El tema del Día Mundial de la Lucha contra el Sida de este año “Conoce tu estado”, recuerda la importancia de las pruebas del VIH como primer paso para la prevención y el tratamiento del virus. Credit: PNUD.

 

Este año celebramos el 30º aniversario del Día Mundial de la Lucha contra el Sida.

Cuando se detectaron los primeros casos, hace ya tantos años, apenas podíamos entrever la gravedad de la situación.

Era difícil predecir que con el tiempo se perderían millones de vidas en todo el mundo, y que muchos millones más se verían irremediablemente afectadas por una epidemia de alcance mundial.

Pronto aprendimos que el sida era mucho más que un problema médico. La enfermedad desvelaba las condiciones sociales y económicas, las desigualdades, los prejuicios, la discriminación y la marginación inherentes a la epidemia.

Estas lecciones aprendidas han tenido implicaciones duraderas, desde nuestra comprensión de la ciencia básica de los retrovirus y la inmunología humana hasta nuevos modelos dinámicos de cooperación internacional, como el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, y la revisión de los conceptos de salud, cómo se llega a ella y de qué manera la construcción de los sistemas de salud son elementos vitales para hacer frente a esta enfermedad.

El tema del Día Mundial de la Lucha contra el Sida de este año “Conoce tu estado”, recuerda la importancia de las pruebas del VIH como primer paso para la prevención y el tratamiento del virus.

Las nuevas infecciones por VIH están en aumento en 50 países y han disminuido solo un 18% en los últimos siete años. ONUSIDA calcula que 9,4 millones –es decir, el 25%–  de las personas que viven con el VIH no conocen su condición, lo que constituye una barrera clave para ampliar el tratamiento del VIH y reducir las nuevas infecciones debidas al virus y las muertes relacionadas con el sida.

El 47% de las nuevas infecciones por VIH se registran entre poblaciones clave (varones homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales, personas que se inyectan drogas, personas transgénero y presos) y sus parejas. Si bien se disponen de pruebas de detección del VIH, las poblaciones clave y otros grupos vulnerables, como los adolescentes, los jóvenes y los migrantes, no se someten a estas pruebas debido al estigma y a la discriminación, la falta de confidencialidad, y el temor a la violencia y la repercusión relacionadas a leyes, políticas y prácticas discriminatorias.

A pesar del gran progreso logrado gracias a un mejor acceso al tratamiento, no hemos registrado el mismo éxito en la prevención del VIH y no estamos consiguiendo llegar a las poblaciones marginadas.

Con el fin de alcanzar nuestro objetivo de acabar con el sida para 2030, debemos comprometernos a intensificar los esfuerzos para abordar las inequidades en la salud y promover el acceso universal a la detección del VIH y a los servicios de salud que no dejen a nadie atrás.

Después de 30 años, tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos…pero queda mucho por hacer.

 

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