El PNUD ha prestado apoyo a 140 países para garantizar los suministros que aseguren la continuidad de los servicios sanitarios y brindó apoyo especial para la continuidad y adaptación de los servicios relacionados con el VIH en 55 países, incluido el acceso continuo a dichos servicios. Foto: PNUD Zimbabwe

 

El lema del Día Mundial de la Lucha contra el Sida de este año “solidaridad mundial, responsabilidad compartida” nos recuerda el impacto de la pandemia en nuestra vida y cómo debemos aunarnos para vencer.

Tanto el VIH como la COVID-19 dejan al descubierto las desigualdades y las exacerban. Nos muestran una vez más que la buena salud implica mucho más que una visita a la consulta médica; cómo la salud se interrelaciona con la igualdad, los derechos humanos y la protección social.

Así como sobre las personas más marginadas y vulnerables recae la carga más desproporcionada del VIH, en prácticamente todos los países, la COVID-19 ha afectado a las comunidades más pobres y las personas más vulnerables con tasas mucho más altas que a quienes pueden afrontar una cuarentena. Las personas que viven con VIH, las mujeres, las niñas y los niños, las poblaciones clave, las personas migrantes y las refugiadas se encuentran entre quienes más probablemente experimentarán consecuencias devastadoras.

A pesar de cierto progreso destacable alcanzado en la respuesta al sida, antes de la pandemia de COVID-19, el mundo no estaba encaminado para cumplir las metas mundiales sobre sida que acordaron los Estados Miembros en 2016. La COVID-19 ahora amenaza con deshacer ese progreso que tanto logró conseguir. En el informe de 2020 de ONUSIDA con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida se muestra que se ha frenado la ampliación de los tratamientos, y se estima que las interrupciones asociadas a la COVID-19 podrían causar entre 123.000 y 293.000 infecciones nuevas y entre 69.000 y 148.000 más de muertes relacionadas con el sida. Es necesario que actuemos con urgencia para proteger lo logrado y redoblar los esfuerzos para, de aquí a 2030, erradicar el sida como amenaza a la salud pública.

Para ello, necesitamos determinar las conexiones entre las respuestas al VIH y a la COVID-19. El movimiento de la lucha contra el sida, que encabezan las personas que viven con VIH y sus socios, lideró una de las respuestas mundiales de salud pública más extraordinarias de la historia. Del VIH aprendimos la importancia del acceso equitativo, la innovación y la necesidad de enfocarnos en quienes quedan atrás y de tender la mano a esas personas que quedaron todavía más atrás. Debemos aplicar ese aprendizaje en nuestras iniciativas para combatir la COVID-19. De manera similar, debemos capitalizar las innovaciones derivadas de la crisis de COVID-19 y garantizar la resiliencia de las respuestas al VIH ante futuras pandemias y amenazas a la salud.

El PNUD trabaja con sus socios para apoyar a los países a garantizar la continuidad de los servicios relacionados con el VIH durante la pandemia de COVID-19 a través del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, su alianza con el Fondo Mundial, y como responsable de la dirección técnica del marco de las Naciones Unidas para la respuesta socioeconómica inmediata ante la COVID-19. El PNUD ha prestado apoyo a 140 países para garantizar los suministros que aseguren la continuidad de los servicios sanitarios y brindó apoyo especial para la continuidad y adaptación de los servicios relacionados con el VIH en 55 países, incluido el acceso continuo a dichos servicios.

El enfrentamiento de las dos pandemias nos presenta una oportunidad única. Como hemos visto este año, ante una crisis, gobiernos, el mundo científico y las comunidades son capaces de hacer las cosas más extraordinarias. Para reconstruir mejor a partir de la COVID-19, necesitamos un enfoque de sistemas regido por la equidad y la sostenibilidad. Deberíamos aprovechar el momento para convertir la crisis en un punto de inflexión en materia de cobertura sanitaria universal. Necesitamos ampliar los servicios esenciales y los asociados al VIH y, a la vez, promover la igualdad de género y la reforma de aquellas leyes y políticas que aumentan el riesgo y el estigma, y que propagan las infecciones y vulneran el empoderamiento.

En esta Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el PNUD hace un llamado a repensar el desarrollo humano con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la promesa de no dejar a nadie atrás como brújula. En momentos en que la COVID-19 predomina en cada discurso, debemos redoblar nuestros esfuerzos para erradicar el sida como amenaza a la salud de aquí a 2030, una meta de los ODS que todavía podemos alcanzar con una voluntad política renovada, solidaridad mundial y responsabilidad compartida.

Icon of SDG 03

PNUD En el mundo