Tortuga de Galápagos. Foto: PNUD Ecuador

 

Las Islas Galápagos, frente a la costa oeste de Ecuador, se encuentran entre los bastiones de la naturaleza más importantes de nuestro planeta. La diversidad de la vida aquí -tiburones martillo, pingüinos de Galápagos y piqueros de patas azules, entre otros- llevó a Charles Darwin hace 150 años a elaborar su teoría sobre el origen y la evolución de las especies. Cambió la forma en que miramos la naturaleza para siempre.

Hoy nos encontramos en otra encrucijada de la naturaleza y, de hecho, de toda la humanidad. La biodiversidad continúa colapsando a una tasa alarmante.

La pandemia de la COVID-19 ha enfatizado que no vivimos en un mundo desconectado de la naturaleza. Más bien, nuestro mundo es un ecosistema único, cada vez más conectado y de manera más intensa. La destrucción de los bosques y otras formas de vida, junto con el comercio extensivo de vida silvestre, ha traído el riesgo de pandemias regulares a nuestras puertas.

La misma pandemia ha congelado gran parte del financiamiento mundial para áreas naturales, muchas de las cuales dependen en gran medida de los ingresos del turismo. Las Islas Galápagos se encuentran entre las más afectadas por el bloqueo casi global. Es una economía altamente dependiente del turismo, que recibe 250.000 visitantes al año, negocio que asegura puestos de trabajo para el 80% de su población. En 2020 los ingresos cayeron alrededor de US$50 millones, menos de la mitad de lo que serían en un año típico.

Protectores de la conservación

Alice Barlett y su familia, como muchas de las otras 33.000 personas en las islas, dependen en gran medida del turismo no solo para ganar dinero, sino para crear conciencia sobre la protección y preservación de la vida marina. La pandemia de la COVID-19 ha tenido un impacto severo en su trabajo. “Desde marzo, tuvimos muchas cancelaciones y reembolsos. Cuando la reserva marina reabrió en julio, queríamos empezar a trabajar con algunos turistas que había, pero todos los botes de buceo y esnórquel tuvieron problemas para conseguir un seguro para renovar nuestras patentes en el parque nacional hasta septiembre. Desde entonces estamos trabajando con muy pocos visitantes”, dijo.

Pero hay esperanza. La Iniciativa de Financiamiento de la Biodiversidad del PNUD está trabajando con el gobierno del archipiélago y la Universidad San Francisco de Quito en una campaña de financiamiento colectivo para apoyar a las comunidades locales.

Cualquiera puede enviar una donación para ayudar a los conservacionistas a continuar con su trabajo durante la pandemia, que sin duda continuará hasta bien entrado el 2021.

“Actuar ahora en la protección de Galápagos y en desarrollar las herramientas necesarias para recuperar el equilibrio con la naturaleza es un deber, no un deseo sino una obligación. La campaña está diseñando una estrategia para apoyar a Galápagos y llamando a los ciudadanos del mundo a apoyar”, dijo la expresidenta de WWF y la UICN, y exministra de Medio Ambiente de Ecuador, Yolanda Kakabadse.

Una visión a largo plazo

La campaña también enfatizará una transformación a más largo plazo, ecologizando las empresas locales para que tengan un impacto menos adverso en la naturaleza y el clima, y se vuelvan menos dependientes del turismo. De esta manera, cualquier persona del mundo podrá contribuir a salvar estas increíbles islas de las amenazas actuales y futuras. Las Islas Galápagos también deben contrarrestar el impacto negativo de un clima cambiante y de especies invasoras como ratas y cabras que se introdujeron en las islas.

Puede ser parte de una nueva transición en el pensamiento de la naturaleza: que nuestra economía, nuestro PIB y nuestros principales sectores económicos no están separados de la naturaleza. De hecho, son parte de nuestro ecosistema global y, si dañamos nuestra naturaleza, también dañamos nuestra economía. El Foro Económico Mundial ha destacado la pérdida de biodiversidad como un riesgo económico significativo en los próximos cinco a diez años. Nuestros paradigmas económicos deben basarse en principios ecológicos sólidos. ¡Darwin seguramente lo habría aprobado!

“La única forma de apoyar la conservación es ayudando a las personas en la primera línea de defensa del patrimonio natural. Es un llamado a la acción colectiva que genera voluntad y apoyo para todos aquellos en Ecuador y en el mundo que aman y apoyan a Galápagos”, dijo el presidente del Consejo de Gobierno de Galápagos, Norman Wray.

Pero los isleños no pueden hacer esto solos y necesitan apoyo para superar esta pandemia y transformar sus negocios en emprendimientos sostenibles.

“La pandemia de la COVID-19 es una llamada de atención para la humanidad. Estamos en el punto de inflexión que requiere no solo acciones en términos ambientales, sino también redes de seguridad social para las personas más vulnerables. Necesitamos una acción cohesiva, colectiva e inmediata, y la campaña de financiamiento colectivo “Salvemos Galápagos, Empodera a su Gente” es un ejemplo de lo que podemos hacer como comunidad global”, dijo la Representante Residente del PNUD en Ecuador, Matilde Mordt.

Es hora de mostrar nuestro apoyo a estas comunidades compartiendo esta campaña o haciendo una donación personal. ¡Incluso desde el interior de su propia casa, puede hacer una contribución positiva!

 

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