Sesgos codificados: La subrepresentación de las mujeres en STEM en América Latina y el Caribe

7 de Mayo de 2024

Con ocasión del Día Internacional del Trabajo el 1 de mayo, este #GraphForThought explora las dinámicas entre educación, mercado laboral y desbalances de género, a partir del análisis de la participación de las mujeres en el campo de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en América Latina y el Caribe (ALC), con especial énfasis en las brechas que persisten entre hombres y mujeres en este sector clave para el desarrollo. 

El debate en torno a la baja participación de las mujeres en STEM se ha intensificado en las últimas décadas, especialmente a medida que la tecnología y la inteligencia artificial han ido ganando protagonismo en la economía global. En ALC se ha avanzado:  actualmente, el 41% de los graduados en STEM son mujeres. Sin embargo, el logro de la paridad en la educación STEM sigue estando lejos. Sorprendentemente, el desempeño de la región en cuánto a graduadas en STEM está por encima del promedio mundial y el de la OCDE (38% y 37%, respectivamente), como se muestra en la Figura 1.[1] Sin embargo, en un contexto en el que las mujeres se gradúan de la educación terciaria en tasas más altas que los hombres y en el que, tal como ocurre en otros países de la OCDE, las graduadas están sobrerrepresentadas en campos como la educación (77%) y la salud y el cuidado (73%), aún queda mucho por hacer para abordar los obstáculos que enfrentan las mujeres para participar de las disciplinas STEM en la región. 

 

 

Más allá de la educación, la evidencia da cuenta de brechas de género aún más amplias al analizar el mercado laboral. Los datos sobre empleo en el sector STEM en ALC son limitados, pero por ejemplo para el caso del sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se constata que sólo 3 de cada 10 empleados son mujeres, con variaciones significativas entre países. En Guyana, éstas representan el 42%, mientras que en Argentina son sólo el 22%. Esta disparidad no es única de la región, sino que refleja una tendencia global: en promedio, en el mundo, las mujeres sólo ocupan el 28% de los puestos en Ciencia e Ingeniería. Éstas se encuentran más comúnmente en trabajos en el sector de cuidados y servicios de salud, donde ocupan más del 70% de los empleos

Dado que más mujeres se gradúan de carreras STEM, pero que pocas trabajan en campos relacionados, surge la pregunta acerca de las barreras que enfrentan las graduadas para ingresar a trabajos de ciencia y tecnología. ¿Qué obstáculos impiden una mayor participación femenina en estos sectores?

Varios factores pueden contribuir a la subrepresentación de las mujeres en el área STEM en ALC. Las disparidades en el dominio de competencias básicas reflejadas en los puntajes PISA 2022, donde los niños generalmente superan a las niñas en Matemáticas y Ciencias, son cruciales. Además, la falta de modelos femeninos a seguir, y la prevalencia de normas culturales y sociales de género que moldean las expectativas de familiares, profesores y de la comunidad sobre las habilidades y el potencial de las niñas, impactan sus decisiones profesionales (J-PAL, 2023; UNESCO, 2017). En conjunto, estos elementos conllevan al declive en el interés de las niñas por las materias STEM a medida que se acercan a la adolescencia, afectando sus decisiones vocacionales y exacerbando las brechas de género en educación.

Para las graduadas de programas STEM, los desafíos de inclusión y oportunidades de empleo en el sector persisten. Estereotipos culturales de género, y condiciones laborales menos amigables con la vida familiar, pueden desalentar a las mujeres a seguir carreras en STEM, particularmente al iniciarse en sus trayectorias profesionales (Beede et al., 2011). En parte, esto puede ser consecuencia de la carga desproporcionada de responsabilidades de cuidado y de trabajo no remunerado que ellas enfrentan, como se destacó en un #GraphForThought anterior. Además, la naturaleza predominantemente masculina de estos campos podría exacerbar la discriminación laboral, poniendo obstáculos adicionales a la entrada de mujeres. Por último, el acoso laboral relacionado con el género sigue siendo un tema poco estudiado tanto en STEM como en ALC.

La subrepresentación de las mujeres en los campos STEM tiene importantes implicaciones en el marcado laboral. Las carreras STEM concentran algunos de los empleos de más rápido crecimiento y mejor remunerados, pero la subutilización del talento femenino impide que las economías alcancen su máximo potencial. El desempeño económico de ALC podría acelerarse significativamente de aumentar el número de empleos STEM, así como de fomentarse una fuerza laboral más diversa, especialmente considerando que los empleos STEM están asociados con un aumento en la productividad laboral y los salarios.

Promover que más mujeres sigan estudios y empleos en STEM requiere abordar los estereotipos de género que se encuentran profundamente arraigados y que podrían estar limitando sus aspiraciones desde una edad temprana. Las iniciativas destinadas a aumentar el interés de las niñas en la ciencia y la tecnología, a vincularlas al ejemplo de mujeres exitosas en el  área, a informarlas sobre las ventajas de seguir carreras STEM y a capacitarlas en habilidades relacionadas, están ganando fuerza en la región. 

Con ocasión del Día Internacional del Trabajo, es importante reflexionar sobre las brechas de género en STEM y los pasos necesarios para abordarlas. Los países de ALC podrían adoptar un enfoque multidimensional, enfocándose en mejorar la calidad de la educación, fomentar las mentorías, formar alianzas para la capacitación y el reclutamiento, implementar políticas de igualdad de género y concientizar sobre la importancia de las disciplinas STEM para las niñas. Este enfoque integral es crucial ya que la igualdad de género en STEM no busca sólo promover una participación que sea justa e igualitaria, sino también impulsar beneficios sociales y económicos más amplios. 

Aprender de países que han logrado la paridad de género en los resultados educativos puede proporcionar valiosas perspectivas sobre las causas subyacentes de esta brecha e informar estrategias efectivas para cerrarla. Al promover activamente los campos STEM entre las mujeres y poner en práctica políticas para apoyar sus carreras, los países de la región pueden desbloquear un enorme potencial y fomentar una fuerza laboral equilibrada e inclusiva.

 

 


[1] Los datos reportados para cada país son los más recientes disponibles; Antigua y Barbuda (2012), Argentina (2011), Barbados (2011), Belice (2015), Brasil (2017), Chile (2017), Colombia (2018), Costa Rica (2018), Cuba (2016), República Dominicana (2017), Ecuador (2016), El Salvador (2018), Granada (2018), Guatemala (2015), Guyana (2012), Honduras (2018), México (2017), Panamá (2016), Perú (2017), Trinidad y Tobago (2002), Uruguay (2017) y Venezuela (2000).