Tecnologías digitales como catalizadoras de la resiliencia: transformando la reducción del riesgo de desastres en Colombia
8 de Octubre de 2025
Por: Hugo Mármol, Enrique Crespo, Rikard Sjöstrand y Helin Su Aslan
El mundo enfrenta riesgos sistémicos e interrelacionados. Amenazas como inundaciones, incendios forestales y pandemias ya no son eventos aislados: se enfrentan a desigualdades sociales, a la degradación ambiental y a la fragilidad institucional para generar crisis complejas. La resiliencia ahora significa más que recuperarse: implica transformar la forma en que anticipamos, absorbemos, nos adaptamos y nos recuperamos de las crisis.
Las tecnologías digitales están tomando un rol protagónico en la construcción de resiliencia. Como muestra el más reciente informe del PNUD, El Desarrollo en Riesgo: Protegiendo sus Ganancias y Protegiendo las Oportunidades en Medio de las Crisis, las herramientas digitales reducen los riesgos de desastre y salvan vidas. Desde datos satelitales que rastrean tormentas hasta aplicaciones móviles que envían alertas en tiempo real, la tecnología ayuda a las comunidades a adelantarse, transformando la reducción del riesgo de desastres de respuestas reactivas hacia sistemas proactivos y adaptativos.
Cuando se integran al pensamiento sistémico y a una gobernanza integrada, las tecnologías digitales fortalecen los sistemas de alerta temprana, mejoran las intervenciones prospectivas, aceleran la recuperación y protegen los avances del desarrollo. Sin embargo, para que la tecnología beneficie a todos(as), debe utilizarse para empoderar comunidades, promover la inclusión y reducir vulnerabilidades en todos los sectores de la sociedad.
Exploremos cómo esta visión se está volviendo realidad en Colombia, donde el PNUD ayuda a las comunidades a aprovechar la innovación digital para construir resiliencia desde las bases.
Herramientas digitales para salvar vidas y construir resiliencia:
En Colombia, un país propenso a inundaciones, incendios forestales, deslizamientos y otros eventos desastrosos, el PNUD ha estado al frente del uso de tecnologías digitales para reducir riesgos y ayudar a las comunidades a recuperarse más rápidamente.
Los drones se están convirtiendo en un cambio radical en la lucha contra incendios forestales. Estas herramientas ayudan a las comunidades locales a adelantarse a las llamas al proporcionar datos en tiempo real sobre las zonas propensas a incendio. Volando sobre áreas de difícil acceso, los drones capturan imágenes que permiten identificar dónde podrían iniciarse o expandirse los incendios, lo que posibilita respuestas rápidas y mitigación de riesgos antes de que escalen.
Las comunidades pueden monitorear su entorno y compartir información crítica con los organismos de respuesta a emergencias, protegiendo tanto el medio ambiente como el bienestar humano.
La Red Nacional de Brigadas Comunitarias Forestales para la Prevención de Incendios demuestra este impacto: mediante la aplicación Alercom y un chatbot, se han generado más de 35.000 informes de monitoreo en 80 municipios, permitiendo que las personas reporten y rastreen incendios en tiempo real, al tiempo que fortalecen la autosuficiencia en prevención y respuesta ante incendios. Estrategias con cuerpos de bomberos junto a procesos de capacitación de miembros de la comunidad para pilotar drones y proporcionar datos críticos antes y durante emergencias, mejoran su capacidad de reacción rápida y coordinación con autoridades para prevenir desastres.
A medida que las tecnologías digitales se integran más en la respuesta ante emergencias, proteger los datos que generan es tan importante como recopilarlos. En situaciones de desastre —cuando las personas están vulnerables y cada segundo cuenta— la ciberseguridad no es opcional; es esencial. Sin ella, los sistemas pueden fallar, información sensible puede quedar expuesta y los esfuerzos de respuesta pueden verse interrumpidos. Por eso, la ciberseguridad fue incorporada desde el inicio, incluyendo salvaguardas para reducir riesgos y generar confianza entre los usuarios.
Las comunidades también están fortaleciendo su alfabetización digital al aprender a identificar peligros mediante el mapeo digital de riesgos usando OpenStreetMap, generando su propia cartografía localizada de riesgos que les ayuda a comprender su exposición y priorizar áreas para los esfuerzos de prevención y preparación.
“Al combinar tecnología de punta con conocimiento local, las comunidades están dando un gran paso adelante en la reducción del riesgo de desastre.”
La Realidad Mixta (una combinación de Realidad Aumentada y Realidad Virtual), que permite la interacción entre objetos reales y digitales, está siendo aprovechada en Colombia mediante drones equipados con cámaras de 360 grados. Tras el paso del huracán Iota por el archipiélago de San Andrés en 2020, estos drones capturaron y analizaron imágenes detalladas de la destrucción en Providencia y Santa Catalina.
Esto permitió que expertos, socios y autoridades gubernamentales evaluaran la magnitud del desastre de forma inmersiva sin estar en el terreno, guiando la Evaluación de Daños a Viviendas y Edificaciones (HBDA, por sus siglas en inglés) del PNUD para identificar áreas críticas para la planificación de recuperación y reconstrucción. La HBDA evaluó más de 1.200 edificaciones —incluyendo viviendas, edificios de uso mixto y oficinas de servicio público—. Esta información detallada permitió distinguir qué edificios necesitaban reparaciones rápidas versus reconstrucción completa. Al consolidar datos y monitorear el progreso en tiempo real, los recursos se dirigieron hacia donde más se necesitaban, acelerando y agilizando el proceso de recuperación.
A través de estas innovaciones, Colombia demuestra cómo el uso estratégico de tecnologías digitales, conjuntamente con los conocimientos, sistemas y marcos que los gobiernos y autoridades locales desarrollan para gestionar y usar estas tecnologías, puede transformar la reducción del riesgo de desastres y la recuperación. Al fusionar conocimiento local con herramientas avanzadas como drones, reportes en tiempo real, cartografía digital y evaluaciones inmersivas, las comunidades están mejor preparadas para desastres y pueden impulsar su propia recuperación.
Este enfoque integrado fortalece la resiliencia, protege vidas y medios de subsistencia, y sienta un precedente de cómo la tecnología puede empoderar a los países para enfrentar desafíos climáticos.
A medida que Colombia continúa adoptando y escalando tecnologías digitales para la reducción del riesgo de desastres, la ciberseguridad sigue siendo un elemento fundamental. Proteger los sistemas y datos desde el inicio ha sido esencial para garantizar una respuesta confiable ante emergencias, salvaguardar la privacidad de las comunidades y construir confianza duradera en estas herramientas. Al igual que los riesgos ambientales continúan evolucionando, también lo hacen las amenazas digitales, por lo que es fundamental que las medidas de ciberseguridad sean diseñadas para adaptarse con el tiempo.
¿Y qué sigue para la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) digital?
Las tecnologías digitales están revolucionando la reducción del riesgo de desastres y la construcción de resiliencia. Al priorizar la inclusión y la sostenibilidad, el PNUD está al frente de los esfuerzos para garantizar que las tecnologías digitales no solo ayuden a los gobiernos a responder ante desastres, sino también a construir resiliencia a largo plazo, asegurando que nadie quede atrás. A medida que miramos hacia el futuro, surgen preguntas importantes:
¿Cómo podemos garantizar acceso equitativo a estas tecnologías respetando la seguridad y la privacidad de los datos?
¿Cómo puede la colaboración entre gobiernos, empresas tecnológicas y comunidades mejorar los resultados de la reducción del riesgo de desastres?
El futuro de la RRD es digital. Cuanto más innovemos e invirtamos en estas tecnologías, mejor preparados estaremos para enfrentar los desafíos del mañana.