PNUD LAC en UNGA 81

Durante la semana de Alto Nivel de la 81º Asamblea General de la ONU, el PNUD LAC convocó a una reflexión acerca de las condiciones, desafíos y oportunidades para seguir avanzando en una agenda regional hacia un desarrollo resiliente junto a socios y distinguidos panelistas.

22 de Septiembre de 2026

Durante el primer evento EU-LAC Talk II: “Transición energética y competitividad: invertir en un crecimiento resiliente” organizado junto a al Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), líderes del sector público, privado y multilateral dialogaron sobre cómo convertir la transición energética en un motor de competitividad y desarrollo para América Latina y el Caribe. Los panelistas coincidieron en que la región cuenta con recursos naturales, capacidad renovable y potencial humano suficientes para liderar esta transformación, pero que hacerlo exige consensos en torno a una visión compartida de desarrollo, estabilidad y capacidad institucional, seguridad jurídica, proyectos bien estructurados y alianzas capaces de movilizar capital público y privado a gran escala. Se abordaron también las posibilidades que ofrecen para el desarrollo de los territorios y la prosperidad compartida, temas como el vínculo entre energía y minería legal y responsable, la necesidad de fortalecer infraestructuras, redes eléctricas modernas e interconectadas, y la importancia de ampliar mercados y construir cadenas de valor regionales en lugar de limitarse a exportar materias primas.

Más allá de lo técnico y financiero, la conversación situó la transición energética dentro de una agenda más amplia de fortalecimiento y confianza institucional e inclusión social, subrayando que la energía es hoy sinónimo de seguridad, competitividad y estabilidad. 

Actores como la Unión Europea y el Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) presentaron compromisos concretos de inversión —incluyendo financiamiento verde e infraestructura crítica—, mientras que representantes del sector privado destacaron la necesidad de previsibilidad regulatoria y carteras de proyectos escalables para atraer capital de largo plazo. El encuentro cerró con un llamado a pasar de la ambición a la implementación, consolidando alianzas birregionales que pongan a las personas y comunidades en el centro de una transición energética justa y compartida.

El segundo evento, la IV Conferencia CAF-PNUD sobre Gobernanza para el Desarrollo “Instituciones Democráticas para el Futuro: gobernar la complejidad y renovar la confianza”, que contó con la participación del presidente Rodrigo Paz de Bolivia, reunió a expresidentes, ministros, académicos y representantes de organismos multilaterales. La conversación giró en torno a una pregunta central: ¿cómo lograr que los gobiernos sean más eficaces y respondan con mayor rapidez a las demandas ciudadanas sin debilitar los contrapesos democráticos, el Estado de derecho y la rendición de cuentas? El presidente Paz, y los expresidentes Laura Chinchilla e Iván Duque, advirtieron sobre el riesgo de que algunos gobiernos desmantelen instituciones bajo el argumento de agilizar resultados, coincidiendo en la importancia central de la democracia para el desarrollo y la necesidad de construir políticas de estado que se sostengan en el tiempo, más allá de ciclos políticos. 

Durante su intervención, la Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, destacó que el futuro de la democracia y el desarrollo en la región pasa por la capacidad de sus instituciones para anticiparse, aprender y adaptarse a un contexto de creciente complejidad. Subrayó la importancia de fortalecer capacidades de innovación, participación y colaboración que permitan a las instituciones responder con mayor agilidad y eficacia y, sobre todo, traducir esa transformación institucional en resultados concretos de bienestar y en una renovación de la confianza ciudadana.

Un segundo bloque, centrado en innovación institucional para renovar la confianza democrática, incluyó las perspectivas de la ministra brasileña Esther Dweck sobre la transformación digital del Estado, de John Clifton (Gallup) sobre cómo las emociones y percepciones ciudadanas —más allá de las cifras económicas— explican el descontento político, y de Mariana Campos (del think tank independiente México Evalúa) sobre el papel de los centros de pensamiento en la construcción de evidencia para la toma de decisión y definición de política pública en temas como la informalidad y el crimen organizado. El cierre, a cargo de la vicepresidenta de la CAF, Alicia Montalvo, subrayó que el futuro de las democracias de la región depende de las capacidades institucionales que se construyan hoy.

Photo: Panel discussion on stage with five people in red chairs, blue curtain backdrop.

“Democracia, desarrollo y futuros compartidos: Iberoamérica rumbo a la Cumbre de Madrid”, coorganizado entre el gobierno de España y el PNUD, reunió a cancilleres y autoridades de Iberoamérica en el auditorio del Instituto Cervantes en Nueva York. Durante la apertura institucional, el Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares y el Administrador del PNUD, Alexander de Cro, destacaron el valor del espacio iberoamericano como plataforma de diálogo, concertación política y acción colectiva para afrontar desafíos comunes en un contexto de fragmentación global. Ambos subrayaron también la necesidad de responder a la creciente insatisfacción ciudadana con el funcionamiento de la democracia en América Latina y el Caribe, la región más democrática del mundo en desarrollo. Una insatisfacción que no representa necesariamente un rechazo a la democracia, sino una demanda legítima de instituciones capaces de responder mejor y producir resultados concretos para la ciudadanía. 

Los hallazgos del Informe Regional sobre Democracia y Desarrollo 2026 del PNUD, "Democracias bajo presión: reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe" proporcionaron el marco para la conversación. El informe examina las presiones que afectan a los sistemas democráticos y propone comprenderlas a partir de la relación interdependiente entre democracia, desarrollo humano y Estado. Cuando estas tres dimensiones se refuerzan, amplían libertades, oportunidades y capacidades para que las personas participen en las decisiones que afectan sus vidas. Cuando se desconectan, aumentan la frustración ciudadana y la pérdida de confianza institucional. En la presentación del informe, la directora regional del PNUD, Michelle Muschett, distinguió también entre los problemas de la democracia y los problemas para la democracia. Los primeros afectan directamente sus reglas e instituciones, como la debilidad de la representación, la desigualdad en la influencia pública, la concentración del poder y la erosión de los contrapesos. Los segundos condicionan su funcionamiento, entre ellos la desigualdad, la inseguridad y el crimen organizado, la desinformación, la movilidad humana y la crisis climática. Y subrayó que “la amenaza no es solamente que la ciudadanía quiera menos democracia. Es que demasiadas personas dejen de esperar algo de ella”, advirtiendo sobre la importancia de renovar la capacidad de las instituciones para representar, responder y generar resultados. 

La segunda parte del evento reunió a los cancilleres de México, Bolivia y el secretario general iberoamericano en un diálogo sobre cómo cada país ha intentado conectar su desarrollo democrático con resultados económicos tangibles e inclusión social. El canciller mexicano compartió cómo su gobierno ha buscado que la democracia se traduzca en beneficios concretos —a través de aumentos al salario mínimo, programas sociales y una apuesta por manufactura de mayor valor agregado— para reducir las desigualdades heredadas de décadas de liberalización comercial. Por su parte, el canciller boliviano reforzó el compromiso del gobierno con el diálogo democrático y describió el proceso de apertura y descentralización que impulsa el gobierno tras años en que la riqueza en recursos naturales del país no se tradujo en desarrollo económico y oportunidades en los territorios. 

El encuentro cerró con un llamado a que Iberoamérica utilice este espacio de diálogo rumbo a la Cumbre de Madrid para convertir la presión que enfrentan las democracias en una oportunidad de renovación, fortaleciendo el vínculo entre democracia, desarrollo humano y confianza ciudadana.

Por último, en el marco de los preparativos del Foro Global sobre Sobrevivencia Materna e Infantil, que se celebrará en Ciudad de México del 2 al 4 de marzo de 2027, PNUD organizó un desayuno con representantes de los gobiernos de México y España, la OPS/OMS, UNICEF, UNFPA, la Fundación Gates, la Fundación Carlos Slim, el Banco Mundial-GFF, la Alianza para la Salud Materna, Neonatal e Infantil y Gavi. El encuentro tuvo como objetivo avanzar en la construcción de una coalición que impulse un nuevo movimiento en favor de la supervivencia materno-infantil. La reducción de la mortalidad materna e infantil se ha desacelerado en la última década. Solo en América Latina y el Caribe se registran anualmente unas 7,200 muertes maternas y 81,000 muertes neonatales, con el 57% de estas últimas ocurriendo en el primer mes de vida. 

La directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, subrayó que, en un contexto de transformaciones profundas que redefinirán la agenda de desarrollo en los próximos años, no se puede permitir que las presiones emergentes desplacen del centro lo fundamental, y destacó la importancia que tiene para la región el que sea México el que lidere este esfuerzo. 

El PNUD, desde su visión de desarrollo, entiende que la salud materno-infantil no es solo un tema sanitario, sino un pilar para el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y la equidad de género. En virtud de su importancia, puso al servicio de esta causa el apoyo, poder de convocatoria y capacidad técnica del PNUD para reposicionar el tema en las agendas nacionales, regionales y global del desarrollo.