Los pueblos indígenas redefinen el desarrollo

18-ene-2010

 

Nueva York - La palabra ‘desarrollo’ originalmente no existía en la mayoría de las lenguas indígenas, pero a lo largo de los siglos, la vida de los pueblos indígenas se vio trastornada en aras del desarrollo económico. Muchos fueron forzados o atraídos a abandonar sus tierras para ceder lugar a enormes industrias, plantas energéticas y otras empresas. Mientras tanto, los pueblos indígenas alrededor del mundo no han usufructuado los beneficios de este desarrollo, y continúan sufriendo índices desproporcionadamente altos de pobreza, problemas de salud, crímenes y abusos contra sus derechos humanos. Son los primeros en sentir los impactos del cambio climático a pesar que su estilo de vida prácticamente prescinde del carbono. De hecho, mientras los pueblos indígenas representan alrededor de  370 millones de la población mundial – un 5 por ciento – ellos constituyen cerca de un tercio de los 900 millones de personas rurales que viven en extrema pobreza.

Pero el desarrollo humano que refleja los derechos de los pueblos indigenas tiene el poder de empoderarlos para dirigir sus propias vidas. Este es el acuerdo al que llegaron más de 16 representantes de comunidades indígenas que asistieron a una reunión del PNUD organizada en preparación al 20° aniversario de su emblemático Informe de Desarrollo Humano. 

”El desarrollo humano debe dar a los pueblos indígenas la posibilidad de permanecer en sus tierras y decidir cómo usar sus recursos naturales”, expresó Victoria Tauli-Corpuz, Presidenta el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNFPII). “También significa que ellos puedan decidir qué tipo de desarrollo cultural, económico y espiritual deben tener.”

La reunión tuvo lugar para revisar conceptos de desarrollo humano y repensar los indicadores de bienestar de las personas. Las comunidades indígenas fueron invitadas para asegurar que sus inquietudes –auto-determinación, preservación de su cultura, identidad y espiritualidad – son reconocidas dentro un nuevo enfoque del desarrollo.

“El desarrollo humano es el bienestar de la comunidad, la articulación de valores organizativos naturales, ambientales y sociales con los derechos; es la posibilidad de mantener un equilibrio entre estos elementos.”

Estas inquietudes también fueron resaltadas en el innovador informe de la ONU, State of the World’s Indigenous Populations” (Estado Mundial de los Pueblos Indígenas), presentado recientemente junto a las representantes indígenas Victoria Tauli-Corpuz y Myrna Cunningham, presidenta del Centro para la Autonomía y Desarrollo y de los Pueblos Indígenas de Nicaragua, quien también fue una de sus autores. La publicación de estadísticas ilustra la gravedad de la situación en los países desarrollados y en vías de desarrollo. Nutrición deficiente, acceso limitado a la asistencia, falta de recursos, y la contaminación de los recursos naturales son factores que contribuyen al penoso estado de la salud de la población indígena en todo el mundo. El informe también revela que:  

  • La esperanza de vida de la población indígena es de hasta 20 años menos que la de sus contrapartes no indígenas;
  • La población indígena sufre niveles desproporcionadamente altos de mortalidad materno-infantil, desnutrición, enfermedades cardiovasculares, VIH y SIDA, y otras enfermedades infecciosas como malaria y tuberculosis;
  • Los índices de suicidio entre la población indígena, en particular los jóvenes, es considerablemente más elevado en muchos países; por ejemplo, hasta 11 veces más que el promedio nacional entre los inuit en Canadá.

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