En Colombia, el desarme es clave para el desarrollo

01-jul-2010

(Foto: UNODC Colombia)

En Colombia, a pesar de la fuerte presencia de organizaciones paramilitares, ellas son responsables por solo nueve por ciento de los homicidios por armas de fuego en el país. En 2008, alrededor del 77 por ciento de los 14.000 homicidios en el país involucraron a civiles portando armas de fuego, mientras que el restante 14 por ciento implicaron porte de cuchillos y otras armas punzantes. En dos de las ciudades más grandes de Colombia, Bogotá y Cali, los homicidios relacionados con armas de fuego correspondieron a 60 y 90 por ciento, respectivamente.

“Mientras menor cantidad de armas de fuego, menor cantidad de violencia,” dijo Bruno Moro, Coordinador Residente de las Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD en Colombia. ”Para el PNUD eso es prioridad porque la violencia es un obstáculo para el desarrollo.”

Con el respaldo de tratados internacionales sobre el tema, las acciones del Gobierno de Colombia – en alianza con la ONU y la sociedad civil – se desarrollan en dos vías: un fuerte control de la tenencia de armas y un verdadero desarme de los ciudadanos.

Desarme de civiles
Uno de los factores más importantes para disminuir la letalidad por las armas de fuego es lograr el desarme de los civiles. La alcaldía de Bogotá promueve ‘Jornadas de Desarme’, que incentivan la entrega de armas, en sitios como Iglesias. La alcaldía ofrece un bono por arma de fuego equivalente a hasta US$ 150. Solo Bogotá ha realizado 100 jornadas de este tipo a lo largo de 10 años y 17 campañas de desarme. Los ciudadanos han entregado casi 7.000 armas, aproximadamente 700 granadas y más de 90.000 cartuchos.

El programa de desarme voluntario es una de las iniciativas que han contribuido a disminuir drásticamente la tasa de homicidios en Bogotá: de 80 por cada cien mil habitantes en 1994 a 18 por cada cien mil habitantes en 2008. La ciudad pasó de una de las tasas más altas de homicidio de la América Latina para una de las más bajas, después de Santiago de Chile, Buenos Aires y Quito. Ciudades como Cali y Medellín también promueven desarmes voluntarios. A cada año, Colombia destruye aproximadamente 20.000 armas.

La prohibición del porte de armas de fuego durante los fines de semana y festivos ha sido otra iniciativa de éxito. Se logró una reducción de los homicidios del 14 por ciento en Cali (entre 1993 y 1995) y Bogotá del 13 por ciento (entre 1995 y 1997), según Andrés Villaveces Izquierdo, investigador de la Universidad del Valle.

Control de la tenencia de armas
En su labor de control del porte y tenencia de armas, las autoridades de Policía y demás entidades de la fuerza pública hacen registros permanentes en las calles, refuerzan mecanismos para hacer seguimiento a la transferencia de armas y decomisan las armas que no tienen su salvoconducto al día. Entre las armas decomisadas por las autoridades, el 40 por ciento son originales y el 60 por ciento, artesanales, según datos del gobierno.

“Está demostrado que tener armas de fuego es un factor que dispone a la violencia,” según Juan Pablo Hernández, coordinador de desarme en la Alcaldía de Bogotá. “Uno de nuestros principales desafíos es hacerle entender a la gente que las armas no le dan seguridad. Por el contrario, las armas hacen a la persona más vulnerable, tanto para ser agredida como agresora.”

“Cuando en un país hay muchas armas en manos de civiles, los conflictos proliferan y se profundizan y se perpetúan porque el individuo armado está menos dispuesto a la negociación y a la transacción,” según Camilo Reyes, ex-embajador de Colombia ante la ONU. “La tenencia de armas pequeñas en manos de la sociedad civil, además de las muertes y heridas que causa, también es identificada como uno de los principales factores que debilita las instituciones democráticas.” 

Hechos del Callejón/PNUD Colombia

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