En el Cauca, los indígenas son sinónimo de resiliencia

27 de Agosto de 2020

Más de 5.000 indígenas del Cauca recibieron elementos de bioseguridad que garantizan la labor de la guardia indígena de salvaguardar la vida de sus comunidades, no solo de los actores armados ilegales que azotan el departamento, sino del enemigo invisible de la COVID-19.

La entrega de más de 20.000 elementos de bioseguridad a las comunidades indígenas que conforman el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC- se llevó a cabo gracias a la respuesta de Naciones Unidas a las demandas de las comunidades indígenas en el marco de la pandemia del coronavirus. La Oficina de la Coordinadora Residente (OCR) de las Naciones Unidas en Colombia, con recursos de la Embajada de Alemania y el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sumaron esfuerzos para brindar estas medidas que pretenden salvaguardar vidas frente a la COVID-19, mientras se continua la defensa del territorio ancestral.

Actualmente, la situación de las comunidades indígenas en el Cauca es delicada, no solo por el recrudecimiento de la violencia, sino también porque muchas de estas comunidades no cuentan con los recursos suficientes para adquirir elementos de bioseguridad necesarios para mitigar el contagio del nuevo coronavirus. Por esta razón, se priorizó con las comunidades la entrega de 10.000 caretas de protección adquiridas a través del Reto Cascos de Vida, iniciativa del PNUD en Colombia, y personalizadas con los colores de identificación del CRIC; 10.000 tapabocas comprados al proyecto productivo urbano en Cali de mujeres excombatientes de la Asociación Las Manuelitas, 398 kits de alimentos producidos en resguardos indígenas del departamento y comercializados a través de la cooperativa de economía solidaría CENCOIC y 35 termómetros digitales para el monitoreo de la salud de las comunidades y la guardia indígena en el Cauca.

Los elementos de bioseguridad y los kits fueron entregados en un ejercicio coordinado entre el CRIC, la Gobernación del Cauca, la Defensoría del Pueblo y el PNUD en los municipios de Belalcázar, Caldono, Inza, Piamonte, Santa Rosa, Santander de Quilichao, Silvia y en la capital del departamento, Popayán impactando 10 pueblos indígenas entre los que se destacan los Nasa-Paéz, Guambiano Yanaconas y Coconucos.

Para Joe Sauca, coordinador de Derechos Humanos del CRIC "los elementos de bioseguridad que entregamos a la guardia indígena ayudan a mitigar uno de los desafíos más grandes que hemos enfrentado para el cuidado de nuestras comunidades. Las decisiones de la Jurisdicción Indígena que buscaban proteger nuestro territorio de este nuevo virus quedó en cabeza de las autoridades de la guardia indígena que establecieron casi 398 puntos de control en los diferentes territorios, los cuales han implicado protocolos de desinfección, regulación del personal, entrada y salida de vehículos que abastecen y sacan los alimentos y que eso los ha puesto en un mayor riesgo de contagio”.

El CRIC, en un gesto de solidaridad con las comunidades con las que comparten su territorio, decidió donar la mitad de las caretas a otras guardias, repartiéndolas de la siguiente forma: 2.500 para la guardia cimarrona y 2.500 para la guardia campesina. Así mismo, repartió 80 kits de alimentación a otras organizaciones indígenas que no hacen parte del CRIC y a comunidades afrodescendientes como las Autoridades Indígenas del Sur Occidente (AISO).

Esta entrega contribuye a la protección de la población más vulnerable y en alto riesgo de contagio, así como al fortalecimiento del Estado de derecho y a la soberanía de los pueblos indígenas en su territorio.

Conoce más: https://bit.ly/3hBase1