Declaración del Administrador del PNUD con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria 2026

19 de Agosto de 2026
Honouring the humanitarian workers, national responders, development professionals, local partners, and community leaders who serve others in the world’s most difficult and dangerous circumstances

En Siria, habitantes de la ciudad vieja de Alepo retiran escombros como parte de programas de empleo remunerado, que contribuyen a restaurar las infraestructuras y los servicios esenciales y a facilitar el retorno de las personas desplazadas, al tiempo que les proporcionan un medio de vida.

Foto: PNUD / Giles Clarke

Nadie debería morir por ayudar a los demás. Y, sin embargo, solo el año pasado murieron al menos 326 trabajadores humanitarios.

Solo uno ya es demasiado.

Hoy rindo homenaje a los trabajadores humanitarios y de desarrollo, al personal de respuesta nacional, a los socios locales y a los líderes comunitarios que trabajan para ayudar a los demás en algunos de los lugares más difíciles y peligrosos del mundo.

Recuerdo a quienes perdieron la vida.

Y estoy junto a quienes siguen adelante con esta labor, demostrando una valentía extraordinaria.

Pero recordar no basta.

La población civil y los trabajadores humanitarios nunca deben ser objeto de ataques.

El derecho internacional humanitario debe respetarse.

Y quienes lo violen deben rendir cuentas.

Proteger a los trabajadores humanitarios significa proteger también a las personas a las que ayudan y el futuro que estas comunidades tratan de reconstruir.

Quienes viven una crisis necesitan alimentos, refugio y atención médica hoy. Pero también necesitan electricidad, empleo y escuelas para mañana.

No necesitan solo sobrevivir. Necesitan poder volver a salir adelante.

Ninguna comunidad quiere que una crisis marque su futuro.

Las personas quieren reconstruir sus hogares, reabrir sus negocios, volver a enviar a sus hijos a la escuela y recuperar el control de sus vidas.

Por eso, el PNUD trabaja desde el primer día de una crisis, junto con sus socios humanitarios y las comunidades locales, para restablecer los servicios esenciales, reactivar las economías locales y crear las condiciones necesarias para la recuperación.

Salvar vidas y reconstruirlas forma parte de una misma promesa: acompañar a las personas en momentos de crisis y ayudarlas a recuperar las riendas de su futuro.

Esa es la promesa que hoy honramos.

Eso es lo que significa actuar por la humanidad.