El 24 de octubre celebramos el Día de las Naciones Unidas.

Es un día para celebrar los logros de las Naciones Unidas en sus 75 años de existencia, desde cerrar un enorme agujero en la capa de ozono, pasando por prevenir la proliferación nuclear, hasta erradicar la viruela.

Además, es un día para recordar a las personas que han hecho eso posible.

Eso los incluye a ustedes. Porque todos somos parte de los pueblos de las Naciones Unidas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la humanidad tomó consciencia de cómo el aislamiento y el nacionalismo nos hicieron mostrar nuestra peor cara, y decidimos hacer un cambio.

Fue allí que nació la Carta de las Naciones Unidas, y con ella, la determinación de trabajar en conjunto para resolver los problemas de las personas y del planeta.

Hoy, tres cuartos de siglo después, se abre ante nosotros una oportunidad que debemos aprovechar.

La COVID-19 ha sacudido nuestro mundo y ha dejado expuestas todas nuestras debilidades.

Y es posible que aún no hayamos visto la peor de sus consecuencias: por primera vez en 20 años, se prevé que la pobreza extrema mundial aumentará.

Pero la pandemia también ha dejado claro que es urgente aprovechar las oportunidades.

Estamos ante un punto de inflexión.

Hemos tenido un vislumbre de lo que podría ser un futuro sostenible.

Con la disminución de las actividades humanas, en algunas ciudades la contaminación atmosférica se ha reducido hasta un 60 %.

En Nairobi, las personas pudieron ver por primera vez en años los majestuosos picos nevados del Monte Kenia.

En enero, mientras nos preparábamos para celebrar los 75 años de las Naciones Unidas, le preguntamos al mundo qué tipo de futuro deseaba.

Más de un millón de personas contestaron, y el mensaje fue fuerte y claro:

Las personas quieren un futuro más ecológico, más equitativo y más justo, donde puedan ir a la escuela, conseguir un buen empleo, vivir como desean y en paz, y mirar al futuro con esperanza.

Las personas quieren un mundo donde cuidemos los unos de los otros y protejamos la libertad y los derechos de todas las personas.

Quieren naciones que estén unidas, no desunidas.

Encuentro inspiración cuando veo a los jóvenes impulsando el cambio en las calles, en sus comunidades y en sus salones de clases.

Están escribiendo el siguiente capítulo para las personas y para el planeta, para los próximos 75 años.

Y con cada palabra que escriben, el futuro que queremos está más cerca. Un futuro por el que debemos luchar juntos.

Gracias por unirse a nosotros en esta ocasión.

PNUD En el mundo