Vivir sin VIH y con igualdad

Una ruta posible hacia el 2030 en Cuba

15 de Febrero de 2023

Para el 2030 Cuba se ha propuesto que el VIH no constituya un problema de salud.

Con ese compromiso, las autoridades nacionales han articulado una estrategia de enfrentamiento al VIH que integra servicios de prevención, diagnóstico, atención, seguimiento y apoyo; en los que se se conjuga la labor del personal de salud y de promotores/as voluntarios/as, a favor de las personas más vulnerables y en alianza  con  las poblaciones clave y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el país, con apoyo del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria,

Alrededor de 1500 casos se diagnostican anualmente y existe una prevalencia de 0,4% (4 por cada 1000 habitantes), afirma el Dr. Manuel Romero Placeres, jefe del Programa Nacional de VIH en el país. Tenemos buenos resultados, pero aún nos queda mucho que hacer para la erradicación. 

Desde el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó que Cuba  había eliminado la transmisión de madre a hijo del VIH y la sífilis. Además, la mayor parte de las personas que viven con el VIH, no mueren de sida.  

Entre las estrategias implementadas, Romero destaca la de los servicios de salud diferenciados, los cuales se han promovido en 30 municipios seleccionados para brindar una atención más integral a toda la población que vive con VIH o es vulnerable a contraer el virus.  

Esto ha sido posible gracias al fortalecimiento de los laboratorios, las consultas y la atención integral a las comunidades. Las acciones de prevención y la atención a las personas que viven con VIH, también han constituido pilares en el enfrentamiento a la epidemia. 

87.2 %

del estimado de personas que viven con VIH reciben terapia antiretroviral con medicamentos de calidad recomendados por la OMS al cierre de 2022.

85.9 %

de las personas con tratamiento han logrado la supresión viral

86.4%

de los hombres diagnosticados con VIH dispusieron de medicamentos retrovirales con calidad certificados por la OMS

12

labortarios fueron implementados en el país para fortalecer el diagnóstico y monitoreo del VIH. Además apoyan en el trabajo con otras enfermedades como COVID.

13

policlínicos del país y e las áreas de salud de La Habana tienen disponible el tratamiento PrEP. Las cabeceras provinciales cuentan con autopruebas de VIH.

Jacqueline Sánchez Fuentes, del Programa Nacional de VIH, añade que los servicios diferenciados de prevención y atención al VIH han facilitado el tránsito hacia un enfoque más centrado en la persona, sus necesidades y expectativas. Además, explica, el rol protagónico del trabajo mancomunado de las personas afectadas con los servicios de atención primaria de salud, como la puerta de entrada al sistema. 

Niurka Roche Fraga. Atención médica a personas que viven con VIH. La Habana

El programa de VIH sigue estrategias que se sustentan en la labor conjunta del sistema nacional de salud con las redes de poblaciones clave. Desde esa lógica, promueve alianzas interinstitucionales entre el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), otros organismos de la administración central del Estado, organizaciones sociales de masa y otros actores estratégicos de la sociedad civil.  

En esa línea de trabajo, ha resultado fundamental la labor realizada por la Red de hombres que tienen sexo con otros hombres (Red HSH- Cuba), con una incidencia importante en el quehacer comunitario y de prevención, orientado a poblaciones más expuestas a contraer el virus.  

Gustavo Valdés Pi, coordinador nacional de la Red, explica que sus miembros conocen las dinámicas y los códigos internos de sus pares.  Ese conocimiento es fundamental en el diseño de estrategias y políticas públicas que tomen en cuenta a las poblaciones clave. La labor que realiza la Red se sustenta en un vínculo de cercanía y confianza, que facilita y amplía el alcance del trabajo de prevención, según la experiencia del activista Gilberto Pérez Pérez. 

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), a través de la campaña por el Día Mundial del Sida 2022, ha hecho un llamado a atajar las desigualdades que aún frenan el avance hacia el fin de esa epidemia. Entre otros focos de atención, ha señalado la necesidad de abordar el estigma y la discriminación a los que se enfrentan las personas que viven con VIH y los grupos de poblaciones clave.  

Gilberto Pérez Pérez, coordinador del municipio Plaza de la Revolución de la Red de hombres que tienen sexo con otros hombres

Como una alternativa para la defensa de los derechos de estas personas, en Cuba existe el Servicio de Orientación Jurídica para Poblaciones Clave, asociado a la respuesta nacional al VIH y adscrito al sistema de salud pública. Además de orientar a la población que ha sido objeto de discriminación, este servicio capacita a quienes prestan servicios de salud, a personas decisoras y poblaciones clave en temas como género, VIH y derechos.  

La jurista Zulendrys Kindelán resalta como una contribución importante de esta experiencia, la posibilidad que ha abierto para identificar brechas de género que impactan en la atención de las poblaciones vulnerables. La formación de gestores/as, refiere, también ha sido fundamental para solucionar situaciones de discriminación y empoderar a las personas. 

Otros esfuerzos para combatir el estigma, la discriminación y fortalecer la labor de prevención del VIH, se suman desde el accionar de la sociedad civil. Transcuba, la red de personas trans, parejas y familias; desde el 2003 apoya la promoción de los derechos sexuales de las personas trans, con énfasis en la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH.  

Malú Cano, coordinadora de esta Red explica que, con ese objetivo, realizan un trabajo personalizado orientado a las necesidades específicas de los grupos con los que interactúan. Puntualiza que, de este modo, han contribuido a la formación de activistas en derechos humanos a lo largo del país, con el acompañamiento del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y el PNUD.   

Malú Cano, coordinadora de la Red TRANSCUBA

Por otro lado, la Red Cubana de Personas que Viven con VIH (RedCub+) acompaña a quienes han contraído el virus, así como a sus parejas y familiares. Desde ese encargo fundamental, apoya el trabajo del MINSAP y el Centro Nacional de Prevención y Control de las ITS y VIH/sida; a través de la oferta de servicios comunitarios de atención y cuidado. En estos momentos, trabaja con vistas a incrementar la adherencia a los tratamientos antirretrovirales, lograr que la carga viral se mantenga indetectable y erradicar la discriminación hacia las personas seropositivas. 

Su coordinador, Yoire Ferrer, considera la labor de prevención con los grupos más expuestos a contraer el virus, como la mejor estrategia para contener el avance de la epidemia. Al mismo tiempo, afirma que quienes ya viven con el VIH pueden tener una buena calidad de vida si se mantienen apegados al sistema de salud y siguen los tratamientos indicados.