Declaración del Administrador en funciones del PNUD en ocasión del Día Mundial del SIDA 2025
30 de Noviembre de 2025
Al conmemorar el Día Mundial del SIDA 2025, con el lema "Superar las disrupciones, transformar la respuesta al SIDA", nuestra comunidad mundial se encuentra en un momento tanto de posibilidades como de peligros. Décadas de progreso han dotado al mundo de las herramientas y la experiencia necesarias para poner fin al SIDA como amenaza a la salud pública. Sin embargo, estos avances se están produciendo en un contexto de restricción de la financiación, los conflictos, los choques climáticos y el aumento de las desigualdades. También nos siguen frenando desafíos de larga data, como la falta crónica de inversiones en prevención, la excesiva dependencia de la ayuda externa, la fragmentación de los enfoques y la persistencia del estigma y la discriminación. Incluso antes de las recientes disrupciones, ningún país estaba bien encaminado hacia el cumplimiento de los #Objetivos 10-10-10 antes de 2025, cuyo propósito es poner fin al estigma, la discriminación, la violencia de género y las desigualdades, así como a las leyes punitivas que bloquean el acceso a la prevención, el tratamiento y la atención del VIH. Las nuevas infecciones están aumentando (enlace disponible en inglés) en varias regiones, especialmente entre las poblaciones clave y sus parejas.
Sin embargo, la historia del VIH, en esencia, guarda relación con la superación de obstáculos. Desde sus inicios, las personas que viven con el VIH, las comunidades, los trabajadores sanitarios y la sociedad civil desafiaron el estigma y contribuyeron a cambiar la forma en que el mundo abordaba la salud y los derechos. Esa misma determinación, basada en la equidad, la inclusión y el liderazgo comunitario, sigue siendo la fuerza que nos guía. Este liderazgo toma muchas formas. Namibia y Angola han impulsado reformas que afirman los derechos y refuerzan un entorno propicio para los servicios de lucha contra el VIH. En Kazajstán, el apoyo del Gobierno a las organizaciones comunitarias les permite llegar a más personas que nunca (enlace disponible en inglés) con servicios de prevención y apoyo jurídico. En el Pakistán, una plataforma digital (enlace disponible en inglés) creada conjuntamente con poblaciones clave está conectando a miles de personas con información confidencial, autodiagnóstico y atención.
Hace una generación, el tratamiento antirretrovírico cambió la trayectoria de la epidemia. En la actualidad, las nuevas herramientas de prevención del VIH de acción prolongada ofrecen una de las oportunidades más claras destinadas a poner fin al SIDA como amenaza para la salud pública. La alianza para poner el lenacapavir genérico a disposición (enlace disponible en inglés) de 120 países de ingresos bajos y miedos por 40 dólares de los Estados Unidos (USD) al año antes de 2027 muestra cómo la ciencia y la solidaridad pueden ampliar el acceso a gran escala. Para garantizar que estas innovaciones ofrezcan todo su potencial, debemos eliminar las barreras estructurales que impiden a las personas acceder a los servicios y reforzar los sistemas sanitarios para posibilitar un acceso equitativo. Las organizaciones comunitarias, incluidas las redes de poblaciones clave, deben desempeñar un papel central en la implementación de esas innovaciones.
Desde hace más de tres décadas, desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hemos abordado las dimensiones del desarrollo que conforman la epidemia. Esto incluye fortalecer la gobernanza inclusiva, encarar las desigualdades que impulsan el VIH, apoyar a las poblaciones clave y ayudar a los países a crear sistemas de salud resilientes y sostenibles. Junto con nuestros principales socios, incluidos el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), otros copatrocinadores de ONUSIDA, gobiernos, el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, la sociedad civil y las comunidades, seguimos empeñados en poner fin al SIDA como amenaza para la salud pública. En este Día Mundial del SIDA, reafirmamos que todas las vidas importan, que todas las comunidades tienen un papel que desempeñar y que juntos podemos convertir la disrupción en acción y la esperanza en salud para todas las personas.