Iraq: combatir los efectos de la sequía debido al cambio climático

16-dic-2009

Bagdad, PNUD –  Con los destructivos efectos del cambio climático cada vez más patentes en las vidas de los iraquíes y otras gentes de Oriente Medio, el PNUD trabaja con los gobiernos de la región para poner en marcha proyectos nacionales que faciliten la adaptación de esos países a la actual sequía y a sus efectos (inseguridad alimentaria, malestar social y tensión transfronteriza a causa del agua).

 “El impacto del cambio climático en Iraq es ya significativo”, dijo Elballa Hagona, Director Adjunto Superior y Jefe de Programas del PNUD en Iraq. “El país está pasando por el segundo año de una grave sequía —las segunda sequía prolongada en diez años— y el cuarto año consecutivo de precipitaciones decrecientes, entre el 25 y 65 por ciento de los niveles de lluvia normales”.

La producción de trigo del país ha caído este año un 45 por ciento respecto a una cosecha normal, y se espera una bajada similar para el año próximo. Esto ha provocado que Iraq experimente una pérdida masiva de reserva de semillas para siembras futuras, obligando al país a aumentar drásticamente las importaciones de alimentos, con el enorme coste económico que ello supone. Actualmente, el 3.1 por ciento de la población de Iraq padece inseguridad alimentaria, es decir, no tiene garantizado el acceso a una cantidad suficiente de comida, y según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) otro 9.4 por ciento de la población está en peligro de traspasar dicho umbral alimentario

Mientras tanto, los agricultores siguen abandonando en masa los terrenos de cultivo en busca de los centros urbanos, tendencia que impone cada vez más demandas a unas ciudades ya de por sí abrumadas por las dificultades para proporcionar servicios sociales básicos y oportunidades económicas a una población en constante expansión. Esto tiene como resultado un aumento de las tensiones sociales y del riesgo de criminalidad.

A pesar del empeoramiento de la situación de seguridad en el país, el PNUD comprendió rápidamente la necesidad de realizar proyectos que contribuyan a la adaptación del país a la nueva realidad generada por el cambio climático. La Organización trabaja estrechamente con las autoridades iraquíes, incluida la Oficina Asesora del Primer Ministro y los ministerios responsables del  , medio ambiente, los recursos hídricos y las marismas , para abordar la cuestión de la adaptación de Iraq al cambo climático en una serie de frentes.

A la cabeza de los esfuerzos del PNUD está un proyecto de respuesta a la sequía en el que se examina la eficacia de las respuestas dadas en el pasado, al tiempo que se demarcan las áreas y poblaciones más vulnerables del país. Asimismo, el PNUD apoya el fomento de capacidades técnicas y respuestas institucionales  orientadas a mitigar futuras restricciones de agua.

En colaboración con la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el PNUD apoya el desarrollo de una capacidad efectiva de respuesta a las emergencias tanto a nivel nacional como local, incluida la formulación de respuestas a corto plazo ante los desastres vinculados al suministro de agua.

 Con objeto de abordar los retos a largo plazo que exige la adaptación a la sequía, el PNUD colabora con las autoridades iraquíes para reforzar la gestión y uso de los recursos hídricos actuales, subrayando la necesidad de mejorar los mecanismos de toma de decisiones y la asignación del agua mediante el análisis de diversos escenarios potenciales derivados del cambio climático.

 “Con todos los retos a que se enfrenta Iraq por el cambio climático, tenemos que atacar los problemas de raíz, una necesidad de fortalecer la capacidad y coordinación institucional, y diseñar una respuesta sostenida e integral. Ésa es la única solución ante una situación tan grave”, dijo el Sr. Hagona.

Dado que gran parte de los recursos hídricos de Iraq tienen su origen en países vecinos, el Gobierno iraquí también ha pedido al PNUD que posibilite una iniciativa regional para Oriente Medio y los países limítrofes, encaminada a compartir información y conocimientos, y a desarrollar mejores prácticas en la gestión del agua. “La adaptación al cambio climático debería ser regional, ya que los cambios al medio ambiente afectan a la región en su conjunto y las medidas tomadas por un país podrían perjudicar a sus vecinos”, dijo el Dr. Hussein Ali Jaber, Asesor Superior del Primer Ministro para Asuntos Agrícolas, en un encuentro regional, facilitado por el PNUD, con representantes oficiales de los países de la zona que se celebró hace unos meses para tratar la cuestión del agua y el cambio climático.

Así se manifiesta el calentamiento global en Iraq:

  • Sequías más frecuentes y severas. La sequía de 2008/2009 es la segunda sequía prolongada en la última década.
  • Disminución de las lluvias en los últimos cuatro años; la precipitación anual sólo llega hasta el 25-65 por ciento de los niveles normales.
  • Aumenta la escasez de agua potable en el sur debido a la intrusión de agua salada en tradicionalmente abundantes acuíferos de agua dulce subterráneos y manantiales de superficie.
  • Las singulares marismas del sur del país se secan, provocando la pérdida de un hábitat de importancia mundial, modos de vida tradicionales y futuro potencial turístico y de conservación.
  • Las plantas depuradoras del agua al sur de Bagdad no pueden bombear agua porque viene demasiado embarrada debido a la bajada de los niveles de los ríos.
  • Creciente frecuencia y severidad de las tormentas de arena debido a la pérdida de humedad del suelo, algo que se hizo especialmente evidente durante el verano de 2009.
  • Estas tormentas no sólo tienen graves consecuencias para la salud y la pérdida de productividad humana, sino que también pueden provocar una desertificación irreversible en algunos lugares.
  • La producción de trigo en 2008/2009 fue un 45 por ciento inferior a la de una cosecha normal. Para la cosecha 2009/2010 se espera una disminución similar.
  • Según un experto iraquí, la recurrencia de estos fenómenos —sequía y tormentas de arena—marca el comienzo del fin del Creciente Fértil, el granero de Oriente Medio.

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