Inundaciones en Nepal: las comunidades más vulnerables, entre las más afectadas, afrontan 2,2 millones de toneladas de escombros, según estimaciones del PNUD

1 de Septiembre de 2026
Aerial view of a muddy riverbank market with stalls and piled goods.

Katmandú / Nueva York – Las inundaciones y los deslizamientos de lodo registrados a lo largo del sistema fluvial Bhote Koshi–Trishuli, en Nepal, han dejado al menos 2,2 millones de toneladas de escombros en las zonas analizadas, según una estimación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Consulta la evaluación completa RAPIDA para Nepal (disponible en inglés).

La crecida repentina, que según los primeros informes habría sido provocada por el colapso de un glaciar el 26 de agosto, arrasó comunidades enteras con agua, lodo y rocas en los distritos afectados. Nepal ha informado de más de 1.000 personas fallecidas y más de 4.000 desaparecidas.

Hasta el momento, 10.451 personas han sido rescatadas. 11 centrales hidroeléctricas y una planta solar, con una capacidad total de 431,1 megavatios, han dejado de funcionar. Además, otros 15 proyectos energéticos que se encontraban en construcción, con una capacidad prevista de 470 megavatios, sufrieron daños.

Las inundaciones golpean a comunidades que ya eran vulnerables

El desastre ha afectado a comunidades que ya se encontraban entre las más vulnerables del país. Aproximadamente tres de cada cuatro personas afectadas vivían en zonas donde la población ya afrontaba mayores dificultades para mantener sus medios de vida, acceder a servicios básicos y disfrutar de unas condiciones de vida adecuadas.

"Este es un desastre devastador para las comunidades que viven a lo largo del corredor del Trishuli. Las familias han perdido a seres queridos, sus hogares y sus medios de vida, mientras comunidades enteras luchan por recuperar el acceso a servicios esenciales y restablecer sus vínculos", afirmó Kyoko Yokosuka, Representante Residente del PNUD en Nepal.

"La magnitud de la destrucción es enorme. Mientras continúa la respuesta de emergencia, debemos asegurarnos de que los esfuerzos de recuperación lleguen a quienes han sufrido el mayor impacto y les permitan reconstruir de forma segura y con mayor capacidad para hacer frente a futuros desastres", añadió.

Según datos del Gobierno, 84.270 personas se han visto afectadas en 17 municipios de seis distritos. La mayoría de los municipios afectados son rurales y se encuentran en las zonas montañosas de Nepal, donde el 67,4 % de la población trabaja en la agricultura.

Para las familias que dependen de esta actividad, los daños en los cultivos, el ganado y las tierras agrícolas podrían tener consecuencias duraderas sobre la seguridad alimentaria y los ingresos familiares. La principal temporada de siembra asociada al monzón en Nepal se extiende de junio a septiembre, por lo que el momento en que se produjeron las inundaciones resulta especialmente crítico para las comunidades agrícolas.

Una primera evaluación de los daños

Para realizar esta evaluación, el PNUD ha combinado análisis de daños en edificios realizados mediante imágenes satelitales por Copernicus EMS y SERTIT con otros datos disponibles y estimaciones de ingeniería adaptadas a las condiciones locales. El objetivo es determinar la magnitud y distribución de los escombros en las zonas afectadas.

Los resultados son preliminares y se actualizarán a medida que se disponga de nueva información.

RAPIDA (disponible en inglés) es la metodología del PNUD de Evaluación y Análisis Rápidos para la Acción Inmediata de Recuperación y Desarrollo. Su objetivo es proporcionar a gobiernos y organizaciones información oportuna que permita planificar las primeras fases de la recuperación tras un desastre.

Los escombros incluyen restos de edificios, pertenencias de los hogares, vegetación, rocas y sedimentos. Se estima que 556.200 toneladas corresponden a restos procedentes de edificios, según un análisis satelital de los daños realizado sobre 2.359 construcciones. Esta cifra probablemente aumentará a medida que se identifiquen nuevos daños.

Para las familias y los equipos de rescate, sin embargo, los escombros representan mucho más que una medida de la magnitud de la catástrofe. Todavía hay personas atrapadas o desaparecidas bajo edificios derrumbados y toneladas de lodo y materiales, lo que dificulta y hace especialmente peligrosas las labores de rescate.

La enorme cantidad de escombros refleja la magnitud de la destrucción y el desafío que afrontan las comunidades mientras trabajan para despejar viviendas, carreteras y espacios públicos y comienzan las tareas de reconstrucción.

Los daños sufridos por las centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras energéticas también han interrumpido el suministro eléctrico, agravando las dificultades de las comunidades afectadas y retrasando la recuperación de servicios esenciales.

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