COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad de las personas menos protegidas y más marginadas de nuestras sociedades. Foto: PNUD Bangladesh/Fahad Kaizer

 

En países de todo el mundo, la pandemia de COVID-19 restringió una amplia gama de derechos humanos básicos que muchas personas daban por sentado, desde el derecho a salir de casa o ir a comprar alimentos, hasta el derecho a viajar o a reunirse con familiares o amigos. Muchas de estas medidas eran necesarias para hacer frente a la pandemia de manera decidida, pero es claro que también pueden afectar involuntariamente los medios de vida y la seguridad de las personas, su acceso a la atención sanitaria, a los alimentos, el agua y el saneamiento, al trabajo y la educación. Al mismo tiempo, es sabido que las respuestas a la pandemia que respetan los derechos humanos darán lugar a mejores resultados en la lucha contra la COVID-19. También ayudarán a garantizar la atención sanitaria para todas las personas, al tiempo que estimulan el desarrollo inclusivo y sostenible.

En el Día de los Derechos Humanos, se nos recuerda el modo en que la crisis de la COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad de las personas menos protegidas y más marginadas de nuestras sociedades. Las crisis en curso, en especial los conflictos armados, ejercen presión adicional sobre los derechos humanos y otras protecciones jurídicas internacionales. El mundo también ha sido testigo de una pandemia en la sombra: la creciente violencia de género. En efecto, las mujeres y los hombres, las niñas y los niños, las y los jóvenes y las personas de edad, los refugiados y los migrantes, los pobres, las personas con discapacidad, las personas privadas de libertad, las minorías, las personas LGBTI, entre otras, se ven afectadas de distintas maneras. Sin embargo, no se está haciendo lo suficiente. A modo de ejemplo, una lista de verificación sobre cómo integrar los derechos humanos pone de relieve la clara necesidad de que los países sigan incorporando los derechos humanos en su respuesta socioeconómica a la crisis.

Teniendo esto en cuenta, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está adoptando un enfoque de respuesta a la COVID-19 basado en los derechos humanos, que coloca a las personas en el centro de la recuperación. Se basa en los principios de participación e inclusión; rendición de cuentas y estado de derecho; así como en la no discriminación y la igualdad. Nuestro apoyo comprende desde ayudar a reducir el hacinamiento en las cárceles de Malí hasta apoyar a los medios de comunicación y a los jóvenes en la difusión de información precisa en Camboya. Además, para avanzar mejor, debemos impulsar una recuperación que también respete los derechos de las generaciones futuras. Esto supone mejorar la acción y la justicia climáticas para trabajar con miras a la neutralidad en materia de carbono para 2050, y aumentar los esfuerzos orientados a restaurar nuestro mundo natural. Con la mira puesta en estos objetivos, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está ayudando a los Gobiernos a insertar el ADN de una economía verde y con bajas emisiones de carbono en todas las medidas de recuperación y estímulo, por ejemplo, a través de nuestra Promesa para el Clima, que actualmente apoya a 115 países. Además, el PNUD sigue prestando apoyo a las instituciones nacionales de derechos humanos que desempeñan un papel fundamental en la prestación de respuestas basadas en los derechos a la crisis climática y la pandemia de COVID-19, desde Bangladesh hasta Sierra Leona y más allá.

En ese sentido, y dado que el éxito de la lucha contra la COVID-19 depende de la inmunización masiva, necesitamos una "vacuna de y para las personas", una que sea considerada un bien público mundial. Un grupo de expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas ha señalado que "todos los esfuerzos para prevenir, tratar y contener la COVID-19 deben basarse en los principios fundamentales de la solidaridad, la cooperación y la asistencia internacionales basados en los derechos humanos. Sostienen que, "no hay margen para el nacionalismo ni la rentabilidad en la toma de decisiones sobre el acceso a vacunas, pruebas y tratamientos esenciales..."

En este momento crítico, los países de todo el mundo deben velar porque todas las respuestas a la pandemia tengan como fundamento el respeto de los derechos humanos. El PNUD se ha comprometido a defender los derechos humanos para ayudar al mundo a superar la pandemia e impulsar el progreso en lo relativo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el propósito de que superemos esta crisis con sociedades más sostenibles y más igualitarias

 

 

 

 

 

 

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