Humedales: el sistema que podría estar protegiéndote sin que lo sepas
30 de Enero de 2026
Los ecosistemas de humedal son zonas terrestres que permanecen saturadas o inundadas de agua, ya sea de forma permanente o estacional. Estos ecosistemas representan una transición entre los ambientes terrestres y acuáticos.
En las zonas costeras, los humedales incluyen ecosistemas como manglares, pastos marinos, lagunas costeras, esteros, arrecifes de coral y playas con vegetación. Todos estos ecosistemas están conectados entre sí y forman una red natural que sostiene la biodiversidad y el bienestar humano.
Los manglares son ecosistemas formados por árboles y arbustos adaptados a condiciones de alta salinidad, temperaturas extremas, mareas fuertes, vientos intensos y suelos lodosos con poco o nada de oxígeno.
Bosques de manglar en el departamento de Choluteca
¿Sabías qué?
Se estima una superficie total de 1,234,517.1 hectáreas de humedales en Honduras, de las cuales el 75% son palustres (humedales interiores como lagunas costeras, lagos, pantanos, sabanas inundables y marismas).
"Los Humedales son ecosistemas muy frágiles y, a nivel mundial, representan entre 1 % al 5 % de la superficie terrestre. Sin embargo, los beneficios que proveen son fundamentales para la vida en el planeta. Contribuyen a la regulación climática al ser uno de los principales ecosistemas de fijación de carbono y desempeñan un papel vital en el ciclo de vida de numerosas especies marinas —como peces, moluscos y crustáceos— que sustentan las pesquerías artesanales de las comunidades costeras. Su conservación nunca ha sido tan prioritaria como ahora. Es indispensable enfocar esfuerzos y recursos financieros en su gestión sostenible, con la participación de las comunidades y las autoridades, para garantizar un bienestar común."
Jimmy Andino | Biólogo y Coordinador Nacional del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD)
del PNUD en Honduras.
¿Por qué los humedales son esenciales para nuestra vida y el planeta?
Estos ecosistemas son fundamentales porque proporcionan una amplia variedad de servicios ecosistémicos. Entre estos destacan la regulación del ciclo del agua, el control de inundaciones, la recarga de aguas subterráneas, la purificación del agua, la captura de sedimentos y la estabilización de la línea costera. Además, actúan como importantes sumideros de carbono, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
Biodiversidad: Los humedales albergan una gran diversidad de vida, incluyendo plantas, animales e insectos. Son hábitats esenciales para numerosas especies, entre ellas aves acuáticas, peces y otros animales silvestres. También actúan como zonas de cría, alimentación y refugio contribuyendo de manera significativa a la conservación de la biodiversidad.
Valor socioeconómico: Los humedales proporcionan recursos y servicios vitales para las comunidades. Suministran agua dulce, alimentos, y otros productos naturales. Además, ofrecen oportunidades para el turismo, la recreación y la educación ambiental, generando ingresos y contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas.
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¿Sabías qué?
Honduras es parte de la Convención Ramsar desde octubre de 1993 y actualmente cuenta con 12 sitios Ramsar, que cubren aproximadamente 305,927 ha en total (equivalente al 3 % del área total de Honduras).
¿Cómo protege la ley a los humedales en Honduras?
La Ley Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (Decreto No. 98-2007) y la Ley General del Ambiente (Decreto No. 104-93) proporcionan las bases legales para proteger, rehabilitar y dar manejo sostenible a ecosistemas estratégicos como los manglares que son humedales costeros.
Además, el país es parte de compromisos internacionales relevantes, como el Acuerdo de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Ramsar sobre Humedales, los cuales respaldan y fortalecen la acción nacional orientada a la restauración de estos ecosistemas costeros críticos. La medida también se enmarca en instrumentos de planificación como la Estrategia Nacional de Biodiversidad, los planes nacionales de restauración forestal, así como los planes de manejo de áreas protegidas que incluyen zonas de manglar.
Garza Cucharona en Refugio de Vida Silvestre Barras de Cuero y Salado
El Convenio sobre los Humedales de Importancia Internacional, conocido como el Convenio Ramsar, es un tratado intergubernamental adoptado en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán. Su objetivo principal es la conservación y el uso racional de los humedales, reconociendo su valor ecológico, económico, cultural y científico, especialmente como hábitats de aves acuáticas.
Honduras es parte de la Convención Ramsar desde octubre de 1993 y actualmente cuenta con 12 sitios Ramsar, que cubren aproximadamente 305,927 hectáreas en total.
Al formar parte del Convenio, Honduras se compromete a:
- Designar y proteger humedales de importancia internacional (Sitios Ramsar).
- Promover el uso racional de todos los humedales en su territorio (no solo los designados).
- Cooperar internacionalmente en la conservación de humedales compartidos o migración de especies.
- Incluir la gestión de humedales en su planificación nacional, sectorial y territorial.
Pesquerías artesanales en el sistema humedal del Golfo de Fonseca
PPD y la conservación de los humedales
En el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) en Honduras, los ecosistemas de humedales son hábitats críticos que han sido priorizados para sus conservación y gestión sostenible. Esto se realiza mediante subvenciones comunitarias enfocadas principalmente en la restauración y reforestación de manglares, la conservación marina de los arrecifes, la protección de hábitats marino-costeros para las pesquerías artesanales, y la protección de lagunas costeras y pastos marinos.
El PPD en Honduras ha financiado 28 proyectos en ecosistema de humedales, conservado un estimado de 30,500 hectáreas beneficiado a unas 25,000 personas que dependen de estos ecosistemas para su seguridad alimentaria, su economía familiar y la protección costera de sus comunidades.
También ha fortalecido la gobernanza comunitaria al empoderar a lideres locales, comunidades y gobiernos municipales en su rol de gestión de manera sostenible los humedales en sus territorios. Un ejemplo de ello es la conformación de seis comités de protección de manglares en distintas zonas de Honduras, los cuales trabajan activamente por su conservación.
El PPD es una iniciativa ejecutada por el PNUD bajo liderazgo de SERNA con financiamiento del Fondo Mundial por el Medio Ambiente.
Guía de buenas prácticas para la conservación de los humedales costeros
Evitar el corte de árboles de mangle
Los manglares están protegidos por ley debido a los grandes beneficios que ofrecen: protegen las costas, funcionan como zonas de cría para numerosos peces y contribuyen a la purificación del agua. Cortar un árbol sin autorización, aunque parezca un acto menor, afecta directamente la salud del manglar y contribuye a la degradación de todo el ecosistema.
En la comunidad se puede utilizar madera caída o ramas secas, siempre con la debida autorización. Se recomienda establecer acuerdos comunitarios para regular el aprovechamiento limitado del recurso y coordinar con el Instituto de Conservación Forestal (ICF) o con la municipalidad en caso de requerir un uso especial del mismo.
Evitar rellenar, secar o drenar las zonas de manglar
Al rellenar con tierra, basura o escombros, o al abrir canales sin la asesoría adecuada, se altera el flujo natural del agua y se perjudica todo el sistema del manglar. Esto afecta a los árboles, los peces e incluso a los suelos. Es importante mantener limpios los canales naturales y evitar cualquier acción que bloquee el paso del agua. Si se observa un cambio en el nivel del agua o zonas que empiezan a secarse, es fundamental alertar a las autoridades competentes o al comité ambiental local.
Evitar construir casas, caminos, pozos o letrinas dentro del manglar
Las construcciones en estas zonas compactan el suelo, interrumpen el flujo del agua y generan contaminación. También reducen la cobertura de manglar y aumentan los riesgos durante tormentas y marejadas. Es recomendable construir en zonas más altas y alejadas del manglar. Asimismo, las viviendas existentes cerca de estas áreas deben contar con sistemas sanitarios adecuados para evitar la contaminación.
Organizar viveros comunitarios de mangle para restaurar áreas degradadas
Cuando el manglar ha sido dañado por tormentas o por actividades humanas, una de las mejores formas de recuperarlo es sembrando nuevos árboles. Se pueden recolectar propágulos (semillas) de zonas sanas, criarlos en viveros comunitarios y sembrarlos en las áreas degradadas. Esta actividad involucra a jóvenes, pescadores y líderes comunitarios, y fortalece el compromiso local con el cuidado del manglar.
Evitar el ingreso de ganado dentro del manglar
El ingreso de ganado al manglar daña el suelo, rompe las raíces, contamina el agua con estiércol y compacta la tierra, lo que impide el crecimiento natural del ecosistema. Es necesario delimitar claramente las zonas de pastoreo y restringir el paso del ganado mediante cercas o acuerdos comunitarios. De esta manera se protege el equilibrio ecológico y se previenen daños difíciles de revertir.
Evitar la disposición de basura, aguas grises o aceites usados al manglar
Todo desecho que llega al manglar afecta su salud y la de las especies que habitan en él. La basura obstruye los canales de agua, los aceites forman capas que impiden el paso del oxígeno y las aguas negras contaminan tanto el suelo como el agua. Es vital contar con un sistema adecuado de manejo de residuos y saneamiento básico en la comunidad para evitar que estos materiales lleguen al manglar.
Promover la pesca artesanal responsable en zonas cercanas al manglar
La pesca en zonas cercanas al manglar debe realizarse con cuidado, respetando las vedas y las tallas mínimas de captura. No se deben utilizar redes de arrastre, redes de trasmallo, trampas ilegales ni artes de pesca destructivas. Es importante promover técnicas tradicionales sostenibles, como el uso de atarrayas, cordeles o nasas que cumplan con las regulaciones del plan de manejo del área de acceso manejado o del área protegida. Proteger esta zona es esencial para resguardar el ciclo de vida de muchas especies pesqueras.
Monitorear las zonas de mangle con apoyo de personas líderes comunitarios
El monitoreo ayuda a detectar problemas como tala, erosión, basura o incendios antes de que se agraven. Puede realizarse mediante recorridos comunitarios, fotografías comparativas o registros en cuadernos. Involucrar a jóvenes, pescadores y mujeres en estas acciones fomenta el sentido de pertenencia y el compromiso con el cuidado del territorio.
Educar a niños, jóvenes y personas adultos sobre la importancia del manglar
La educación ambiental es una herramienta poderosa. Cuantas más personas comprenden porqué los manglares son importantes, más fácil es protegerlos. Las escuelas, iglesias y grupos organizados son aliados clave para transmitir este mensaje y mantener viva la conexión entre la comunidad y la naturaleza.
Un planeta saludable es posible cuando cada comunidad se une para proteger lo que nos da vida.
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Redacción:
Alejandra Rodríguez | PNUD Honduras.
EDICIÓN WEB:
Anibal Barahona | PNUD Honduras.