Gobernanza intermunicipal: cuando los municipios se organizan para adaptarse a un clima cambiante

9 de Junio de 2026
¿Qué pasa cuando los impactos del clima y las problemáticas ambientales no respetan límites administrativos? 

En las costas mexicanas, la deforestación de manglares, la contaminación por residuos, la presión sobre el suelo, y los riesgos hidrometeorológicos, como huracanes e inundaciones, conectan a municipios vecinos en una misma realidad. 

Los municipios son actores clave en la gestión ambiental y la adaptación al cambio climático. Diversas leyes les otorgan atribuciones directas para regular el uso del suelo, manejar residuos sólidos urbanos, proteger ecosistemas locales y diseñar políticas de mitigación y adaptación desde lo local. Además, al ser el gobierno con mayor contacto con la población, tienen la capacidad de articular acciones con comunidades, sectores productivos y organizaciones sociales. 

Esta proximidad consolida su papel como puente entre las políticas nacionales y las realidades territoriales. Sin embargo, los gobiernos locales enfrentan desafíos comunes: capacidades técnicas limitadas, presupuestos insuficientes y competencias fragmentadas. En este contexto, el trabajo intermunicipal se vuelve una  necesidad urgente. 

La coordinación regional permite planificar a largo plazo, compartir información, optimizar presupuestos y alinear estrategias para proteger ecosistemas críticos y fortalecer la resiliencia de las comunidades.

Existen modelos exitosos en Brasil, Europa, Colombia y Argentina que muestran cómo la colaboración más allá de límites administrativos se convierte en una herramienta poderosa para enfrentar retos ambientales y climáticos. Desde la gestión del agua hasta la reducción de emisiones, estos modelos comparten cuatro elementos clave: 

  1. coherencia y alineación política y técnica; 

  2. financiamiento específico:

  3. capacidades adaptativas e integradas; y 

  4. participación plural y transparente. 

Estos aprendizajes pueden inspirar y orientar la replicabilidad de mesas intermunicipales bien estructuradas para la gestión sostenible de recursos naturales, riesgos y adaptación climática.

Mesas de coordinación regional: una propuesta para transitar del diálogo a una plataforma de gobernanza compartida

En el marco del proyecto Raíces: manglares para las comunidades y el clima, iniciativa liderada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, se impulsó  la conformación de mesas de coordinación intermunicipal en dos regiones costeras de México: la costa centro–norte de Nayarit y la costa nororiental de la Península de Yucatán.

Estas mesas son espacios donde confluyen la voluntad política, el conocimiento técnico y las voces comunitarias para definir prioridades, tomar decisiones y actuar de manera conjunta ante desafíos ambientales y climáticos que trascienden las fronteras municipales.

En ellas participan gobiernos municipales que comparten un mismo ecosistema, además de organizaciones de la sociedad civil, ejidos y cooperativas, academia, y dependencias estatales y federales. Esta diversidad fortalece la legitimidad de las decisiones y ofrece una visión integral del territorio. 

Un valor clave de este modelo es que, al sustentarse en una visión compartida y acuerdos que trascienden ciclos electorales, las mesas permiten dar continuidad a procesos más allá de los tres años de una administración local.

Un punto de partida: construir una visión compartida

La experiencia de las mesas regionales muestra un proceso común:

  1. Convocatoria amplia y representativa. Se invita formalmente a municipios, comunidades, dependencias estatales y federales, organizaciones civiles y academia. La inclusión desde el inicio sienta bases de confianza y corresponsabilidad.

  2. Diagnóstico participativo. A partir de los recursos y capacidades locales, se identifican desafíos socioambientales compartidos y oportunidades de colaboración. También se revisan antecedentes de cooperación para aprender de lo que funcionó y lo que no, asimismo se buscó el intercambio de experiencias con otros modelos y regiones.  

  3. Visión regional y principios rectores. En talleres facilitados, se acuerdan temas prioritarios, una visión de futuro, principios y valores, ejes de acción y objetivos rectores, que orientan la acción y una agenda común.

  4. Reglas de operación y gobernanza. Se define la estructura de la mesa: mecanismos de toma de decisiones, rendición de cuentas, participación y comunicación; así como roles, responsabilidades y la periodicidad de reuniones.

  5. Formalización e implementación. Se acuerdan mecanismos de instalación y oficialización del proceso, y se pone en marcha un plan operativo con metas y compromisos medibles.

Este proceso es dinámico y requiere flexibilidad, fortalecimiento de capacidades y acompañamiento técnico transversal, así como una construcción constante de confianza para sostener el trabajo colaborativo en el tiempo.

“Uno de los principales aprendizajes ha sido reconocer que la asociación entre municipios genera más alcance en proyectos que atiendan problemáticas comunes. La cooperación, disposición y responsabilidad entre los municipios es clave para llegar a acuerdos y avanzar hacia la conformación de una futura junta intermunicipal” – señaló un funcionario municipal de Tuxpan, Nayarit. 

Dos historias desde las costas de México

En la costa centro–norte de Nayarit, los municipios de Acaponeta, Rosamorada, Tecuala, Santiago Ixcuintla, San Blas y Compostela acordaron una visión compartida: avanzar hacia una gestión ambiental sostenible, fomentar economía circular y fortalecer la resiliencia ante desastres.

Ejes de acción que ya guían su colaboración:

  • Manejo integral de residuos y cultura de limpieza.
  • Tratamiento de aguas residuales en zonas urbanas y turísticas.
  • Gestión de riesgos hidrometeorológicos con enfoque preventivo.
  • Conservación de ecosistemas costeros y humedales

Por su parte en la costa nororiental de la Península de Yucatán, los municipios de Dzilam de Bravo, San Felipe, Río Lagartos, Tizimín y Lázaro Cárdenas buscaron fortalecer la coordinación para la resiliencia, la conservación y la regulación del territorio.

Su visión de futuro apuesta por liderar la conservación de ecosistemas costeros, promover un turismo responsable y mejorar la preparación ante fenómenos hidrometeorológicos.

Ejes estratégicos destacados:

  • Gestión de manglares como infraestructura natural clave.
  • Prevención de riesgos y preparación comunitaria.
  • Gestión sostenible de la pesca.
  • Regulación del turismo costero para reducir presiones sobre el ecosistema.

Este proceso nos abrió los ojos sobre la importancia de coordinar esfuerzos entre municipios; no estamos solos en este reto, Es muy alentador constatar que más de sesenta personas de distintos municipios ya han participado en las sesiones de planeación y fortalecimiento; esto demuestra que el interés y la apropiación del tema van creciendo – destacó un representante municipal del Estado de Yucatán.


Lecciones aprendidas para seguir avanzando: de la visión a la acción

La experiencia de las mesas intermunicipales demuestra que la gobernanza intermunicipal requiere condiciones clave para sostenerse y crecer. Primero, una voluntad política sostenida, pues sin el respaldo de las autoridades locales las mesas pierden tracción. Segundo, la diversidad de actores, que fortalece la legitimidad de las mesas y mejora la implementación al incluir distintos sectores y comunidades. 

Tercero, la toma de decisiones basada en evidencia y datos, apoyada en diagnósticos participativos y herramientas como los sistemas de información geográfica (SIG}) para orientar prioridades e inversiones. Cuarto, reglas simples y conocidas, que clarifican roles, responsabilidades y mecanismos de seguimiento, evitando vacíos y conflictos. 

Quinto, la continuidad más allá de los periodos administrativos, asegurada mediante acuerdos interadministrativos y actas formales que protegen los procesos. Finalmente, una comunicación efectiva, que cuente la historia del territorio para movilizar apoyos y facilitar el aprendizaje entre pares.

La coordinación regional representa una apuesta por la colaboración como vía para enfrentar desafíos comunes. En un mundo donde los problemas ambientales y climáticos son cada vez más complejos, el trabajo conjunto es una herramienta fundamental para garantizar un futuro sostenible. El cambio parte de la cooperación. ¡Actuemos por el clima y las comunidades!