Colombia: en búsqueda de una educación para el trabajo y la productividad

8 de Abril de 2022

 

Por Santiago Plata Diaz

Colombia ha visto avances significativos en el acceso a la educación técnica, tecnológica y universitaria. En los últimos 30 años, la tasa de acceso a la educación superior ha pasado de 16% a cerca del 55%[1]. Aun cuando este progreso se ha dado de manera más desigual, pues solo 10% de los adultos de hogares pobres culminaron estudios terciarios, mientras que en las clases altas esta proporción es de 73%. Este mayor acceso a la educación terciaria, además de desigual, tiene una característica que le impide convertirse en un verdadero sistema para la movilidad social.

En esta edición de Viernes de Sabías hablaremos de la falla de coordinación entre la educación superior y el mercado. Esta es una de las piezas fundamentales en el rompecabezas de la persistentemente baja productividad de nuestra economía y resolverla es clave para ubicar al país en una senda de prosperidad.

 

La educación superior en Colombia no siempre paga

Una idea ampliamente aceptada en nuestro país es que el acceso a la educación superior -sea técnica, tecnológica o universitaria- es una excelente inversión para la vida. Si bien ello puede ser cierto en algunos casos, no lo es siempre. Un interesante estudio del Banco Interamericano de Desarrollo[2] evaluó hasta qué punto la educación superior paga en Colombia. Siguiendo una metodología de evaluación de inversión, el estudio calculó los retornos a la educación superior para cerca de 500.000 individuos entre profesionales universitarios, profesionales técnicos y tecnólogos.

El gráfico 1A muestra una conclusión importante acerca de los retornos a la educación superior en Colombia. Mientras el 70% de los casos de estudios universitarios culminados que se evaluaron muestran un rendimiento positivo a la inversión en estos estudios, el caso de los diplomas técnicos y tecnológicos es más desalentador. En el 59% de los casos, el incremento en los ingresos durante la vida productiva no es suficiente para compensar los costos incurridos en los estudios. Es decir, las personas habrían estado mejor invirtiendo su dinero y su tiempo en otras alternativas. ¿Por qué sucede esto, en particular en las carreras técnicas y tecnológicas? ¿Por qué -como muestra el gráfico 1B- la prima salarial de la educación superior en Colombia viene decreciendo?

 

Un descalce entre la oferta y la demanda de habilidades

Una explicación posible para la baja rentabilidad promedio de las inversiones en educación superior en Colombia, es que el aparato productivo del país, de bajo valor agregado, sencillamente no necesita trabajadores con las habilidades específicas que proporcionan las Instituciones de Educación Superior. Sin embargo, una encuesta presentada recientemente[3] muestra que las empresas sí necesitan trabajadores con habilidades específicas que se aprenden en las carreras técnicas y universitarias. Una explicación más acertada, es la existencia de una falta de emparejamiento entre las habilidades que adquieren las personas y las habilidades que ofrece el mercado laboral.

Darío Maldonado y Juan Camilo Chaparro de la universidad Eafit hicieron un ejercicio para evaluar la pertinencia de los programas de educación superior en Colombia. Para que la educación superior sea un vehículo de movilidad social, las habilidades adquiridas en ella deben corresponderse con las habilidades que demanda el sector productivo en el mercado laboral. El gráfico 2 muestra un alto grado de descalce entre la formación técnica y tecnológica de las personas y sus ocupaciones, indicio importante de la baja pertinencia de sus estudios. Menos de una tercera parte de los recién graduados de programas técnicos en Colombia están en oficios relacionados con las temáticas de sus cursos de formación.

 

 

Un estudio de la firma Econometría[4] para 2019 también pone de presente el descalce entre el nivel de educación superior que demanda el mercado laboral y la composición de las personas buscando trabajo de acuerdo con su nivel de estudios. Mientras hay un exceso de oferta de mano de obra con estudios universitarios, hay escasez relativa de personas con estudios técnicos y tecnológicos. En particular, el estudio calculó que en ese año el 44,2% de las vacantes estaban dirigidas a profesionales técnicos, mientras que solamente el 13,7% de la mano de obra disponible -personas buscando trabajo- tenían este tipo de diplomas. Ello sugiere que las empresas necesitan en mayor medida personas con habilidades técnicas específicas y con formación para el trabajo, habilidades que las carreras técnicas y tecnológicas proveen.

Hasta ahora hemos descrito una falla fundamental en la relación que existe entre la educación superior y el trabajo, problemas que está concentrada mayoritariamente en la educación superior técnica y tecnológica. Este tipo de educación no es una opción de inversión atractiva para incrementar los ingresos laborales a lo largo de la vida, aún cuando hay un exceso de demanda por profesionales técnicos y tecnólogos, al parecer existe un descalce importante entre las habilidades disponibles y las que se necesitan para el trabajo en el sector productivo. En resumen, las empresas necesitan muchos profesionales con determinadas habilidades técnicas, pero en Colombia hay muy pocos. Y los existentes parecen tener conocimientos poco relevantes para los empleadores. Que en la fuerza laboral no existan las habilidades que las empresas requieren es una pieza importante a la hora de explicar la tendencia del gráfico 3. Colombia tiene un bajo nivel de productividad laboral persistentemente bajo. A esta pieza se suma otro factor, como el comentado en una edición pasada de Viernes de Sabías[5], donde la fragmentación del mercado laboral entre formales e informales debido al salario mínimo, está asociada con la proliferación de pequeñas empresas ineficientes que no tienen grandes incentivos a la formalidad, el crecimiento y los avances en productividad.

 

 

Consideraciones finales

Lograr una fuerza laboral con más habilidades técnicas y más pertinentes a las necesidades de las empresas tendrían un efecto doble. Incrementaría la productividad de empleados y empresas, y de paso, incrementaría sus salarios llevando a un incremento en los rendimientos a la inversión en educación técnica superior. Ambas fuerzas podrían fortalecerse mutuamente y generar círculos virtuosos de incrementos en productividad, empleo y salarios. Existen alternativas atractivas para lograr este doble objetivo. En primer lugar, la evaluación de calidad de los programas educativos y la expedición de licencias de funcionamiento debería tomar en consideración información sobre la empleabilidad de dichos programas. Por otro lado, es deseable que la información acerca de salarios y desempeño del mercado laboral para los programas académicos sean públicos y tengan una amplia difusión, esto habilitará el envío de señales de mercado acerca de cuáles son los programas más favorables.

Asimismo, estas señales del mercado laboral deben ser un insumo esencial para la construcción de la oferta del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), que es por mucho el mayor oferente de programas de educación superior de corta duración. Por otro lado, el acceso a la educación universitaria de alta calidad no debe ser un privilegio privativo de los grupo de ingresos altos. La oferta educativa de carreras universitarias asequibles debe crecer para que no sean únicamente las familias de clases más altas las que aprovechen los mayores rendimientos asociados a estudiar una buena carrera.

Lograr un mercado laboral funcional y que genere prosperidad económica requiere atender otros problemas esenciales. Mientras en Colombia, el ecosistema empresarial no tenga incentivos a crecer en la formalidad y el 60% del empleo se concentre en empresas unipersonales o de menos de 5 personas[6], lograr un avance de la productividad laboral será difícil, incluso si el sistema de educación superior ofrecieras las formaciones pertinentes.

______________

[1] World Bank. Portal EdStats.

[2] Returns Higher Education.

[3] Encuesta Ministerio de trabajo y Acrip. Ver por ejemplo, Vacantes profesionales: 50% de las empresas se les dificulta contratar | RCN Radio

[4] Estudio reseñado en Mauricio Olivera | LaRepublica.co

[5] https://www.co.undp.org/content/colombia/es/home/-sabias-que-/la-forma-en-que-esta-organizada-la-contribucion-a-la-seguridad-s.html

[6] Reporte final de la Misión de Empleo. Reporte_ejecutivo_Mision_de_Empleo.pdf (misionempleo.gov.co)