Un nuevo estudio conjunto de la OIT y el PNUD destaca que América Latina y el Caribe han avanzado en incorporar la igualdad de género en sus políticas climáticas, pero advierte que aún es necesario garantizar que la transición hacia economías sostenibles genere oportunidades reales para mujeres y hombres por igual.
OIT y PNUD impulsan una transición justa con igualdad de género frente al cambio climático en América Latina
14 de Noviembre de 2025
En América Latina y el Caribe (ALC) las características estructurales de la desigualdad se ven acentuadas frente a la crisis climática.
Lima/Panamá, 13 de noviembre de 2025. En el marco de 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en América Latina y el Caribe lanzaron el estudio “Una aproximación a las directrices para la Transición Justa en América Latina con enfoque de género”, que analiza los avances y desafíos de la región para que la acción climática sea inclusiva y centrada en las personas.
En América Latina y el Caribe (ALC) las características estructurales de la desigualdad se ven acentuadas frente a la crisis climática. Para el año 2030, se estima que entre 68 y 135 millones de personas en la región podrían caer en la pobreza debido a la crisis climática, que está afectando de manera desproporcionada a mujeres, comunidades rurales, población indígena, afrodescendiente y migrante, entre otras.
Ante esta situación desafiante, el estudio muestra que existen algunos avances destacables: los 29 países de ALC que han presentado sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs por sus siglas en inglés) — es decir, los compromisos que cada país presenta para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y enfrentar el cambio climático— han incorporado consideraciones de género en sus estrategias climáticas. Sin embargo, la aplicación práctica de estas políticas sigue siendo desigual, especialmente en los sectores donde las mujeres tienen menor participación.
“La transición justa no se trata solo de reducir emisiones, sino de garantizar que las transformaciones económicas y ambientales vayan de la mano con más igualdad, trabajo decente y protección social”, afirmó Ana Virginia Moreira Gomes, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe. “Esto exige políticas que reconozcan el aporte de las mujeres en la economía y promuevan su liderazgo en los nuevos sectores verdes”.
La reestructuración de las economías y los mercados laborales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la resiliencia al cambio climático traerá nuevas oportunidades: de aquí a 2030 se estima que se podrían generar 22,5 millones de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, lo anterior conlleva riesgos de profundizar la desigual participación de las mujeres en el mercado laboral, puesto que estos nuevos puestos de trabajo se crearían principalmente en sectores y ocupaciones masculinizados.
“En América Latina y el Caribe, el desarrollo sin resiliencia ya no es una opción”, señaló Michelle Muschett, directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe. “La transición hacia economías bajas en carbono representa una oportunidad única para transformar la estructura productiva de la región y avanzar hacia un modelo más inclusivo y competitivo, que coloque el desarrollo humano resiliente en el centro. En este contexto, es indispensable impulsar una transición justa que no solo garantice la acción climática, sino que genere oportunidades y bienestar para todas las personas.”
Para avanzar hacia esta meta, desde la OIT y el PNUD proponen una hoja de ruta para gobiernos, organizaciones de trabajadores y empleadores, y actores sociales, centrada en tres ejes: integrar la igualdad de género en todas las políticas climáticas y laborales; invertir en empleos verdes y servicios públicos que reduzcan las cargas de cuidado; y garantizar la participación de las mujeres en el diseño e implementación de las políticas de transición.
Además, el estudio respalda estas recomendaciones con ejemplos concretos de iniciativas exitosas en la región, como el desarrollo de presupuestos públicos con enfoque de género y clima en Panamá, programas de ganadería sostenible liderados por mujeres en Perú y estrategias para incrementar la contratación femenina en el sector de energía geotérmica en El Salvador.
La OIT y el PNUD coinciden en que avanzar hacia una transición justa en América Latina y el Caribe exige impulsar economías más verdes, reducir las desigualdades estructurales y asegurar que nadie quede atrás.
Una transición verdaderamente justa es aquella que integra sostenibilidad ambiental con equidad, inclusión y oportunidades de trabajo decente para todas las personas, de manera que los beneficios del cambio hacia modelos de desarrollo bajos en carbono sean compartidos de forma amplia y equitativa.