«Quinientas mil noches de sueño tranquilo»: Betty Pamela Wabunoha destaca el impacto humano de la lucha contra el paludismo en Guinea Ecuatorial

Discurso de la Representante Residente del PNUD, Betty Pamela Wabunoha, en el marco de la Ceremonia Oficial de recepción de 500.000 Mosquiteros Impregnados de Larga Duración (MILDs)

15 de Septiembre de 2026
Photograph of a woman with braided hair wearing a gold-black patterned blazer, in front of UN flag.

Representante Residente del PNUD en Guinea Eacuatorial, Betty Wabunoha.

Santiago Moro / PNUD Guiena Ecuatorial

Excelentísimo Señor Ministro de Sanidad e Infraestructuras Sanitarias

Excelentísimo Señor Gobernador de la Provincia de Litoral

Excelentísimo Señor Alcalde del Ayuntamiento Central de Bata

Excelentísimo Señor Viceministro de Sanidad e Infraestructuras Sanitarias, encargado de Atención Integral y Bienestar Social

Ilustrísima Señora Delegada Regional de Asuntos Sociales e Igualdad de Género

Ilustrísimos Directores Generales,

Ilustrísimo Señor Director del Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo,

Distinguidas autoridades del Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial,

Estimados colegas y equipo implementador

Señoras y señores:

Es un honor y una profunda alegría acompañarles hoy en Bata. Detrás de las cifras que nos reúnen quinientos mil mosquiteros hay algo mucho más sencillo y mucho más grande: quinientas mil noches de sueño tranquilo. Una madre que acuesta a su hijo sin miedo. Una mujer embarazada que llega al final de su gestación con su salud intacta. Un niño que mañana se levanta y va a la escuela, en lugar de a un centro de salud. Ese es el verdadero contenido de los lotes que hoy revisaremos juntos.

El paludismo no golpea a todos por igual. Golpea con más fuerza a quienes menos tienen: a las familias de los barrios periféricos y de las comunidades rurales, a los hogares que viven lejos de un puesto de salud, a los niños menores de cinco años y a las mujeres embarazadas, que son, hoy y siempre, los rostros más vulnerables de esta enfermedad. Cada mosquitero que hoy se entrega es, por tanto, un acto de justicia: llega primero a quienes más lo necesitan, y lleva consigo la promesa de que en Guinea Ecuatorial nadie se quedará atrás.

Permítanme detenerme en ese punto, porque no es un detalle. En nuestras comunidades son las mujeres quienes, en la inmensa mayoría de los hogares, deciden si el mosquitero se cuelga cada noche, quienes cuidan al niño con fiebre y quienes acuden a la consulta prenatal. Son también quienes, cuando el paludismo entra en casa, dejan de trabajar, de vender en el mercado o de estudiar para atender a los enfermos. 

Proteger a una mujer del paludismo es proteger a toda su familia; y darle a una mujer un mosquitero, información y acceso a la atención prenatal es darle también tiempo, ingresos y autonomía. Por ello, el PNUD y el Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo trabajarán para que la distribución de estos Mosquiteros Impregnados de Larga Duración priorice a las mujeres embarazadas, a los hogares encabezados por mujeres y a las comunidades más alejadas, y para que las propias mujeres agentes comunitarias de salud, madres, líderes de barrio sean protagonistas de la sensibilización sobre su uso correcto.

Excelencias, señoras y señores:

Este acto es también un hito en la construcción del sistema sanitario que Guinea Ecuatorial merece. Quinientos mil mosquiteros integrados en el Plan Estratégico Nacional de Lucha contra el Paludismo significan menos ingresos hospitalarios, menos anemia en el embarazo, menos ausentismo escolar y laboral, y menos recursos familiares consumidos por una enfermedad prevenible. Significan, en definitiva, un país más sano, más productivo y con más capacidad de invertir en su propio futuro. Cada franco que se ahorra en tratar el paludismo es un franco que puede fortalecer un hospital de distrito, formar a una enfermera o extender la vacunación. Así es como una intervención concreta se convierte en desarrollo sanitario, y como el desarrollo sanitario se convierte en desarrollo humano.

Nada de esto sería posible sin liderazgo. Y hoy quiero rendir un reconocimiento sincero al Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial, bajo el liderazgo de Su Excelencia el Presidente de la República, y al Ministerio de Sanidad e Infraestructuras Sanitarias. 

Estos quinientos mil mosquiteros han sido adquiridos con recursos nacionales, en cumplimiento de los compromisos de cofinanciamiento de la Subvención del Fondo Mundial. Eso tiene un valor que va mucho más allá de lo financiero: es la afirmación de que la salud del pueblo ecuatoguineano es una prioridad nacional, sostenida con inversión nacional, y de que el país asume progresivamente el timón de su propia respuesta al paludismo. Esa es la apropiación nacional que hace que los resultados perduren cuando la cooperación internacional ya no está.

Quiero agradecer también, de manera muy especial, la confianza depositada en el PNUD. Al Gobierno de Guinea Ecuatorial, por haber elegido al PNUD como socio para acompañar esta respuesta y por trabajar codo con codo con nosotros, a través del Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo, en cada etapa: desde la adquisición y la logística hasta el seguimiento y la evaluación. Esa confianza es un privilegio, y la honramos con resultados. Y al Fondo Mundial, por confiarnos la gestión de la subvención y por una alianza que, año tras año, ha demostrado que cuando la financiación se une a la transparencia y a la rendición de cuentas, los recursos llegan a donde deben llegar: a las personas. Y

Por eso, en nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, reafirmo hoy nuestro compromiso de servir al pueblo de Guinea Ecuatorial. Servir significa acompañar sin sustituir: fortalecer las capacidades de las instituciones nacionales para que planifiquen, financien, ejecuten y supervisen sus propias intervenciones de salud. Significa gestionar cada recurso con eficiencia, transparencia y orientación a resultados. Y significa no medir nuestro éxito por los insumos entregados, sino por las vidas transformadas: por cada caso de paludismo que no ocurre, por cada niña y cada niño que crecen sanos, por cada mujer que da a luz sin complicaciones.

El PNUD reitera su disponibilidad para seguir al lado del Ministerio de Sanidad, del Programa Nacional de Lucha contra el Paludismo y de todos los actores nacionales hasta que el paludismo deje de ser una amenaza para las familias ecuatoguineanas.

Excelencias, señoras y señores: cuando estos mosquiteros salgan de este almacén y lleguen a cada hogar, dejarán de ser una cifra en un acta para convertirse en lo que verdaderamente son: protección, dignidad y esperanza. Que cada uno de ellos sea un símbolo del liderazgo de este país, de la fuerza de nuestras alianzas y de una convicción que compartimos todos los que estamos aquí: que la salud es el primer derecho, y que un pueblo protegido es un pueblo libre para construir su futuro.

Muchas gracias.