Panorama del crecimiento y empleo durante lo corrido del 2021
13 de Agosto de 2021
Por Santiago Plata Diaz
Durante el primer semestre del año, la economía colombiana ha venido consolidando el proceso de reactivación, pues como lo muestran los datos publicados por el DANE en lo corrido del año[1], se ha evidenciado un crecimiento de 8,2%, el que ha estado impulsado principalmente por el comportamiento de las actividades secundarias[2] y terciarias[3]. Este comportamiento en un escenario donde el Plan Nacional de Vacunación avanza rápidamente, sumado al desmonte total de las restricciones de movilidad en las grandes ciudades, sugiere que el país ha entrado en un nuevo ciclo económico.
No obstante, al entrar en este, existe preocupación sobre el mercado laboral, pues parece haber una desconexión entre la dinámica del crecimiento y la reducción del desempleo. Esto surge, dado que durante los dos primeros trimestres de 2021 el mercado laboral comenzó a mermar la capacidad de generación de nuevos puestos de trabajo, de ahí que durante este periodo el comportamiento de la tasa de desempleo[4] se haya mantenido en un promedio de 14,8% llegando a un valor mínimo de 13,9% y un máximo de 15,2% con una variación promedio de 0,8%. Al desagregar estos datos por sexo se observa una tendencia similar en donde la tasa promedio para las mujeres fue de 19,5%, mientras que para los hombres fue de 11,5%, con una variación promedio, para ambos grupos del 1,1%.
Esta situación no solo demuestra que las brechas de género se mantienen constantes, sino que también evidencian que la tasa de desempleo ha entrado en un comportamiento tipo meseta, en el cual se gira a un nuevo equilibrio, lo cual es preocupante pues al comparar lo que sucede actualmente, respecto al primer semestre de 2019, se encuentra que el mercado laboral aún está mermado respecto a ese año, pues hay 1,5 millones menos de ocupados y 1,1 millones más de desocupados. Según el Reporte N° 18 de Mercado Laboral del Banco de la República esta situación puede ocasionarse por dos factores, el primero por un cambio en el ritmo del crecimiento y segundo por un reajuste de fondo que se está dando dentro del mercado laboral, como consecuencia del choque que se presentó durante 2020.
Comportamiento del crecimiento
Las cifras de crecimiento del primer semestre del año muestran que la velocidad que este llevaba respecto a la segunda parte del 2020 se redujo entre los meses abril y mayo. Esta situación fue ocasionada por los paros presentados a nivel nacional durante este periodo. Ante esto el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) evidenció un crecimiento intermensual negativo de -5,8% y una variación anual de 13,6%, en mayo, cifra inferior al 29% presentada en abril. Como resultado de esto las actividades primarias[5] se vieron afectadas, pues con los resultados de abril- mayo se ubicaron en terreno negativo, en lo corrido del año, llegando a una variación de -0,1%. Al analizar lo sucedido en otras ramas de ocupación, se observa que la rama de Comercio, Transporte, Servicios de comida, presentó la mayor variación del ISE, por volumen, y así mismo esta fue la rama que mayor participación presentó en la ocupación, lo que sugiere que gran parte de los empleos creados en el semestre provienen de la dinámica de esta rama.
En contraste a este comportamiento, se aprecia en las demás ramas una baja variación del ISE esto índica que a pesar de que hubo crecimiento, este no se tradujo en variaciones relevantes sobre la participación, lo que puede estar relacionado con la caída del ritmo en la generación de empleo entre el trimestre abril – junio. A esta situación se suma el hecho de que la rama de actividad de actividades Agropecuarias y explotación de minas y canteras, haya presentado un crecimiento negativo, lo cual sugiere que dentro de las actividades primarias existe un desajuste que limita su capacidad para generar empleos.
Así mismo, si se pone en perspectiva bienal[6] el comportamiento de la economía contra el comportamiento de la ocupación por las diferentes ramas de actividad se observa que
solo en la rama Suministro de servicios se ha presentado un crecimiento positivo, siendo esta la única rama que ha superado el número de ocupados que tenía antes de la pandemia, sin embargo, a pesar de esto la variación del ISE de esta es negativo, lo cual sugiere que aún se encuentra rezagada frente a su mismo comportamiento dos años atrás
Esto último llama la atención, pues dentro de esta comparación se evidencia que el 55,5% de las ramas de ocupación presentan aún un crecimiento inferior al que presentaban en 2019, lo que es coherente con el desfase que aún prevalece entre la ocupación y los desocupados entre estos años. Dentro de este análisis, también se observa que a pesar de que hubo ramas que contribuyeron positivamente al crecimiento, estas no han sido capaces de recuperar el número de ocupados que tenían antes de la pandemia, tal es el caso de ramas como: Información y comunicaciones, Actividades inmobiliarias y Actividades profesionales y administrativas.
Por otro lado, al desagregar la capacidad de generar valor agregado por actividades económicas se observa, que a si bien desde mediados de 2020, se ha venido consolidando el crecimiento, durante el segundo trimestre del año, la capacidad para generar este ha venido cayendo, lo que es consecuente con la desaceleración que se evidenció en el crecimiento. Según ANIF este quiebre se origina en las marchas que se vivieron durante la segunda parte del semestre; para este tanque de pensamiento a pesar de que esta coyuntura tuvo afectación sobre los resultados de este periodo se considera que el efecto de las marchas solo es transitorio y se espera que, para el tercer trimestre de año, haya una corrección en la dinámica de generación de valor agregado en todas las actividades económicas.
Reajustes de fondo que afectan la generación de empleo
Para el Banco de la Republica, una de las razones por las cuales el mercado laboral puede haber presentado un menor nivel de recuperación durante lo transcurrido del primer semestre, radica en que la recuperación del empleo presentado en 2020 estuvo ligado a los sectores y posiciones ocupacionales no asalariadas e informales, los cuales presentan mayor flexibilidad y menores costos de entrada. No obstante, una vez recuperados estos puestos de trabajo, se han presentado lentitud para generar puestos de trabajo formal, lo cual explicaría la incapacidad de reducir aún más la tasa de desempleo.
Al desagregar la participación de los ocupados durante el primer semestre del año entre los años 2015 y 2021, se observa que una de las ramas que más se relaciona con el empleo informal, Comercio, Transporte y Servicios de Comida, ha presentado un aumento de 1,2% entre 2019 y 2021. Así mismo por posición ocupacional se observa que en la posición Trabajador por cuenta propia, también relacionada con la informalidad, se ha presentado un incremento en la participación de 1,9% en el mismo periodo. Esto sugiere que la hipótesis del Banco de la República puede ser cierta.
Otra de las razones de fondo que pueden estar generando este comportamiento, gira en torno a factores relacionados al cambio en la productividad que se pudo haber producido durante el 2020, el cual es derivado de la automatización en algunas labores; esta pudo haber destruido algunos puestos de trabajo y así mismo ser causal de la diferencia evidenciada entre el crecimiento y la tasa de desempleo.
Consideraciones finales
Según el Índice de normalidad calculado por The Economist, Colombia es el segundo país de la región, después de México, con mejores índices de reactivación, lo cual la posiciona como el país número 17 de 100 que más se ha acercado a la normalidad pos pandémica. Esto se sustenta no solo en que el país se ha enrutado en una senda de crecimiento desde mediados de 2020, sino que también ha ido acompañado de una reducción constante de la tasa de desempleo, el avance de la vacunación y la dinamización del comercio exterior.
Este panorama, ha estado acompañado de problemas coyunturales, como las diferentes protestas a nivel nacional, y estructurales, tales como el alto costo que representa la creación de trabajos formales, los cuales han generado que en lo transcurrido de 2021 el crecimiento no haya logrado reducir ampliamente la tasa de desempleo, la cual no solo sigue estando afectada por una alta brecha de género, sino que también ha perjudicado a diferentes segmentos del mercado laboral como los jóvenes. Ante este panorama, hace falta un plan de choque, que teniendo en cuenta las perturbaciones históricas y la situación actual del mercado laboral los ataque con el fin de dinamizar la creación de empleos.
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[1] Los datos disponibles incluyen los meses de enero a mayo de 2021
[2] Las actividades secundarias según la clasificación del DANE son: Industrias manufactureras y Construcción
[3] Las actividades terciarias según la clasificación del DANE son: Suministro de electricidad, gas, vapor aire distribución de agua; Comercio, Transporte, Alojamiento y Servicios de comida; Información y comunicaciones; Actividades financieras y de seguros; Actividades inmobiliarias; Actividades profesionales, científicas y técnicas, Actividades de servicios y administrativas; Administración pública y defensa, educación y salud, Actividades artísticas de entretenimiento y recreación.
[4] Se toman los resultados desestacionalizados.
[5] Las actividades primarias según la clasificación del DANE son: Actividades agropecuarias y extracción de minas y canteras.
[6] Las comparaciones bienales hacen referencia a la variación que hubo entre el periodo de referencia, en este caso 2021, y el mismo periodo, pero dos años atrás, en este caso 2019.