Sembrando las semillas de la paz, arrancando las raíces de las crisis

Los Representantes Residentes del PNUD del Iraq, Myanmar y Nigeria comparten sus puntos de vista sobre cómo el nexo entre la ayuda humanitaria, la paz y el desarrollo ofrece un terreno fértil para sembrar tempranamente las semillas de la paz y prevenir futuras crisis

Posted 9 de Noviembre de 2021

En Iraq, Myanmar y Nigeria, las experiencias del PNUD muestran que un enfoque integrado que aborde el nexo entre la ayuda humanitaria, el desarrollo y la paz puede ayudar a romper el ciclo de las crisis.

PNUD Iraq

En una crisis, las intervenciones humanitarias, de desarrollo y de paz no deben considerarse secuenciales. Esperar a que surja una situación de emergencia humanitaria antes de sentar las bases para un desarrollo sostenible o una paz duradera corre el riesgo de mantener a quienes están atrapados en crisis y conflictos, donde nuevos factores de tensión e inestabilidad se superponen a los agravios existentes y nunca son realmente resueltos.

Lo que se necesita es un enfoque mucho más receptivo y adaptable en el que los tres se apliquen simultáneamente y se refuercen mutuamente. También debemos poner mayor énfasis en las personas, involucrar las capacidades locales y superar el principio de "no dañar a nadie".

Este enfoque, que se le conoce como el nexo entre la ayuda humanitaria, el desarrollo y la paz (HDP por sus siglas en inglés), opera bajo la consigna: "constante prevención, desarrollo siempre que sea posible y acción humanitaria cuando sea necesario".

En Iraq, Myanmar y Nigeria, nuestra propia experiencia ha demostrado que un enfoque integrado de este tipo puede tener un impacto significativo para romper el ciclo de las crisis y poner a las comunidades en el camino hacia el desarrollo pacífico y sostenible.


IRAQ: ABORDANDO LOS FACTORES QUE IMPULSAN LA FRAGILIDAD
En el último año, Iraq no solo se vio afectado por la COVID-19, sino también por la agitación política y una caída significativa en los ingresos petroleros. Si bien la posición fiscal del país se está recuperando lentamente, las necesidades básicas de la población siguen siendo importantes, con 4,1 millones de personas con necesidades humanitarias, de las cuales 2,4 millones tienen una necesidad aguda. Cerca del 25 % de la población vive por debajo del umbral nacional de pobreza. El Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) también han tenido una reactivación limitada durante la pandemia.

Hemos aprendido a través de la experiencia que alejarse de la fragilidad y recuperarse de las crisis, como ahora una pandemia, solo se puede lograr a través de una base sólida de confianza entre el Estado y la sociedad. Nuestra investigación indica que la corrupción y la seguridad están en la parte superior de la lista de quejas de muchos iraquíes y las recientes elecciones presentan una oportunidad para que el nuevo gobierno reconstruya la confianza teniendo en cuenta estas prioridades y estableciendo un contrato social más equitativo y participativo.

El PNUD en Iraq ha lanzado una serie de análisis conjuntos, como por ejemplo su serie Análisis de impacto socioeconómico (en inglés). El enfoque en las dimensiones y los factores clave de la fragilidad aseguran una comprensión más profunda del impacto de la pandemia. El PNUD también ha integrado otros nexos en el desarrollo de estrategias, planes y programación, como el lanzamiento de una estrategia de soluciones duraderas a gran escala junto con la OIM, así como un programa para abordar las necesidades multidimensionales específicas de las personas y comunidades desplazadas, incluidas aquellas con afiliación en EIIL.

El enfoque de estabilización multidimensional del PNUD también se diseñó como un conjunto de intervenciones integrales que funcionan para proteger a las personas del riesgo de conflictos violentos, la ineficacia de los gobiernos, la vulnerabilidad socioeconómica y la desigualdad de género. Todo ello se basa en la premisa de que las prioridades y necesidades de estabilización abarcan todo el espectro humanitario, de desarrollo y de consolidación de la paz.


MYANMAR: SENTANDO LAS BASES PARA UNA PAZ SOSTENIBLE AL ABORDAR LA CRISIS MULTIDIMENSIONAL
En Myanmar, los choques combinados de la COVID-19 y la toma del poder militar se están sintiendo en todo el país. Los derechos humanos se ven afectados, el espacio democrático se restringe cada vez más y el respeto por el estado de derecho está disminuyendo cada vez más.

Se pronostica que casi la mitad de la población puede caer por debajo de la línea de la pobreza nacional en 2022, con lo que la pobreza puede volver a niveles no vistos desde 2005. Se necesitarían recursos significativos (el 4,5 % del PIB de antes de la pandemia) para elevar a los nuevos pobres por encima de la línea de la pobreza.

Además de aumentar las vulnerabilidades en muchas áreas étnicas en disputa, muchas ciudades son ahora el foco de la insurgencia, lo que también lleva a un aumento de la pobreza.

Dada esta tendencia, un enfoque limitado y una priorización de la programación humanitaria en la crisis actual (un patrón habitual en crisis prolongadas y cíclicas) podría debilitar a la sociedad civil.

En el marco del plan de respuesta de resiliencia socioeconómica de las Naciones Unidas, el PNUD está aplicando un enfoque de nexo a través de su programa Community First, que ayuda a abordar las necesidades básicas de las poblaciones vulnerables en áreas urbanas y rurales al tiempo que fomenta la resiliencia a las crisis actuales y futuras. En este sentido, los socios son clave. En Rakhine, el PNUD ha lanzado un programa conjunto, Triple Nexus, junto con ACNUR, basándose en resultados anteriores en el norte de Rakhine, donde los Proyectos de Impacto Rápido han demostrado ser excelentes puntos de partida para generar confianza y obtener acceso físico a comunidades que anteriormente las autoridades mantenían fuera de los límites. Las intervenciones del Triple Nexus tienen como objetivo construir la cohesión social mientras preparan el terreno para el futuro regreso de los refugiados y los desplazados internos. Para respaldar la programación nexo para las poblaciones urbanas, el PNUD se ha asociado con ONU Mujeres y ONU Hábitat en áreas donde el programa de respuesta rápida del PNUD ya ayudó a 100.000 personas.


NIGERIA: APLICANDO EL ENFOQUE HDP EN EL NORESTE DEL PAÍS
El noreste de Nigeria está plagado de insurgencias prolongadas y de extremismo violento, con implicaciones humanitarias de gran alcance. La zona centro-norte está fuertemente afligida por conflictos violentos basados en recursos naturales que provocan el desplazamiento masivo de comunidades y la pérdida de vidas y medios de subsistencia, mientras que la región noroeste está lidiando con el crimen organizado, que se intensificó en medio de un deterioro de la seguridad.

En el noreste, se implementan tres estrategias interconectadas a través de la estabilización, mejorando la seguridad física y la seguridad de las comunidades, al tiempo que se garantiza un mayor acceso a los servicios básicos.

El enfoque del PNUD, que integra la consolidación de la paz y se define por inversiones de estabilización, recuperación temprana y reconciliación, asegura que las condiciones a largo plazo para el desarrollo estén garantizadas mientras se mantenga el apoyo humanitario.

El estado de Benue se caracteriza por una crisis de pastores y agricultores. Para entregar un paquete completo que puso a prueba respuestas integradas a las necesidades inmediatas, a mediano y largo plazo de las comunidades, el PNUD trabajó con el gobierno a través de un programa conjunto con ACNUR y el Fondo Fiduciario para la Seguridad Humana.

De inmediato, era necesario brindar socorro a las comunidades desplazadas y, al mismo tiempo, sentar las bases para la recuperación sostenible mediante la restauración de los medios de vida y los servicios sociales básicos. Desde una perspectiva política, el fortalecimiento de las funciones básicas de gobernanza, el apoyo a los arreglos institucionales para el estado de derecho, la promoción de la paz y la acción oportuna era pertinente para la prevención coordinada de la violencia a largo plazo.


EL FORTALECIMIENTO DE LAS VÍAS DE DESARROLLO HACIA LA PREVENCIÓN Y LA PAZ
La aplicación del enfoque HDP ha demostrado el impacto real de la superación de crisis multidimensionales.

El PNUD tiene un papel fundamental que desempeñar en los esfuerzos por integrar y ampliar las acciones que abordan los impulsores estructurales del conflicto, así como ayudar a construir una paz duradera, además de garantizar que estos esfuerzos se mantengan, antes, durante y después de la crisis. Esto significa tener a las personas adecuadas en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Junto con nuestros socios, esperamos continuar fortaleciendo las vías de desarrollo hacia la prevención y la paz, acelerar la salida de las crisis y conflictos, así como de las situaciones humanitarias prolongadas, para evitar la dependencia de la ayuda y, en última instancia, para poner fin a una necesidad humanitaria.