Resiliencia desde lo local: hacia refugios y albergues seguros en tiempos de crisis climática

26 de Mayo de 2025
Two people in uniform stand near a pink, weathered building with barred windows.
En Marismas Nacionales, Nayarit, autoridades y comunidades diseñaron una herramienta para evaluar y fortalecer la infraestructura de refugios y albergues, apostando por una respuesta integral frente a los eventos climáticos extremos.

En un mundo en el que los eventos climáticos extremos se han vuelto cada vez más frecuentes e intensos, contar con espacios seguros y funcionales para el resguardo de la población y, en particular, aquella en situación de vulnerabilidad, se convierte en una tarea urgente.  En este sentido, es vital que tanto las autoridades como las comunidades que habitan en zonas de riesgo, particularmente aquellas en regiones costeras, cuenten con las capacidades para evaluar si un refugio o albergue cuenta con las condiciones óptimas para resguardar la integridad de las personas y, posteriormente, para optimizar conjuntamente las estrategias de respuesta antes, durante y después de una emergencia. 

 

Ante esta problemática, en la región de Marismas Nacionales, Nayarit, las personas que integran los Comités comunitarios de resiliencia y las autoridades de protección civil, tanto municipales como estatales, se dieron a la tarea de realizar un diagnóstico para evaluar las condiciones en las que se encontraban los inmuebles usados como refugios temporales y albergues en caso de fenómenos hidrometeorológicos extremos como tormentas y huracanes. Como parte de esta tarea, y desde un enfoque integral, participaron en el diseño de una herramienta para identificar las condiciones actuales de los espacios, evaluar su infraestructura y, con ello, diseñar estrategias conjuntas que les permitieran aumentar la seguridad y resiliencia de sus comunidades. 

 

Estas acciones fueron acompañadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México en el marco del proyecto "Raíces: manglares para las comunidades y el clima", el cual es liderado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

 

Este blog presenta el proceso, así como los hallazgos y recomendaciones que contribuyeron a la adaptación al cambio climático de las comunidades costeras de Marismas Nacionales en Nayarit. También, las herramientas que contribuyen a construir, desde la comunidad y de la mano de sus autoridades locales, una infraestructura segura, anclada en la organización comunitaria y en la planificación territorial, para reducir la vulnerabilidad de la población.

Construir una herramienta comunitaria frente a la emergencia climática

En México, el Plan de Acción Comunitario en Gestión de Riesgos y Resiliencia del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) refiere que los refugios y albergues corresponden a infraestructuras comunitarias adoptadas como zonas de protección, siendo en su mayoría espacios públicos en la comunidad, como escuelas, iglesias o salones ejidales que fueron previamente identificadas para esta función y designadas mediante un proceso de coordinación entre las autoridades locales, pudiendo ser estas el comisariado ejidal y las instancias de protección civil municipales y estatales. Estos inmuebles utilizados en emergencias no son refugios o albergues oficiales y, en muchas ocasiones, pueden carecer de las condiciones óptimas para salvaguardar la integridad de las personas. 

 

También, es importante mencionar que, si bien los términos refugio y albergue se utilizan indistintamente, son diferentes. Los albergues son inmuebles que ofrecen alojamiento y apoyo a largo plazo, permitiendo a las personas recuperarse después de un evento que ha afectado sus hogares, por ejemplo, en caso de que una persona pierda su hogar debido a un desastre. En cambio, los refugios son espacios de resguardo temporal con la finalidad de proteger a las personas durante el transcurso de un evento, como una tormenta severa. Su función principal es proporcionar seguridad inmediata.

 

Por ello, el primer paso por parte del Comité comunitario de resiliencia y de autoridades de protección civil de la región de Marismas Nacionales fue revisar la literatura nacional y regional en materia de refugios y albergues. 

 

Posteriormente, personas representantes de la delegación estatal de la Cruz Roja Mexicana en Nayarit, de la Dirección Estatal de Protección Ciudadana y de Bomberos en Nayarit se sumaron al ejercicio de diseño de la herramienta, para asegurar que les fuera útil y garantizar su involucramiento. Fue así que se logró una primera versión de la herramienta, la cual fue socializada con las autoridades de protección civil municipal, quienes acompañaron la evaluación de un inmueble utilizado como refugio temporal. Esta actividad permitió retroalimentar el documento y llegar a la versión final de la “Herramienta de evaluación de albergues y refugios comunitarios”. 

 

Este documento es una guía de registro y monitoreo que les permite a las autoridades locales y a integrantes de la comunidad, identificar las fortalezas y debilidades de cada inmueble usado como albergue o refugio comunitario. Permite, entre otros aspectos, evaluar la ubicación, diseño, materiales de construcción utilizados, mantenimiento, capacidad de alojamiento y percepción social de la comunidad. 

 

Se espera que la herramienta pueda ser aplicada de forma periódica y previo al inicio de la temporada de lluvias y huracanes, tanto por las autoridades de protección civil como de quienes forman parte de los comités comunitarios de resiliencia, para establecer estrategias que les fortalezcan y que aseguren contar con espacios seguros para todas las personas ante estas posibles emergencias. 

Hallazgos  y recomendaciones para una infraestructura más segura

Después, y con esta herramienta finalizada, en el marco del proyecto se realizó un ejercicio de evaluación de cinco inmuebles destinados como refugios o albergues en el que participaron tres comunidades costeras: Francisco Villa del municipio de Rosamorada, Unión de Corrientes de Tuxpan y Valle de la Urraca pertenecientes al municipio de Acaponeta. 

 

Los hallazgos evidenciaron diferencias significativas en la calidad y funcionalidad de estos espacios, ya que mientras que algunas escuelas contaban con infraestructura adecuada y mantenimiento regular, otros espacios, como salones ejidales, presentaban deficiencias estructurales que limitaban su capacidad de protección.

Asimismo, uno de los aspectos críticos identificados fue la falta de infraestructura básica en algunos inmuebles, como el acceso a agua potable, sistemas de drenaje funcionales y áreas designadas para el almacenamiento y preparación de alimentos. Además, se identificó que ningún espacio contaba con fuentes alternas de energía en caso de fallas en el suministro eléctrico durante una emergencia.

Otro hallazgo relevante fue la distancia entre las comunidades y los refugios temporales oficiales ubicados en las cabeceras municipales. Los traslados oscilaban entre los 30 y 50 minutos, lo que supone un riesgo adicional para la población en situaciones de evacuación. Adicionalmente, se constató que muchas de estas comunidades han quedado aisladas en eventos pasados debido a la interrupción de vías de comunicación.

A partir de esta evaluación, se generaron tres ejes de acciones que buscan fortalecer la resiliencia de los espacios utilizados como albergues y refugios comunitarios en la zona: 

  1. Establecer un programa de mantenimiento preventivo periódico para evitar el deterioro de la infraestructura y garantizar la seguridad estructural de los inmuebles. 
  2. Mejorar los servicios básicos, particularmente los sistemas de almacenamiento de agua potable y los sistemas alternos de drenaje. También, contar con espacios higiénicos para el almacenamiento de alimentos y suministros, para que los inmuebles puedan ser usados como albergues por periodos prolongados.
  3. Buscar fuentes de energía alternativa, como paneles solares y plantas generadoras de luz que permitan garantizar el suministro eléctrico durante las emergencias.

Además, es necesario capacitar a las personas representantes e integrantes  de comités y organizaciones comunitarias, para optimizar las estrategias de respuesta antes, durante y después de una emergencia. Esta capacitación debe enfocarse en definir claramente las responsabilidades y roles en la gestión de los inmuebles utilizados como refugios y albergues en situaciones críticas. 

Construyendo resiliencia desde la comunidad

La evaluación de refugios y albergues comunitarios fue más allá de un ejercicio técnico, convirtiéndose en una vía para fortalecer la resiliencia comunitaria. Por un lado, la participación desde la fase de diseño metodológico de las diversas autoridades y organismos de respuesta ante desastres permitió crear un puente con las comunidades que, posteriormente, se convirtió en un diálogo, dado el enfoque participativo. 

En este proceso, las autoridades pudieron ver de primera mano las carencias y necesidades de las comunidades, mientras que estas últimas conocieron y comprendieron mejor los recursos y el apoyo que pueden solicitar en situaciones de emergencia. Este intercambio de conocimientos y perspectivas fortaleció la confianza y, se espera, permita mejorar la capacidad de respuesta ante futuros eventos adversos.

La experiencia en Marismas Nacionales en Nayarit es, sin duda, una oportunidad para abrir la puerta  a estrategias de adaptación al cambio climático más amplias, en las que, desde un enfoque integral, la infraestructura segura, la organización comunitaria y la planificación territorial se combinan para reducir la vulnerabilidad de la población. 

También, esta evaluación es un ejercicio valioso que puede ser replicado en otras comunidades costeras de México. El éxito, más allá de implementarla, radicará en la capacidad de estas comunidades para apropiarse del proceso, consolidar sus propias estructuras de resiliencia y mantener un diálogo continuo con las autoridades. La meta es que sean las comunidades las que construyan las bases para su seguridad y bienestar, avanzando hacia un futuro donde la resiliencia sea una característica intrínseca y sostenible.