Discurso del Administrador del PNUD en ocasión de la sesión anual de la Junta Ejecutiva 2026

10 de Junio de 2026

El siguiente discurso se presenta tal y como se preparó para su entrega.


1. Introducción

Sr. Presidente, distinguidos Miembros de la Junta Ejecutiva,

Es un honor estar aquí con ustedes durante este período de sesiones anual de la Junta Ejecutiva del PNUD, el UNFPA y la UNOPS.

Permítanme comenzar con una reflexión sobre mi reciente visita a Siria en abril con el Coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas, Tom Fletcher. Vi las consecuencias de 14 años de guerra.

Barrios arrasados.

Calles y campos convertidos en un peligro constante.

Hoy, cuatro de cada cinco sirios viven en la pobreza.

El conflicto destruye en meses lo que costó décadas construir.

Es todo lo contrario al desarrollo.

Y es lo que ahora está en peligro a lo ancho de Oriente Medio.

El análisis del PNUD muestra que la repercusión económica, agravada por la escalada militar, podría llevar a 32 millones de personas a la pobreza en todo el mundo debido al aumento de los precios de la energía, la creciente inseguridad alimentaria y el menor crecimiento.

Repercusiones múltiples, un único resultado: mayor vulnerabilidad e inseguridad.

Pero Siria también nos recuerda otra cosa: la recuperación se puede lograr.

Se está logrando.

En medio de la devastación, el PNUD, junto con sus socios, está trabajando junto con los gobiernos y las comunidades locales para pasar de la supervivencia a la estabilidad; de la estabilidad a la prosperidad.

Tender un puente entre la asistencia humanitaria y el desarrollo.

Desde el desminado de tierras de cultivo y barrios hasta el restablecimiento de los servicios básicos.

Ayudando a las empresas a abrir sus puertas de nuevo.

Reconstruyendo medios de vida.

Y permitiendo que la gente regrese a sus casas.

Esto es desarrollo en acción.

Inversiones estratégicas junto con nuestros socios en un futuro compartido.

Porque el desarrollo no es algo abstracto.

Son puestos de trabajo.

Son servicios.

Es seguridad.

Es libertad.

Y es creer en que, cuando se dan estas condiciones, las sociedades se sostienen.

Invirtiendo en servicios funcionales, instituciones fiables y oportunidades económicas, construimos sociedades más seguras que superan las crisis y se recuperan antes.

El desarrollo es nuestra primera línea de defensa contra la inestabilidad, la fragilidad y los conflictos.

Es invertir juntos en los componentes básicos de la prosperidad humana.

Y esa es una de las mejores inversiones que podemos hacer a largo plazo.


2. Un panorama cambiante en cuanto al desarrollo

Excelencias, las necesidades de desarrollo hoy en día crecen exponencialmente.

Hay más crisis y conflictos simultáneos que en ningún otro momento desde la segunda guerra mundial.

Más amenazas climáticas. Los países de bajos ingresos sufren hasta ocho veces más amenazas que hace treinta años.

Al mismo tiempo, el modelo de desarrollo tradicional que heredamos se construyó sobre supuestos que ya no se cumplen:

Crecimiento estable.
Geopolítica predecible.
Un orden basado en reglas.
Recursos públicos en expansión.

En 2025, la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) disminuyó en un 23,1 %.

La mayor caída registrada. 

La financiación básica del PNUD disminuyó en un 24 % en el mismo período.

Se trata de cambios estructurales.

Pero algo más está cambiando.

La demanda.

Cuando hablo con los gobiernos y los socios para el desarrollo, ustedes transmiten un mensaje coherente.

Nos piden que colaboremos en el diseño de políticas estratégicas más integradas.

En reforzar las instituciones, crear oportunidades económicas inclusivas e integrar a las mujeres en los nuevos mercados de trabajo.

Trabajar juntos para movilizar recursos internos y capital privado.

Afrontar desafíos como el uso responsable de la inteligencia artificial (IA) o el uso de la previsión estratégica para planificar en un contexto de profunda incertidumbre.

El cambio en el modelo de desarrollo es claro.

De financiar proyectos individuales a habilitar sistemas completos.

De la ayuda a la inversión catalítica.


3. Un PNUD cambiante

A medida que cambia el modelo de desarrollo, el PNUD sigue evolucionando con él.

Somos más ágiles.

Más centrados.

Y más conectados con las realidades a las que se enfrentan los países hoy en día.

Así que hoy quiero explicar cómo se está adaptando el PNUD.

Cómo estamos ampliando las principales ofertas para implementar nuestro Plan Estratégico y maximizar nuestro impacto con los socios. 

Cómo buscamos una mayor rentabilidad y relación calidad-precio.

Y cómo estamos rediseñando nuestro modelo de aportación.

Estamos construyendo sobre bases sólidas.

El PNUD está presente en 170 países y territorios.

Hemos forjado relaciones de confianza con gobiernos y socios durante décadas. 

Durante los cuatro años del último Plan Estratégico, entregamos 19.600 millones de dólares (de los Estados Unidos; a partir de ahora "dólares), atendiendo a 1.100 millones de personas solo en 2025.

En 2025, una cuarta parte de los recursos del PNUD fueron financiados directamente por los gobiernos de los países en que se ejecutan programas a los que apoyamos.

En todo lo que hacemos, la igualdad de género da resultados. 

La igualdad de género no es una agenda paralela. Es la forma en que el desarrollo se hace más eficaz y sostenible.

Nuestra nueva Estrategia de Igualdad de Género (2026-2029), presentada en esta sesión, explica cómo lo hacemos, a través de la ambición, el enfoque y el trabajo en estrecha colaboración con ONU Mujeres y el sistema de las Naciones Unidas. 

El PNUD aporta algo único al sistema de desarrollo de la ONU: conectamos tres aspectos diferentes.

La política.
La programación.
La presencia. 

Distinguidos miembros de la Junta, lo vieron en acción durante su reciente visita a Panamá.

Vieron cómo funciona el PNUD en toda la cadena de valor del desarrollo.

Por ejemplo, en educación técnica y desarrollo de habilidades. Apoyando las estrategias nacionales. Movilizando financiación, por ejemplo un préstamo de 70 millones de dólares del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Aplicando soluciones junto con otros organismos –UNOPS, UNESCO, UNFPA– bajo la batuta del Coordinador Residente.

Lo hacemos gracias a la confianza del Gobierno. Nuestra presencia local a largo plazo. Nuestras diversas alianzas. Y nuestra financiación básica. 

Con esos ingredientes, en 2025 recaudamos otros 10 dólares complementarios por cada 1 dólar de financiación básica que aportaron ustedes.

Con ello aportamos aún más a nuestros países socios:

Un millón de dólares de capital catalizador en el Afganistán: 55 millones de dólares de financiación para microempresas y pequeñas y medianas empresas en asociación con el FNUDC. 

Verificación del indicador clave de rendimiento de un bono vinculado a la sostenibilidad de 3.500 millones de dólares en Tailandia

165 millones de dólares comprometidos para el Fondo de Resiliencia del Pacífico. 

Ese es el cambio: de financiar proyectos aislados, a construir la prosperidad que impulsa el desarrollo humano.

Este es el ambicioso cambio que el PNUD está haciendo para seguir siéndoles útil en un mundo cambiante.


4. Pasar de la crisis a la recuperación

En ningún lugar se necesita este cambio con más urgencia que en situaciones de crisis y vulnerabilidad.

Conflicto

Crisis agudas, crisis prolongadas.

Contextos de alto riesgo y vulnerabilidad.

Los países y las comunidades se enfrentan a una compleja red de problemas interrelacionados que socavan la estabilidad, los servicios y los medios de vida.

Por ello, el desarrollo en situaciones de crisis no debe ser un remedio a posteriori.

Es prevención.

Es respuesta.

Es estabilización y recuperación.

Cuando llega una crisis, el PNUD ya está allí.

Ya estaba antes. 

Durante.

Después.

El personal de emergencia a menudo confía en nuestra infraestructura consolidada, nuestra presencia y nuestras conexiones de confianza para salvar vidas.

Porque el nexo entre ayuda humanitaria, desarrollo y paz no es una carrera de relevos en la que cada uno espera su turno. 

El desarrollo no puede esperar a que termine la fase de emergencia.

Bien concebida, la respuesta a las crisis incluye el desarrollo desde el primer día.

A medida que retroceden los agentes humanitarios o las misiones de la ONU, la responsabilidad cambia.

Pasa a los gobiernos, a los equipos de la ONU en el país –con el PNUD como columna vertebral operativa y de desarrollo– que llevan adelante la recuperación, la consolidación de la paz a largo plazo y la resiliencia. 

Ayudar a los gobiernos a fortalecer las instituciones, restablecer los servicios básicos, mantener los empleos.

Apoyar a las comunidades para que recuperen sus medios de vida y reconstruyan sus vidas.

Veo esto cada vez que visito a nuestros equipos sobre el terreno.

En Haití, donde el restablecimiento de la seguridad también significa la reapertura de escuelas, la reconstrucción de instituciones y la creación de empleos para los jóvenes.

En Gaza, donde los programas de dinero por trabajo están ayudando a la población, especialmente a las mujeres, a recuperar la esperanza de una vida más allá de un campamento de refugiados. 

En Jamaica, donde después del huracán Melissa el Gobierno y las comunidades locales me dijeron que el valor del PNUD no solo les ayudaba a recuperarse, sino también a reconstruir medios de vida más resilientes para el futuro.

Y en Ucrania, donde en 2025 el PNUD ayudó a restablecer o mantener los servicios energéticos para 6,6 millones de personas y movilizó más de 1.400 millones de dólares en financiación del Banco Europeo de Inversiones (EIB por sus siglas en inglés) para la recuperación socioeconómica.

En 2025, el PNUD suministró 2.600 millones de dólares en situaciones de crisis, más de la mitad de nuestra aportación mundial total.

Ayudamos al sistema de las Naciones Unidas en su misión.  El PNUD se enorgullece de acoger y financiar a Voluntarios ONU, gracias a la cual 17.169 voluntarios prestaran servicios en 59 entidades de las Naciones Unidas en 2025, principalmente en situaciones de crisis, cubriendo déficits de capacidad, reforzando la participación local y agilizando la acción humanitaria.

El nuevo buque insignia del PNUD se basa en nuestra larga experiencia ayudando a los países a "pasar de la crisis a la recuperación".

Consolida el singular valor añadido del PNUD.

Mediante conjuntos de medidas concretas e integradas, concebidas para ayudar a los países y las comunidades a: 

Preparar y prevenir las crisis mediante la alerta temprana, la prevención de conflictos y unas instituciones resilientes. 

Responder y recuperarse de las crisis mediante el restablecimiento de los mercados locales, los empleos y los servicios esenciales.

Impulsar la transición y la transformación hacia la estabilidad y prosperidad a largo plazo bajo el liderazgo nacional y local. 

Superar las crisis también significa trabajar conjuntamente. Por ejemplo, en mayo, el Alto Comisionado para los Refugiados y yo lanzamos un marco de colaboración PNUD-ACNUR que refleja una convicción compartida: trabajando juntos, podemos hacer mucho más por los desplazados forzosos y los apátridas, y por las comunidades que los acogen, de lo que cualquiera de nuestras organizaciones puede hacer por sí sola.

La revitalización de nuestra labor en situaciones de crisis es uno de los cinco pilares para acelerar la aplicación de nuestro nuevo Plan Estratégico.

Estos son ámbitos done ya hemos demostrado resultados. Donde tenemos algo distintivo o único que ofrecer. Y donde podemos crecer.


5. Pilares para acelerar la ejecución de nuestro Plan Estratégico

Servicio de Empleo para la Prosperidad

Se trata de crear las condiciones para empleos dignos y que generen ingresos.

Unos 1.200 millones de jóvenes se incorporarán a la población activa en la próxima década, pero solo se crearán 400 millones de puestos de trabajo. 

Al mismo tiempo, a pesar de trabajar, 300 millones de personas siguen en la pobreza. 

El problema no es solo el desempleo.

También los trabajos insuficientemente pagados.

En las regiones de bajos ingresos no se están creando empleos bien remunerados.  

O las habilidades no se corresponden con las demandadas.

Cada año, cientos de miles de jóvenes se incorporan al mercado laboral.
Son el mayor activo de sus países. 

Pero con demasiada frecuencia les cuesta encontrar trabajo.

Muchos de nuestros países socios necesitan vías ampliables y prácticas para trabajar de manera productiva.

Y el PNUD está ayudando a desarrollarlos. 

En Kenya, por ejemplo, donde me reuní con el Gobierno, representantes empresariales y jóvenes, nuestra conversación siempre volvía a una misma palabra: empleo. Nuestra asociación con la Alianza del Sector Privado de Kenia tiene como objetivo allanar el camino para crear 150.000 puestos de trabajo para jóvenes. Nuestro timbuktoo GreenTech Hub está acelerando emprendimientos propios de tecnología verde en toda África como ecosistemas ampliables.

Hacemos esto en todo el mundo.

En Egipto, las pequeñas y medianas empresas se expandieron y crearon casi 120.000 empleos.

En Papua Nueva Guinea, los centros de innovación con energía solar impartieron conocimientos digitales a 65.000 personas en comunidades no conectadas a la red, para mejorar su empleabilidad.

En la India, el seguro digital paramétrico de cultivos cubre ahora a 42 millones de agricultores, lo que reduce el proceso de solicitud de meses a semanas.

En Camboya, la inversión en su programa de protección social está generando 9 dólares por cada dólar invertido.

Esto es parte de un panorama más amplio.

En 2025, junto con los gobiernos, apoyamos a 572 millones de personas en su búsqueda de la prosperidad en más de 120 países. 

Ayudamos a cubrir déficits en la protección social y a ampliar los sistemas de atención en 16 países, permitiendo el acceso de las mujeres al empleo y la participación política.

Asimismo –debido a que los empleos y los ingresos seguros significan que las personas pueden ahorrar o pedir préstamos– ayudamos a 291 millones de personas a tener acceso a servicios financieros, más de la mitad de ellas mujeres.

El Servicio de Empleo para la Prosperidad apoyará a los gobiernos para que hagan cuatro cosas.

Primero, identificar de dónde vendrán los futuros empleos. Sectores como la salud, la agricultura, el turismo, las infraestructuras y la fabricación de valor añadido.

Segundo, coordinar las habilidades con la demanda de los empleadores. Identificar las necesidades de capacitación y perfeccionamiento.

En tercer lugar, abordar los cuellos de botella –normativos, regulatorios e institucionales– que bloquean la inversión y la creación de empleo.

Por último, crear oportunidades sectoriales de inversión capaces de crear más empleos mejor remunerados.

El Banco Mundial aporta financiación a gran escala y cambios en las políticas macroeconómicas.

La OIT establece las normas.

El FNUDC, auspiciado por el PNUD y al servicio del sistema de las Naciones Unidas, proporciona capital catalizador, reduciendo el riesgo de inversión cuando los mercados no mueven ficha. 

Y el PNUD ayuda a los gobiernos a traducir sus políticas y ambiciones en oportunidades estructuradas de inversión que puedan aumentar los ingresos y mejorar el futuro.

Iniciativa Climate Promise: adelante 

Cuando el PNUD lanzó la iniciativa Climate Promise en 2019, nuestro objetivo era ayudar a los países a elevar sus objetivos climáticos. 

Lo logramos.

Hoy en día somos el mayor ejecutor de asistencia climática y de la naturaleza en el sistema de las Naciones Unidas, con una cartera de casi 3.000 millones de dólares en iniciativas de adaptación y mitigación en 140 países. 

Apoyamos a más de 100 países para mejorar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) en 2020, y nuevamente en 2025. 

Más del 70 % de las NDC presentadas por los países en desarrollo reflejan el apoyo del PNUD y de nuestros socios.

Al mismo tiempo, nuestro Compromiso con la Naturaleza ha alineado estos esfuerzos con los ecosistemas y la biodiversidad. 

Ha impulsado proyectos en 145 países, con 14.000 millones de dólares en cofinanciación.

Porque la acción climática y la naturaleza no son agendas independientes.

Son planes para el desarrollo sostenible. 

Se insertan en los marcos nacionales integrados de financiación, donde somos un importante colaborador. 

Ayudan a crear resiliencia a las crisis geopolíticas, mejorar la seguridad alimentaria, aumentar los empleos y a que crezcan las economías.

El problema está en la ejecución.

Las políticas suelen estar fragmentadas.

La financiación es insuficiente, lenta y desconectada.

Y muchos países carecen de los medios y la capacidad para convertir los objetivos en proyectos financiables y atraer inversiones a gran escala.

Aquí es donde entra el PNUD. 

En 2025 ayudamos a movilizar casi 1.000 millones de dólares en financiación adicional para los planes nacionales de adaptación y llegamos a 222 millones de personas, incluidas 97 millones de mujeres en 81 países, a través de iniciativas de adaptación al clima.

Bajo la dirección del Secretario General, el PNUD reúne a 30 entidades de la ONU para prestar apoyo a por lo menos 100 países, a fin de integrar las prioridades de NDC directamente en los planes nacionales de desarrollo y aplicar soluciones.

¿Cómo?

Movilizando recursos.

Colaborando con los Coordinadores Residentes y los Equipos de la ONU en el país para priorizar las medidas de la NDC mediante marcos de cooperación y documentos de programación de las Naciones Unidas. 

Apoyando a los gobiernos a avanzar, a gran escala, en el diseño de sus políticas; 

a media escala, a vincular las NDC con marcos nacionales integrados de financiación, aumentar el acceso a la financiación y construir carteras de inversión, y 

a pequeña escala, a implementar soluciones en energía, biodiversidad, tierra, alimentos, prevención de la contaminación y pérdidas y daños.

Y apoyando al Gobierno de Türkiye, como Presidente de la COP 31, mecanismo de implementación (BRIDGE), a traducir los procesos globales en realidades nacionales.

Gobernanza

En 2025, el PNUD ayudó a fortalecer la gobernanza de 452 millones de personas en 120 países.

Apoyamos a las instituciones públicas para hacer mejoras tangibles en la vida cotidiana de las personas: prestar servicios, acceder a la justicia, participar en procesos políticos. 

Por ejemplo, los 3,3 millones de personas -el 51 % de ellas mujeres- que obtuvieron identidad legal entre 2022 y 2025.

O la cartera de salud de 195 millones de dólares (2021-2025), cofinanciada por el gobierno de Turkmenistán, que facilitó el acceso a más de 120 medicamentos esenciales y mejoró 121 instalaciones de salud.

Y los 911,3 millones de votantes registrados que recibieron apoyo en 78 elecciones en 51 países entre 2022 y 2025.

Para el PNUD, la gobernanza no es solo un sector. Es una piedra angular de toda nuestra labor. En casi todas las oficinas de país, la gobernanza forma parte de nuestros programas. Somos el socio que ustedes han elegido.

En todo el mundo vemos demandas crecientes de una gobernanza más eficaz e inclusiva, pero también una distancia cada vez mayor entre las personas y las instituciones que deberían estar a su servicio. 

La gobernanza bajo presión no es nueva. Pero las fuentes de esa presión han cambiado.

La polarización política se ha intensificado. 

La delincuencia organizada y las economías ilícitas han ampliado su influencia. 

Las plataformas digitales y la inteligencia artificial están transformando la vida pública. 

Estamos trabajando con ustedes para abordar estos desafíos.

Recientemente presentamos, junto con los Presidentes del Uruguay, Bolivia y la República Dominicana nuestro emblemático informe Democracias bajo presión en América Latina y el Caribe. En él se analizan las interacciones entre democracia, Estado y desarrollo humano.

El informe que coprodujimos con el Gobierno de Gambia el año pasado, El futuro de la gobernanza en el Sahel, se centra en la reconstrucción de la cohesión social y la confianza pública. Elementos esenciales para el futuro de la región. 

El desarrollo consiste en mejorar la vida cotidiana de las personas. La gobernanza es parte esencial de ello.

Lo vi en Tailandia, donde tuve el honor de entregar el "Gold Gender Seal" al alcalde de Bangkok. En reconocimiento a los avances en hacer las ciudades más seguras para las mujeres y en el incremento de la seguridad humana. 

O también nuestra colaboración con el Servicio de Estadística en Ghana: capacitar a los ciudadanos para que califiquen su satisfacción con la atención médica, la educación y los servicios públicos que utilizan a diario.

Apoyamos a más de 130 países en sus esfuerzos de digitalización y a más de 30 en el uso responsable de la IA. Porque la tecnología es un facilitador, para una gobernanza más inclusiva y servicios públicos de calidad.

En Moldavia ayudamos a establecer un mecanismo de compensación digitalizado que protegió a más del 60 % de los hogares de las crisis del precio de la energía.

En Bangladesh ayudamos a establecer más de 6.000 centros digitales y a digitalizar más de 500 servicios públicos, mejorando el acceso de 50 millones de personas.

En Malawi, un sistema de identidad legal digital abarca ahora al 98 % de la población, incorporándola a la economía digital.

Por último, una gobernanza eficaz es una condición necesaria para que el sector privado invierta con confianza. 

En 2025, el PNUD prestó apoyo a más de 5.000 agentes del sector privado que realizaban actividades de diligencia debida en materia de derechos humanos y medio ambiente, ayudando a reducir el riesgo de las inversiones y fortalecer las prácticas empresariales responsables.

La gobernanza es el sistema operativo que sustenta el desarrollo en todos los ámbitos. 

Amplía las posibilidades de elección y las oportunidades. 

En última instancia, determina si el desarrollo es sostenido o se ve socavado. 

Esto me lleva a otro de los pilares del Plan Estratégico. 

El acelerador de inversiones

El déficit de inversión anual para alcanzar los ODS es de unos 4 billones (enlace disponible en inglés).

Pero el obstáculo a la inversión no es la falta de capital. Es la necesidad de conectar el capital con la oportunidad. Es incertidumbre política y normativa, alto riesgo percibido, escasez de proyectos financiables.

Estos obstáculos no desaparecerán por sí solos. Pero pueden ser superados. Mediante elecciones políticas decididas, alianzas estratégicas y una colaboración más estrecha entre los sectores público y privado.

Este es el fundamento del nuevo acelerador de inversiones del PNUD. 

Colaborar con los gobiernos, las instituciones de financiación del desarrollo y los inversores privados para traducir las prioridades nacionales de desarrollo en proyectos que puedan financiarse.

¿Cómo?

A gran escala, corrigiendo lagunas políticas y deficiencias normativas para reforzar el entorno de inversión. A media escala, mediante el desarrollo de una cartera de oportunidades de inversión.

Y a pequeña escala, proporcionando asistencia técnica para cerrar acuerdos.

Para los inversores nacionales, regionales e internacionales, el acelerador de inversiones ofrece una vía de entrada estructurada. 

Genera oportunidades financiables que sirvan a los objetivos de desarrollo.

Se asocia con la Global Gateway de la Union Europea (UE), con Trade over Aid con y la inversión Sur-Sur. Contribuye a que estas iniciativas se traduzcan en beneficios concretos para el desarrollo.

Como el apoyo que el PNUD prestó a través de la Global Gateway de la UE en 2025 al Banco Ecuatoriano de Desarrollo (BanEcuador) para crear las condiciones para la emisión de bonos verdes y acelerar la transición energética rural.

O también el Área Continental Africana de Libre Comercio (ACFTA), un mercado de 3 billones de dólares en ciernes. El PNUD ya está colaborando con sus socios para crear una infraestructura de pagos digitales, sistemas de facilitación del comercio y carteras de inversión. Para traducir el enorme potencial del ACFTA en algo tangible.

El acelerador de inversiones ha comenzado con la implementación del clima y las NDC.

Con el tiempo nos iremos expandiendo a otras ventanas en función de la demanda.
Los sectores energético, de biodiversidad, digital, laboral y social.

Ya estamos viendo muestras de ello.

En Mauritania, la labor del PNUD en materia de reglamentación energética y minirredes experimentales derivó en 70 millones de dólares de financiación del FII.

Enel Ecuador, nuestro apoyo ayudó a lanzar café certificado libre de deforestación (que ahora genera un millar de empleos y se está expandiendo a nuevos mercados). 

En Túnez, nuestra labor normativa preliminar ha propiciado una tarifa nacional de biogás y una nueva planta de transformación de residuos en energía. 

A través de PISTA (nuestra Plataforma de Apoyo a las Inversiones y Asistencia Técnica) 2,5 millones de dólares ya han apoyado proyectos relacionados con el clima en 16 países africanos. Seis de esas primeras iniciativas están en condiciones de movilizar más de 400 millones de dólares en inversiones.

Colaboramos con el FNUDC, que es uno de los dos únicos organismos de la ONU con acceso a la ventanilla de financiación de las operaciones de fusión de la UE, 150 millones de euros iniciales en garantías, empezando por un mecanismo de garantía de ciudades sostenibles en África y Asia. 

Reducción de riesgos políticos dirigida por el PNUD, además de reducción de riesgos financieros en la etapa inicial del FNUDC: una combinación poderosa para alentar nuevas inversiones.


6. Reformas internas

Dentro del PNUD comienza la adaptación a un mundo cambiante y la ejecución de estos ambiciosos proyectos emblemáticos.

El año pasado, a medida que tensionaban las perspectivas de financiación, actuamos temprano. Y seguimos adaptándonos.

Establecemos controles de gasto para gestionar el riesgo financiero inmediato, al tiempo que protegemos la integridad de nuestros sistemas de supervisión y rendición de cuentas. El resultado fue un presupuesto institucional totalmente equilibrado para 2025.

Seguimos aumentando la eficiencia, estimada en 28,9 millones de dólares en ahorros en 2025, un 55 % más que en 2024.

Lanzamos un proceso continuo de optimización del mercado laboral para apoyar la transición del PNUD hacia una organización más ágil, llana y funcional. 

Hemos comenzado a trasladar unos 400 puestos a Bonn y Madrid, con un ahorro medio del 17 % al 20 % por puesto.

A través de nuestra transformación digital en curso, estamos trabajando más rápido, más inteligentemente y más cerca de las personas y países a los que servimos. Más de 18.000 trabajadores utilizan ahora herramientas de IA a diario para lograr un mayor impacto en el desarrollo.

En 2025 obtuvimos nuestro decimonoveno dictamen consecutivo de auditoría sin reservas por parte de la Junta de Auditores de las Naciones Unidas.

Fuimos clasificados como la segunda organización más transparente de las Naciones Unidas en el Índice de Transparencia de la Ayuda.

Y mantuvimos nuestro 100 % de cumplimiento con los requisitos de presentación de declaraciones financieras.

En todo esto, nuestros principios son simples: 

La contención de costes no debe ir en detrimento de la capacidad de aportación.

Salvaguardar nuestras principales fortalezas, nuestra presencia, nuestra gente.
Invertir estratégicamente en las capacidades que los países más necesitan.

En consonancia con el UN80, se trata de ser más ágiles, más sensibles.

Y asegurar que cada dólar maximice el impacto sobre el terreno. 

Me enorgullece informar de que, en el año 2025, 91 centavos de cada dólar del programa se gastaron directamente en programación.

Excelencias, son tiempos de grandes cambios e incertidumbre.

El PNUD exige mucho de su personal. Agradecemos a todos nuestros trabajadores su compromiso y dedicación constantes con aquellos a quienes servimos. Especialmente en tiempos inciertos.

Continuaremos invirtiendo en nuestro personal a través de nuestra Estrategia Personas para 2030, que nos permite ofrecer mejores resultados para todos ustedes.

Distinguidos miembros de la Junta, todos los elementos de los que he hablado hoy, todos los resultados que tenemos y prevemos obtener, todas las inversiones que necesitamos para garantizar que el PNUD siga satisfaciendo sus necesidades, dependen de nuestra financiación básica. 

Financiación básica que apoya nuestra capacidad de responder a las crisis, nuestra capacidad de llegar a los más necesitados.

A los Estados Miembros que siguen abogando por la financiación básica: gracias.

Ustedes no solo prestan apoyo financiero.

Sostienen nuestra capacidad de programación integral y nos habilitan para servir como la columna vertebral del sistema de las Naciones Unidas.


7. Columna vertebral integradora y operativa del sistema de las Naciones Unidas

El desarrollo no es algo que hagamos solos. 

En el desarrollo participan los gobiernos y la sociedad civil, las organizaciones nacionales y locales, los agentes públicos y privados: una gran variedad de talentos y recursos.

Lo que hacemos es reunirlos a todos.

Como plataforma de apoyo al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo y como parte integrante de la ONU, establecido por mandato de la Asamblea General en su resolución 72/279, el PNUD está al servicio del sistema.

Ayudamos a cohesionar los esfuerzos. A maximizar el impacto colectivo del sistema.

Todos nuestros documentos programáticos de país están alineados y se derivan de los marcos de cooperación para el desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, confirmados por los coordinadores residentes.

Marcos Integrados de Financiación Nacional, evaluaciones de impacto socioeconómico, nuestro modelo de cartera desplegado en más de cien países, y el "SDG Push": así es como desarrollamos nuestra función integradora en la práctica. 

Como ejemplo actual, estamos llevando a cabo unos cincuenta planes de respuesta socioeconómica en los países más afectados por la crisis en el Oriente Medio, incluidos África, Asia y el Pacífico y los pequeños Estados insulares en desarrollo. Estos planes proporcionarán a los gobiernos, los equipos de las Naciones Unidas en los países y los socios información detallada sobre la exposición al riesgo y menús de opciones de respuesta, incluidos el empleo, el clima, la gobernanza y la inversión. 

Acogemos la Oficina de Cooperación Sur-Sur (UNOSSC) de las Naciones Unidas. Con su estrategia para todo el sistema, la UNOSSC ha compartido más de mil soluciones de desarrollo del Sur. Además, administra cuatro fondos fiduciarios dedicados a traducir la cooperación en resultados de desarrollo sobre el terreno.

Y, a pesar de las limitaciones financieras y de las significativas reducciones de la financiación básica, nuestra contribución al sistema de coordinadores residentes aumentó de 17,3 millones de dólares en 2024 a 22,2 millones en 2025.

Se trata de inversiones importantes en la coherencia del sistema.

Pero también somos la columna vertebral operativa del sistema. Muchas organizaciones de las Naciones Unidas dependen diariamente del PNUD para sacar adelante sus negocios.

Nuestro Centro de Servicios Compartidos sirve a más de 70 entidades de las Naciones Unidas en todo el mundo. En 2025, esto incluyó la ejecución de 2.300 millones de dólares para las nóminas de 50.000 funcionarios de todo el PNUD y 62 entidades de las Naciones Unidas.

A nivel nacional, gestionamos 136 locales comunes, prestando servicios comunes a 46 entidades de las Naciones Unidas en 116 equipos de las Naciones Unidas en los países. Proporcionando economías de escala a todo el sistema.

Apoyamos firmemente la financiación mancomunada, cumpliendo el objetivo del 15 % para los programas conjuntos del Pacto de Financiación y manteniéndonos en 2025 como una de las mayores organizaciones de las Naciones Unidas participantes en fondos mancomunados. 

La Oficina del Fondo Fiduciario de Socios Múltiples, auspiciada por el PNUD, desembolsó 1.000 millones de dólares de fondos mancomunados en 2025, incluidas 40 entidades de las Naciones Unidas, en más de 100 países.

Este es nuestro compromiso con la acción colectiva. 

Así es como continuamos implementando la reforma del sistema de desarrollo de la ONU de 2018. 

Y como contribuimos activamente a la Iniciativa UN80 del Secretario General, ayudando a avanzar del objetivo a la acción paquetes de trabajo como Expertise on Demand y la Hoja de Ruta de Servicios Unificados.


8. Conclusión

Excelencias, Sr. Presidente, distinguidos miembros de la Junta,

El desarrollo es indisociable de la seguridad, la estabilidad, el crecimiento económico, la cohesión social y la confianza.

El PNUD desempeña un papel singular en el establecimiento de vínculos y alianzas que hacen florecer el desarrollo.

Mi petición a la Junta hoy es la siguiente:

Pensar en el desarrollo de manera diferente. Pensar en él como elemento de todo debate en que participe, toda decisión que dirija.

El desarrollo va mucho más allá del PNUD y de las agencias que calificamos como "de desarrollo". Es una dimensión de cada faceta del trabajo de la ONU. De todos los foros multilaterales donde representen a sus gobiernos.

El PNUD tiene un camino claro por adelante. Pero no podemos hacerlo solos.

Necesitamos que ustedes nos hagan avanzar.

Necesitamos su colaboración y apoyo para hacer realidad el desarrollo. 

Gracias.