Choques Climáticos sin Resiliencia: Limitantes para el Desarrollo Humano | Sibeli Medina

La vulnerabilidad y la alta exposición a eventos hidrometeorológicos representan un reto adicional para la sostenibilidad económica y social del país. Foto: Mario Peiró - PNUD R.D

By: Sibeli Medina es economista de la unidad de desarrollo humano sostenible para PNUD en República Dominicana.

Las persistentes lluvias y huracanes que han impactado la República Dominicana en los últimos años han evidenciado la vulnerabilidad frente a eventos climáticos en la infraestructura física de los hogares y ejes productivos de la nación. Se estima que estos eventos pueden costar al país anualmente entre el 0.69% y el 3.3% del PIB[1], afectando tanto el desarrollo humano de las personas y la seguridad de los hogares, como al sector agrícola por las pérdidas en la producción; y al turismo, transporte, y construcción por los daños en infraestructura clave.

La vulnerabilidad y la alta exposición a eventos hidrometeorológicos representan un reto adicional para la sostenibilidad económica y social del país. Según el Banco Central (2017)[2] las consecuencias de estos eventos incluyen un aumento del gasto público para enfrentar eventos no planificados en el Presupuesto Nacional y Plan Plurianual[3]. Paralelamente, el 30% de los hogares del país son muy vulnerables a choques climáticos[4] al considerar los niveles de ingreso, los materiales de construcción de las viviendas, y la situación del entorno donde se ubican.

Cuando estas variables se relacionan con otros desafíos de desarrollo, las opciones y oportunidades de las personas se ven particularmente limitadas. Por ejemplo, en el Barrio Domingo Savio, Distrito Nacional, el 49% de los hogares registran niveles de vulnerabilidad climática[5] por encima del promedio nacional[6] . Esta condición se da en un contexto de reducida capacidad de enfrentar los choques extremos por ausencia de resiliencia[7] y debido a: brechas de acceso a servicios, de ordenamiento del territorio, de ingreso, entre otros. Al coincidir estas carencias con indicadores sociales como la tasa de embarazo adolescente (segunda posición de jerarquía del Distrito Nacional[8]), vemos que los choques climáticos representan un riesgo de primer orden para hogares en pobreza.[9] Es a partir de un abordaje multidimensional que se visibiliza la complejidad de la vulnerabilidad climática como condición vinculada directamente a la vulnerabilidad social.

Por ello, es imperante trabajar tanto la vulnerabilidad de los sectores productivos como la de los hogares en el país, desarrollando políticas que aumenten su resiliencia frente a choques, al tiempo que el Estado fortalezca sus capacidades para responder de manera adecuada a estos eventos. Esto implica una articulación fuerte entre diversos sectores que incorpore a la planificación del desarrollo políticas de : i)  preparación a choques (esquemas de aseguramiento para sectores productivos, medidas de alerta temprana y planificación para contingencias), ii)  atención a  los efectos inmediatos del choque (respuesta a emergencia) y iii) construcción de resiliencia a más largo plazo (programas de mejoramiento de vivienda, acumulación de activos financieros y no financieros, acceso a crédito y a actividades económicas sostenibles, gestión sostenible de los recursos naturales y la inclusión de nuevas tecnologías en la producción, entre otras. Esta articulación intersectorial puede lograrse mediante la metodología de combos, desarrollada por PNUD, basada en una visión multidimensional de los desafíos del desarrollo que permite afectar directamente múltiples prioridades y tener un efecto multiplicador a favor de la consecución de la Agenda 2030.

[1] Grupo Banco Mundial (2015) “Gestión Financiera y Aseguramiento del Riesgo de Desastres en República Dominicana”.

[2] Banco Central 2017 “Informe sobre política Monetaria noviembre 2017”

[3] A pesar de que existen algunos instrumentos financieros disponibles en casos de desastres, como es el Fondo de Calamidades Públicas, el cual equivale al 1% de los ingresos corrientes, dependiendo de la magnitud del evento podrían no ser suficientes.

[4] Dato arrojado por el IVACC (SIUBEN-PNUD). El Índice de Vulnerabilidad ante Choques Climáticos (IVACC), mide la probabilidad de que un hogar sea vulnerable en caso de producirse huracanes, tormentas y sequías, sustentado en variables socioeconómicas como el ingreso, la estructura física de la vivienda, el lugar de residencia, la cercanía a ríos, arroyos o cañadas, así como otras variables demográficas y de salubridad del hogar.

[5] Medida por el IVACC.

[6] Hogares con registro del Índice de Vulnerabilidad por encima de 0.524 con categoría intermedia y alta.

[7] Resiliencia se define como la capacidad de los individuos o comunidades para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse frente a perturbaciones en su entorno, con oportunidades para el empoderamiento de las personas y comunidades para la preservación y mejora de sus condiciones.

[8] El 28.1% de los adolescentes entre 15-19 años en Domingo Savio, Distrito Nacional que han sido madres.  Fuente: UDHS (PNUD) a partir del procesamiento de la base de datos del Censo Nacional de Población de 2010, ONE.

[9] De hecho, se estima que la probabilidad de ser pobre aumenta en un 3.5% ante un choque climático, según estudios en la zona del Lago enriquillo donde coinciden poblaciones en pobreza y choques ambientales/climáticos. Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2013), Clima, desarrollo y pobreza. Lecciones aprendidas sobre la relación de los choques climáticos y la pobreza a partir de la experiencia en República Dominicana.