Mahamadou Sankareh, de Gambia, vive en Roma. Trabaja en el Centro de Refugiados Joel Nafuma. @ PNUD / Lena Mucha

 

Nueva York, 21 de octubre de 2019 – Los migrantes irregulares que han hecho el peligroso viaje de África a Europa lo volverían a hacer a pesar de conocer los peligros inherentes. Un 93 por ciento de casi 2.000 migrantes irregulares encuestados atravesaron peligros en su periplo pero solo el 2 por ciento dijo que si hubiesen sabido más acerca de los riesgos se hubieran quedado en sus lugares de origen.

Esta y otras conclusiones se encuentran en un relevante estudio llevado a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Scaling Fences: Voices of Irregular African Migrants to Europe (Escalando vallas: voces de los migrantes irregulares africanos en Europa), que pretende reducir las brechas en el conocimiento del mundo y obtener una visión más clara de porqué los migrantes irregulares viajan de África hacia Europa.

El informe, que encuestó a 1.970 migrantes de 39 países africanos en 13 países europeos, quienes declararon haber llegado a Europa a través de medios irregulares y no con fines de buscar asilo u otra forma de protección, pone en cuestionamiento las creencias generalizadas acerca de la migración irregular de África hacia Europa.

Se constató que encontrar un trabajo no fue el único motivo para migrar, que no todos los migrantes irregulares eran “pobres” en África y que no todos tenían niveles bajos de educación. 58 por ciento eran empleados o estudiantes en el momento de su partida, y la mayoría de los que trabajaban tenían sueldos competitivos. Sin embargo, alrededor del 50 por ciento de los que trabajaban dijeron que no ganaban lo suficiente. De hecho, dos tercios de los encuestados declararon que un sueldo o la posibilidad de tener un sueldo en sus países de origen no los hubiese hecho desistir del viaje. También, los encuestados habían cursado por lo menos tres años más de estudios que sus homólogos.

Scaling Fences muestra que la migración es un eco del progreso del desarrollo en África, aunque el progreso no es ni parejo ni lo suficientemente rápido para satisfacer las aspiraciones de las personas. Los impedimentos a las oportunidades, o la falta de posibilidades de elegir, se presentan como factores fundamentales detrás de la decisión de estos jóvenes”, dijo Achim Steiner, Administrador del PNUD. “Al poner en evidencia el porqué las personas pasan a través de vías irregulares y cuáles son sus experiencias en el proceso, Scaling Fences contribuye al importante debate sobre el rol de la movilidad humana para impulsar un progreso en materia de Objetivos de Desarrollo Sostenible y los mejores modos de controlarla”, dijo.

El informe muestra que para muchos de los que pasan por vías irregulares para llegar a Europa desde África, el viaje es de tiempo limitado. Las conclusiones indican que más de los que no quisieron quedarse en Europa tenían el derecho legal de trabajar, que los que sí querían quedarse, y esto por un amplio margen de 18 puntos porcentuales.

La aparente vergüenza de no lograr su “misión” de enviar remesas a sus familias y comunidades surgió como un factor importante a la hora de impedir el regreso de los migrantes; el 53 por ciento de los encuestados recibieron por lo menos algún tipo de apoyo financiero de sus familias y amigos para poder pagar el viaje.

Una vez llegados a Europa, la gran mayoría de los que ganaban dinero – 78 por ciento – mandaban dinero a sus países. Los encuestados ganando un salario en Europa mandaban, en promedio, la tercera parte de sus salarios a sus países, pero esto representa el 85 por ciento de sus ingresos mensuales totales en sus países.

El informe también indica que la experiencia de estar en Europa es diferente para los hombres y las mujeres: la brecha de género en los salarios en África mejora dramáticamente en Europa donde las mujeres ganan 11 por ciento más, mientras que en África ganan 26 por ciento menos. Una gran proporción de mujeres también mandaban dinero a sus países, incluso mujeres que no recibían un sueldo.

Las diferencias de género también fueron aparentes en lo que concierne el crimen, habiendo una proporción ligeramente más alta de mujeres que de hombres que fueron víctimas de un crimen en los seis meses anteriores a la encuesta, y una proporción considerablemente más alta de mujeres víctimas de abusos sexuales.

Scaling Fences es un llamado alto y claro para continuar ampliando las oportunidades y opciones en África al tiempo que se mejoran las posibilidades de pasar de una migración “descontrolada” a una migración “controlada” siguiendo el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular. Es el segundo estudio en una serie del PNUD que documenta los viajes de jóvenes africanos; el primero analiza qué lleva a algunos a caer en el extremismo violento.

LAS VOCES DE LOS MIGRANTES IRREGULARES

“Si tienes una familia, debes asegurarte de que tengan comida, refugio, medicinas y educación. Tengo una hija joven. La gente puede preguntar qué clase de padre soy para dejar atrás a mi esposa y mi hija pequeña. ¿Pero qué clase de padre sería si me quedara y no pudiera proporcionarles una vida digna?". – Yerima.

“La forma de tratar de reducir el peso de la migración es observando sus causas. Son ... las políticas de gobierno que mantienen a las personas en la pobreza, que no desarrollan nada. Escuelas que no existen, fallas en la salud, corrupción, represión. Eso empuja a la gente a emigrar”. – Serge

"En cinco años, me veo en mi país de origen. Durante cinco años, mi familia no se ha visto. Entonces llegará un día en que nos veremos, y cuando regrese a mi país de origen, no creo que vuelva".  – Mahamadou.

“Todo fue para ganar dinero. Pensaba en mi mamá y mi papá, mi hermana mayor y mi hermana pequeña, en ayudarlos. Esa fue mi presión, por eso Europa".  – Drissa.

“Cuando fui al extranjero, estuve tres años y ocho meses fuera. Extrañaba mucho a mi familia. A veces no podía dormir por la noche. Siempre estaba pensando en mi familia, mi esposa y mis hijos, en lo que pasaría con ellos estando yo aquí”. - Drissa.

“Comencé a trabajar cuando era muy joven. Permanecer inactivo y no hacer nada no es algo que yo haría. Hay muchos de nosotros en esa situación; queremos trabajar, queremos levantarnos por la mañana, ir a trabajar, mantener a nuestros hijos. Porque para muchos de nosotros, la inmigración significa cuidarnos a nosotros mismos, cuidar a nuestras familias en casa, mientras participamos en el país que nos dejó entrar. Entonces, la idea es ser útil, y eso es por lo que estamos luchando". - Serge.

“Cuando mi esposa llamaba y decía que no había dinero, lloraba. Porque donde yo estaba no tenía dinero, pero sabía que ella necesitaba dinero aquí. Por eso lloraba". - Drissa.

“Siempre recuerdo a mi mamá y a mi papá. Siempre piensan en mí. Cuando regrese, serán felices, mis amigos serán felices y yo también". – Mahamadou.

DATOS RELEVANTES:

  • 58 por ciento de los encuestados estaban generando ingresos (49 por ciento) o estudiando (9 por ciento) al momento de su partida. Para la mayoría de los que ganaban dinero, los ingresos parecen haber sido competitivos en el contexto nacional.
  • Para el 66 por ciento de los encuestados, ganar dinero o la posibilidad de ganar dinero, no fue un factor que limitó la decisión de migrar.
  • El 62 por ciento de los encuestados sintió que sus gobiernos los habían tratado injustamente, y muchos señalaron la etnicidad y las opiniones políticas como razones por las que percibían un trato injusto.
  • El 77 por ciento consideró que su voz no era escuchada o que el sistema político de su país no brindaba ninguna oportunidad de ejercer influencia sobre el gobierno.
  • El 41 por ciento de los encuestados dijo que "nada" habría cambiado su decisión de migrar a Europa.
  • Los ingresos promedio en Europa superan con creces los ingresos promedio en África, incluso en términos reales.
  • Entre los que ganaban dinero, tanto en África como en Europa, los encuestados estaban enviando, en promedio, un poco menos de un tercio de sus ingresos europeos, lo que representa el 85 por ciento de sus ingresos totales en África y más del 90 por ciento en términos reales.
  • En promedio, las mujeres ganaban más que sus contrapartes masculinas (en comparación con los niveles relativamente más bajos en sus países de origen), un porcentaje mayor estaba enviando dinero de vuelta, y reportaron niveles más bajos de privación y niveles más altos de bienestar.
  • Los resultados sugieren que aquellos que no quieren vivir permanentemente en Europa tienen más probabilidades de generar ingresos. Proporciones más altas de este grupo también tienen el derecho legal de trabajar y están enviando dinero.
  • El 67 por ciento de los que no querían quedarse permanentemente en Europa dijeron que sus comunidades estarían felices si regresaran, en comparación con el 41 por ciento de los que sí querían vivir permanentemente en Europa.

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