El PNUD acompaña a El Salvador en la implementación de políticas que redistribuyen las tareas de cuidado, promueven la igualdad de género y fortalecen la participación económica y social de todas las personas.
Cuidar para transformar: el aporte del PNUD hacia un sistema integral de cuidados en El Salvador
27 de Octubre de 2025
Todas las personas necesitan cuidados a lo largo de su vida. Cuidar es sostener la vida y las economías, pero ha recaído históricamente en los hogares y, de forma desproporcionada, en las mujeres. En El Salvador, ellas dedican más del doble de tiempo que los hombres a tareas domésticas y de cuidado y el 58% está inactiva por ello. Esta sobrecarga limita su autonomía, sus oportunidades económicas y su participación plena en la sociedad.
El Gobierno de El Salvador lanzó la Política Nacional de Corresponsabilidad de Cuidados, complementaria a la Política Crecer Juntos, para distribuir equitativamente las tareas de cuidado entre familias, Estado, mercado y sociedad civil. Desde el PNUD acompañamos su planificación e implementación con diagnósticos territoriales, partiendo de escuchar y comprender las realidades de las personas.
La cultura del cuidado
¿Qué significa cuidar? ¿Qué ocurre cuando lo cotidiano deja de ser fácil? En San Martín, realizamos una investigación con 400 encuestas, 12 entrevistas y 6 grupos focales a personas adultas mayores, con discapacidad y cuidadoras. Los resultados revelaron desafíos relacionados con la movilidad, la salud, la compañía y la fragilidad de las redes de apoyo. El 76% de los adultos mayores reportó problemas de movilidad y el 92% de las personas con discapacidad necesita ayuda para desplazarse.
Detrás de cada persona que requiere cuidado suele haber alguien que cuida: 86% de las cuidadoras son familiares directos y más de la mitad no cuenta con apoyo. Muchas han dejado su empleo o reducido sus ingresos para cuidar. “Vendí mi negocio para cuidar a mi hija”, relató una participante. Su historia refleja un esfuerzo silencioso, pero también un compromiso profundo.
Cuidar tiene costos personales, emocionales y económicos, pero también genera vínculos y resiliencia. Experimentos de campo identificaron algunas oportunidades. Por ejemplo, la confianza en los servicios de cuidado aumenta cuando hay personal capacitado.
En El Salvador, las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a tareas domésticas y de cuidado.
Todas las personas necesitan cuidados a lo largo de su vida.
Los desiertos de cuidado
Para apoyar la ruta hacia un sistema integral, el PNUD desarrolló la Herramienta de Georreferenciación de Cuidados, que combina datos censales, registros administrativos, minería de datos y estimaciones satelitales para mapear la oferta y demanda de servicios de cuidado en diez distritos del país.
El análisis de brechas de accesibilidad permitió identificar “desiertos de cuidados”: zonas donde la demanda es alta, pero el centro más cercano está a más de 20 minutos caminando. En San Martín, el 9.2% de los adultos mayores vive en estas condiciones. Esta información orienta la provisión de servicios y la planificación de inversiones más equitativas.
Los resultados muestran realidades territoriales diversas. Distritos rurales como Jiquilisco o Chirilagua enfrentan mayores desafíos de cobertura, mientras que, en zonas urbanas como San Salvador o San Martín, la concentración de servicios genera brechas en áreas periféricas.
Los cuidados comunitarios y las iniciativas locales deben ser reconocidas como parte del ecosistema de cuidados, en tanto fortalece la articulación entre actores locales y conecta la política nacional con las dinámicas concretas del territorio.
En San Martín, el 9.2% de los adultos mayores vive en estas condiciones. Esta información orienta la provisión de servicios y la planificación de inversiones más equitativas.
Los cuidados en el sector turístico
El enfoque de cuidados también se integra en otras áreas de trabajo del PNUD. En Surf City 1 y 2 y El Cuco, estudiamos cómo las mujeres emprendedoras equilibran sus negocios con las tareas de cuidado. Más del 80% son jefas de hogar, el 85% tiene al menos una persona dependiente y más del 70% opera en la informalidad. Las mujeres con mayor carga de cuidados digitalizan menos sus negocios, enfrentan más barreras para acceder a servicios financieros y tienen menos posibilidades de formalizarse.
La falta de servicios afecta tanto el bienestar familiar como la competitividad de los destinos turísticos. Integrar los cuidados en la estrategia turística impulsa la participación plena de las mujeres y fortalece las economías locales. Programas como En Marcha, impulsado por el PNUD, han demostrado que, con acompañamiento técnico y enfoque de género, es posible transformar realidades: las participantes aumentaron sus ventas y utilidades y ganaron tiempo, confianza y visión de futuro.
Construir un sistema integral de cuidado promueve la igualdad y el empoderamiento de las mujeres, impulsa la economía y genera empleo.
En suma, construir un sistema integral de cuidado promueve la igualdad y el empoderamiento de las mujeres, impulsa la economía y genera empleo. Cuidar a quienes cuidan, reconocer su labor y compartir la responsabilidad son pasos fundamentales hacia un desarrollo más inclusivo y resiliente.
Desde el PNUD reafirmamos nuestro compromiso de acompañar al Estado y las comunidades, aportando evidencia y herramientas para una provisión adecuada y efectiva de servicios de cuidados. Porque cuidar es una apuesta colectiva por sostener la vida y construir un futuro donde todas las personas puedan desarrollarse plenamente.