En este contexto, el lanzamiento de la Evaluación de Preparación Digital y Salvaguardas (Digital Readiness Assessment – DRA 2.0) y del Plan de Acción para las Salvaguardas Digitales, un esfuerzo liderado por el Ministerio de Administración Pública con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representa un hito para la República Dominicana
Transformar el Estado para las personas: tecnología, derechos y confianza
23 de Septiembre de 2026
La transformación digital ha dejado de ser un objetivo exclusivamente tecnológico para convertirse en una política pública esencial para el desarrollo humano. Hoy, la capacidad de un Estado para ofrecer servicios ágiles, transparentes y centrados en las personas depende, en gran medida, de la fortaleza de su infraestructura pública digital y de la confianza que la ciudadanía deposita en ella.
En este contexto, el lanzamiento de la Evaluación de Preparación Digital y Salvaguardas (Digital Readiness Assessment – DRA 2.0) y del Plan de Acción para las Salvaguardas Digitales, un esfuerzo liderado por el Ministerio de Administración Pública con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representa un hito para la República Dominicana. Ambos documentos marcan una nueva etapa en la transformación digital del país, donde el foco ya no es únicamente digitalizar servicios, sino garantizar que esa transformación se desarrolle con seguridad, inclusión, transparencia y pleno respeto a los derechos de las personas.
Durante los últimos años, la República Dominicana ha construido una base sólida para su ecosistema digital. La expansión de la interoperabilidad entre instituciones, el fortalecimiento de la identidad digital, el desarrollo de los pagos electrónicos y la simplificación de trámites públicos evidencian un compromiso sostenido con la modernización del Estado. El DRA reconoce estos avances y sitúa al país en una etapa de madurez digital sistemática, con capacidades institucionales consolidadas y una infraestructura funcional que ahora requiere avanzar hacia una mayor integración y gobernanza.
Este diagnóstico no surge de manera aislada. Complementa una agenda de transformación digital que el Estado dominicano viene impulsando de forma integral durante los últimos años mediante políticas públicas, inversiones estratégicas y alianzas con organismos internacionales para construir un gobierno más eficiente, interoperable y centrado en las personas, plenamente alineada con dos de los principales instrumentos estratégicos del país: la Agenda Digital 2030 y la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2030.
Otros pasos para destacar son la promulgación del Decreto núm. 403-26, que establece el Marco Nacional de Interoperabilidad y Gobernanza de Datos de la Administración Pública; y la aprobación del Reglamento de la Estrategia Nacional de Servicios Públicos Proactivos, que permitirá evolucionar desde una administración que espera solicitudes hacia un Estado capaz de anticiparse a las necesidades de las personas.
Además de los avances, el DRA también identifica un desafío compartido por muchos países: los sistemas digitales tienden a desarrollarse de forma fragmentada. Cuando las plataformas no dialogan entre sí, los datos permanecen aislados y las instituciones operan de manera independiente, la ciudadanía continúa enfrentando trámites repetitivos, solicitudes de documentos que el propio Estado ya posee y procesos que consumen tiempo y recursos.
Precisamente por ello, la importancia del DRA trasciende el diagnóstico. Su principal aporte consiste en ofrecer una hoja de ruta para consolidar un ecosistema digital integrado, donde la interoperabilidad permita a las instituciones compartir información de manera segura, reducir duplicidades y prestar servicios públicos más eficientes sin comprometer la privacidad ni los derechos de las personas.
Es aquí donde adquiere especial relevancia el Plan de Acción para las Salvaguardas Digitales. Lejos de representar un conjunto de restricciones, el documento plantea que las salvaguardas son las condiciones habilitantes para que la transformación digital sea sostenible, legítima y confiable. En otras palabras, constituyen el marco de gobernanza que garantiza que el uso de los datos, la identidad digital, la interoperabilidad, la inteligencia artificial y los pagos digitales se desarrollen bajo principios de protección de derechos, transparencia, inclusión y rendición de cuentas.
Uno de los aspectos más positivos del proceso ha sido su carácter participativo. La elaboración del DRA y del Plan de Acción reunió a instituciones públicas, sector privado, academia, sociedad civil y organismos internacionales para construir un diagnóstico compartido sobre los desafíos del ecosistema digital dominicano.
La importancia de este esfuerzo trasciende el ámbito tecnológico. Una infraestructura pública digital confiable se traduce en beneficios concretos para la población: menos tiempo realizando trámites, mayor acceso a servicios públicos, reducción de costos administrativos, mejores mecanismos de protección social, mayor transparencia y una administración pública más eficiente.
Cuando las instituciones comparten información bajo reglas claras de gobernanza y protección de datos, el Estado está en mejores condiciones de responder con mayor rapidez a las necesidades de las personas y diseñar políticas públicas sustentadas en evidencia.
En definitiva, el éxito de la transformación digital en el Estado no dependerá únicamente de las plataformas que se construyan, sino de la capacidad de diseñar políticas públicas que pongan la tecnología al servicio de las personas.