Un proyecto en Cuba ayuda a reducir los efectos adversos del cambio climático a través de la gestión sostenible de los recursos naturales, aplicando tecnologías innovadoras en la agricultura e intercambiando las mejores prácticas entre los productores agrícolas.
En Karakum, Turkmenistán, un proyecto utiliza técnicas de adaptación al cambio climático para proteger a las comunidades del avance del desiertoy la desertificación.
Un proyecto apunta a proponer y evaluar medidas de mitigación de las emisiones de gases efecto invernadero con el fin de avanzar hacia el desarrollo sostenible bajo en carbono.
En la mayor parte de Ghana, el cambio climático ha afectado la habilidad de los agricultores de predecir la lluvia, lo que afecta negativamente los procesos de plantar y cosechar. Sin fuentes adicionales de agua para irrigación, la agricultura generalmente se extiende sólo una temporada. Esta tendencia, junto a las condiciones climáticas desfavorables, tiene un impacto adverso sobre la productividad, reduce los ingresos de los agricultores y lleva a muchos a la pobreza.
Un projecto de instalación de cocinas sin humo ha reducido a la mitad las emisiones de CO2, protegiendo los bosques y mejorando la salud en el sureño estado de Karnataka, India.
Las comunidades de Kordofán del Norte trabajan para hacer sus medios de subsistencia más sostenibles y hacerse menos vulnerables a los impactos del cambio climático.
Financiado por Suecia, el Programa Conjunto busca fortalecer el desarrollo rural, reduciendo las vulnerabilidades de 56 comunidades en las áreas de salud y hábitat comunitario, potenciando las oportunidades productivas de la población.
Un programa se centra en la extracción del aceite de coco, la capacitación en producción de aceite después de la cosecha y la asistencia en fábricas de producción.
Los residentes dependen del carbón para la energía, y se ha deforestado mucho para cubrir la demanda, lo que pone una presión adicional sobre un entorno ya frágil, ya que al cortar los árboles para hacer combustible se erosiona el suelo y se deja a la tierra cada vez menos productiva y más susceptible a los daños de las tormentas y las sequías