“La construcción de paz se trata de manejar el espacio de lo imperdonable”, dice el coordinador de Geneva Peacebuilding Platform, Achim Wennman. Ese espacio es aquel donde, pese a los conflictos y situaciones violencias, es posible acercar a los diferentes actores y transformar las relaciones.
“Aún en algunos de los lugares más violentos existen espacios neutrales que permiten la interacción y la construcción de relaciones. Estos abren posibilidades para iniciativas concretas de construcción de la paz y para expandir territorios de coexistencia dentro de las ciudades”, explicó el especialista, durante la séptima edición del foro” Explorando Caminos para la Inserción Social” enfocada en las lecciones de política económica y participación del sector privado en la reinserción de grupos vulnerables.
Wennman considera que construir ciudades incluyentes y sin violencia requiere de identificar y potenciar espacios de relacionamiento entre los diferentes sectores, para construir confianza y consensos que permitan avanzar en nuevas formas de convivencia. Estos espacios generalmente existen y vienen dados por la misma comunidad. “La gente que vive en lugares difíciles no espera pasivamente a que la violencia se detenga y llegue la paz, sino que se dedica a darle forma a la vida en sus comunidades, día tras día. Esta voluntad local crea sus propios espacios”, detalla.
En estos espacios debe involucrarse al sector privado, que es clave para co-construir ciudades seguras, así como para avanzar en modelos de inserción social. “La seguridad ciudadana se coproduce. Un solo actor no puede producir una ciudad más segura”, enfatiza.
El especialista, que ha realizado numerosas investigaciones en diversos países sobre el rol sector privado en la construcción de paz, señala que si bien hay empresas que se repliegan o dejan de funcionar o que se enfocan en reducir el impacto de la inseguridad en sus operaciones, también hay empresas que asumen un papel activo de incidencia en los factores que provocan la violencia y son actores apolíticos que facilitan la resolución de conflictos.
Involucrar a las empresas en iniciativas de inserción social de personas que han estado en conflicto con la ley, específicamente, requiere de construir relaciones y aprender de co-crear soluciones más que de pedirle a la empresa privada que se sume a proyectos o modelos específicos.
“El sector privado en la región y en muchos otros lugares, antes de un involucramiento más sistémico (en el tema de inserción), necesita de un poco más de tiempo, de camino conjunto para aprender, para ver posibilidades de qué rol puede tomar”, explica Wennman.
Un ejemplo interesante del involucramiento del sector privado son los observatorios, agrega, como mecanismos que apoyan a la sociedad para comprender las dinámicas de la violencia y también cómo se podrían establecer mecanismos para mitigar el impacto. “Los observatorios puede constituirse en un punto de convergencia que proporciona asocios a múltiples partes interesadas para fortalecer las capacidades locales de generación de datos y análisis y una forma de empezar un camino conjunto”, asegura.
En el contexto de la crisis por COVID-19, que ha golpeado fuertemente a las economías y al sector privado de la región, se debe también tener en cuenta que muchas empresas están en una situación de vulnerabilidad e incluso luchando por su supervivencia, por lo que probablemente su prioridad no será contribuir a la reinserción social. “Quienes trabajan en la reducción de violencia tienen que comprender cuáles son las prioridades en momentos de crisis del Sector Privado”, dice Wennman.
Sin embargo, este momento de crisis también es una oportunidad para facilitar puentes entre el Sector Privado, entre las comunidades y los Gobiernos, para repensar las economías de manera que todas las personas puedan tener mejores oportunidades en los próximos años. La comunidad internacional puede jugar un rol muy importante para construir estos puentes y facilitar un intercambio de ideas sobre cómo promover economías más inclusivas.
“Los actores locales, incluyendo los gobiernos locales, no pueden esperar para mejorar la seguridad ciudadana y manejar este espacio de lo imperdonable. Hay muchos problemas a resolver y muchos lugares para empezar el trabajo para hacer la ciudad más segura; aquellos que quieren empezar, pueden estar seguros de que hay mucha practica exitosa para apoyarles”, concluyó el experto.
“Explorando Caminos” es una iniciativa impulsada por el Proyecto Pionero en Inserción Social, implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Este proyecto se implementa en asocio con la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social, la Dirección General de Centros Penales, el Instituto Salvadoreño de la Niñez y la Adolescencia y el Ministerio de Educación.
En coincidencia con los esfuerzos del Proyecto Pionero en Inserción Social, el Banco Mundial contribuye como socio clave, en el marco de la asistencia técnica brindada a la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social y la Dirección General de Centros Penales.