Chor Vichara teje para mejorar su futuro en Camboya

Chor Vichara, de 22 años e hija mayor de un maestro y un ama de casa, abandonó la escuela a los 16 años para que sus dos hermanos pudieran continuar sus estudios, y comenzó a trabajar en una fábrica de vestimentas confección en Phnom Penh, a 40 kilómetros de su casa.
Ganaba alrededor de USD70 por mes y podía enviar algún dinero a su casa para ayudar a su familia. Luego Después de tres años cosiendo soólo mangas de camisas, decidió renunciar: “el trabajo en la fábrica no me daba ninguna esperanza. No me permitía aprender nada que me ayudara a construir un buen futuro”, expresa.
Destacado
- El Consorcio para la Equidad de Género empodera a las mujeres económicamente y beneficia a sus familias y comunidades
- Se establecieron Grupos de Acción para la Transversalización de Género (GMAG por sus siglas en inglés) en 25 ministerios e instituciones
- Siete de ellos han recibido presupuesto nacional y/o apoyo de asociados para el desarrollo para la implementación de sus Planes
Vichara se encuentra entre las 35 mujeres que reciben seis meses de capacitación básica en tejido y costura en el Centro para el Desarrollo de la Mujer en la Provincia de Kampong Speu, como parte del proyecto de equidad de género del PNUD en asociación con el Ministerio de Asuntos de la Mujer de Camboya. La misión del centro es proporcionar a las mujeres habilidades que las empoderen y las animen a adquirir roles más importantes en sus familias, y les ofrece la posibilidad de trabajar cerca de su hogar
Después de la fase inicial, Vichara y otras veinte mujeres continuaron la capacitación durante tres meses más, para obtener la calidad de capacitadoras.
Las clases adicionales incluían mezclado de colores, uso de tintas tradicionales elaboradas de corteza de árbol cocida en un hornillo a gas, así como pigmentos artificiales, y selección y organización de colores para grupos de tejido. En las clases de costura, las mujeres aprenden diseños complejos de vestidos y accesorios de tela tales como bolsos de mano, manteles y fundas para almohadas.
La Sra. Chorn Yoeurn, directora del centro, confía que el renovado interés por la antigua tradición ayudará a aumentar el valor de los productos para apuntar a un público de mayor poder adquisitivo, especialmente los turistas extranjeros.
El tejido de kramas tradicionales está a la cabeza del segundo flujo de ingresos potenciales de los habitantes de la provincia, después de la panela. Hasta la fecha, 95 mujeres de la provincia se han beneficiado con el apoyo que el centro recibe del proyecto.
“Ahora tengo verdaderas habilidades para ganar mi sustento en el futuro”, dice Vichara, mientras sostiene un bolso de mano bajo la máquina de coser.