En las comunidades de humedales de Uganda, el cambio climático contribuye a aumentar la inseguridad alimentaria y exacerba el riesgo de violencia contra las mujeres. Foto: PNUD Uganda

 

La lucha contra el cambio climático no es solo una lucha para mantener habitable nuestro planeta. Para muchas mujeres, el cambio climático puede ser una causa directa de violencia.

En Uganda, como en muchos otros países, las tensiones que surgen a raíz del cambio climático ya se están sintiendo. En 2019, estuvimos en dos comunidades de humedales rurales donde la mayoría de las personas dependen de la agricultura para subsistir. Las personas con las que hablamos describieron patrones climáticos cambiantes, precipitaciones más fuertes, sequías prolongadas, temperaturas más altas, aumento de la pérdida de cultivos, pérdida de ganado y aumento de la inseguridad alimentaria.

Pero, sorprendentemente, nuestra investigación encontró que el impacto del cambio climático también aumenta el riesgo de violencia contra las mujeres.

En períodos de sequía prolongada, las mujeres y las niñas hacen viajes más frecuentes y largos para obtener comida o agua, lo que las hace vulnerables a la agresión sexual.

Algunos vendedores de comida, granjeros o terratenientes a veces insisten en intercambiar sexo con mujeres a cambio de comida o alquiler. Incluso los intentos de las mujeres de negociar la mano de obra a cambio de alimentos a veces son rechazados y estos hombres con poder insisten en el sexo.

Descubrimos que las niñas que pasan más tiempo buscando agua pasan menos tiempo en la escuela e incluso dejan sus estudios. Las mujeres dijeron que tener que pasar más tiempo y energía para encontrar comida y agua significaba que no tendrían tiempo para completar sus otras responsabilidades domésticas y familiares. En algunos casos, este trabajo adicional significaba que se cansaban demasiado para tener relaciones sexuales y algunos hombres respondían a esto con violencia.

Algunas familias recurrieron a casar a sus hijas para poder enfrentar la escasez de alimentos más fácilmente. 

En las familias donde los hombres se iban de su casa para ganarse la vida en otro lugar, las mujeres y los niños tenían que valerse por sí mismos, lo que los hacía vulnerables a la violencia y la explotación sexual.

Las malas cosechas, la pérdida de ganado, los ingresos más bajos y la inseguridad alimentaria ejercen presión sobre el papel tradicional de los hombres como proveedores, quienes a menudo recurren al alcohol para asimilarlo y pueden volverse más violentos, especialmente durante discusiones con sus esposas.

Nuestra investigación cualitativa en las dos comunidades ilustra claramente los importantes vínculos entre el cambio climático, los medios de vida y la violencia contra las mujeres.

Esta investigación encontró que los esfuerzos existentes de mitigación del cambio climático y de fortalecimiento de los medios de vida pueden haber exacerbado inadvertidamente el riesgo y los factores casuales de la violencia de género. Por lo tanto, se está llevando a cabo un proyecto para integrar la prevención de la violencia de género en sitios piloto, y que forma parte del proyecto del Fondo Verde para el Clima (FVC): Construir Comunidades Resilientes, Ecosistemas de Humedales y Cuencas Asociadas (enlace en inglés).

Para contrarrestar las consecuencias negativas del cambio climático y el mayor riesgo de violencia, un nuevo proyecto piloto busca encontrar nuevas soluciones para prevenirlo.

El proyecto en Uganda se basa en una asociación con la organización de la sociedad civil CEDOVIP que ha defendido los derechos de las mujeres por más de una década.

Este proyecto, destinado a ejecutarse de 2018 a 2020, integrará la prevención de la violencia en dos comunidades de las actividades de comunidades resilientes y ecosistemas de humedales, financiadas por el FVC, mediante:

·         El fortalecimiento de las capacidades de los socios nacionales para comprender las intersecciones de la violencia de género con sus mandatos y abordarla de manera segura, ética y efectiva;

·         La educación de grupos de personas, tales como el Ministerio de Agua y Medio Ambiente o el Ministerio de Agricultura, Industria Animal y Pesquería, y líderes comunitarios, con el fin de desarrollar sus capacidades para abordar los factores de riesgo de violencia de género; y

·         La inclusión de hombres y mujeres de las comunidades en una serie de actividades participativas que abarcarán la reflexión crítica, el análisis de poder, la comprensión de la violencia de género y sus alternativas en las relaciones, la creación de actitudes equitativas de género, información sobre atención a los sobrevivientes y el desmantelamiento de las normas de género dañinas. 

El proyecto tiene como objetivo facilitar la transformación no solo dentro de las comunidades vulnerables al cambio climático, sino también entre aquellos encargados de tomar decisiones y los líderes en todos los niveles.

Estos esfuerzos serán monitoreados y evaluados de manera continua y rigurosa, de modo que el aprendizaje generado a partir de este proyecto pueda garantizar que los responsables de la toma de decisiones logren integrar un enfoque de violencia de género en cada aspecto de su trabajo para una integración más amplia y sostenible.

Este proyecto piloto es parte de una iniciativa global del PNUD, financiada por la República de Corea, para probar soluciones innovadoras que sirvan para poner fin a la violencia de género y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Cuatro proyectos piloto, incluido este en Uganda, están probando modelos de integración donde los enfoques de prevención basados en la evidencia se adaptan para su incorporación a programas más grandes que se centran en varios ODS.

Esto a menudo significa trabajar dentro de sectores que generalmente no abordan directamente la violencia de género. Sin embargo, nuestra investigación ha demostrado que es una intersección importante en muchas áreas de desarrollo y, por lo tanto, son necesarios enfoques sensibles a la violencia de género, no solo para lograr la eliminación de la violencia contra las mujeres (bajo el ODS 5), sino también para acelerar el logro de otros ODS, y asegurar que los proyectos no tengan un impacto negativo. 

Sin la plena participación de las mujeres y el fin de la violencia, la opresión y la discriminación hacia ellas, nuestros esfuerzos para lograr varios objetivos de desarrollo se verán obstaculizados.

Este artículo fue publicado originalmente aquí (en inglés).

 

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