, señala Gianella. “Cada historia verificada evita una falsa; cada audio traducido abre un puente de verdad.”

Ricardo resalta el poder de la lengua: “Cuando compartimos verificaciones en quechua, la gente escucha distinto. Se siente reconocida e incluida. Eso genera confianza.”

Rodil lo resume así: “En lugares donde el periodismo se hace con pocos recursos, Ama Llulla nos da respaldo y legitimidad. Saber que no estamos solos nos ayuda a mantenernos firmes ante la presión o la censura.”

Ama Llulla incorpora la alfabetización digital y el uso ético de la inteligencia artificial a través de la plataforma Quispe Chequea de Ojo Público. Las verificaciones, adaptadas a diferentes formatos y lenguas, se difunden por radio, portales web y redes sociales en todo el país.

“Cuando una comunidad confía en la información, puede tomar mejores decisiones. Y donde hay verdad, hay menos espacio para el miedo o la manipulación”, dice Ricardo.

Ama Llulla demuestra que la verdad también se teje —que la comunicación, cuando es ética y empática, fortalece la democracia.

Bolivia – Periodismo para la paz

Más al sur, Bolivia también abraza el periodismo que une. En un país multicultural, donde la palabra tiene poder, los discursos de odio y la polarización han dejado huellas profundas en los últimos años. En este contexto, el PNUD impulsa la iniciativa “Periodismo para la Paz – Comunicación Sensible al Conflicto”, que promueve el uso responsable de la información y demuestra que es posible contar historias de paz incluso en medio del conflicto.

Basado en los principios de No Hacer Daño y la gobernanza anticipatoria, el proyecto fortalece las capacidades de periodistas, comunicadores y jóvenes para ejercer un periodismo ético, responsable y orientado al diálogo.

A través de los talleres “Periodismo para la paz: herramientas y práctica”, periodistas de radios, medios digitales y comunitarios se reúnen para fortalecer sus habilidades y compartir experiencias desde sus territorios. Así, amplían su capacidad de informar con ética y convertir la información en una herramienta de paz y reconciliación.

Rosa Mery Chino Loza, de Ayo Ayo, provincia Aroma, al sur de La Paz, trabaja como reportera radial en aymara y corresponsal de la Red Erbol. Desde hace más de diez años, construye puentes a través de su labor.
“La palabra hablada tiene un poder profundo”, explica Rosa. “Siempre debemos mirar el pasado para proyectar el futuro con respeto, como los caminos de nuestros abuelos, ñanq'anapachanakana.”

En Sucre, Gabriel Arciénega, estudiante de Comunicación Social, comparte la misma convicción: “Comunicar no solo es informar, es entendernos.”

Su mirada representa a una generación que busca espacios de legitimidad y cohesión, donde escuchar con tolerancia pese más que hablar más fuerte.

Vania Sandoval Arenas, comunicadora e investigadora, acompañó la co-creación del Protocolo de Periodismo Sensible al Conflicto, un ejercicio de escucha activa e intercambio de saberes con periodistas —algunos de ellos agredidos o perseguidos durante periodos electorales. “Es importante hablar del periodismo de paz y compartir recomendaciones sobre cómo narrar de otra manera, dejando atrás estereotipos étnicos o regionales que contribuyen a la violencia”, dice Vania. “Trabajamos bajo la premisa de que ser creíble es más importante que ser viral.”

De estos talleres nació la Plataforma de Periodismo para la Paz y Sensible al Conflicto, que reúne a periodistas de todo el país que promueven mensajes de convivencia democrática desde sus regiones. La campaña #NoHacerDañoamplificó este mensaje, recordando que cada palabra tiene consecuencias y que comunicar con ética ayuda a prevenir conflictos.

Con el apoyo del PNUD, medios locales en distintas regiones adoptaron prácticas más reflexivas y responsables. Las coberturas comenzaron a incluir voces diversas y miradas interculturales, con narrativas que invitan a la comprensión. La formación permitió que periodistas asuman un rol activo en la mediación y el diálogo, reconstruyendo lazos de confianza.

Bolivia continúa consolidando un periodismo comprometido con la paz y la convivencia —uno que trasciende fronteras e inspira a otros países de América Latina. Esta experiencia confirma que, cuando la comunicación se ejerce con ética y empatía, abre caminos hacia la reconciliación.

Desde el micrófono de Rosa, el aula de Gabriel y la investigación de Vania, resuena la misma certeza: cuando el periodismo tiende puentes, la democracia se fortalece.

Comunicar con respeto no solo informa: transforma.

En Perú y Bolivia, el periodismo se ha convertido en una fuerza que une, escucha y reconstruye confianza. Dos países, dos historias, un mismo propósito: hacer de la verdad y el diálogo la base de la paz.