Foto: PNUD Bangladesh/Fahad Kaizer

 

Nueva York, 4 de marzo de 2021. Un ingreso básico temporal destinado específicamente a cientos de millones de mujeres de los países en desarrollo de todo el mundo podría prevenir el incremento de la pobreza y de las desigualdades de género durante la pandemia de COVID-19, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) emitido hoy.

La pandemia ha golpeado con más fuerza a las mujeres que a los hombres, con pérdida de ingresos, una mayor tasa de salida del mercado laboral y una mayor carga de trabajo de cuidados. Un ingreso básico temporal podría brindar seguridad financiera en el corto plazo y preparar el terreno para futuras inversiones que aborden la desigualdad sistemática de género, de acuerdo con las constataciones del PNUD presentadas antes del Día Internacional de la Mujer. 

El esquema de un ingreso básico temporal a gran escala que propone el PNUD muestra que una inversión mensual del 0,07% del producto interno bruto (PIB) de los países en desarrollo, o el equivalente a una paridad del poder adquisitivo (PPA) de USD 51.000, podría ofrecer seguridad financiera a 613 millones de mujeres en edad de máxima productividad que viven en la pobreza. Este plan brindaría un ingreso muy necesario para aliviar la presión económica que las mujeres enfrentan día a día. 

Una asignación presupuestaria nominal para los próximos seis meses destinada a ayudar a las mujeres que viven situaciones desesperadas contribuirá asimismo a darles mayor control financiero sobre su propia vida. 

“Los Gobiernos pueden ponerse en acción ahora mismo reasignando apenas el 0,07% de su PIB por mes directamente a las mujeres sometidas a una grave presión socioeconómica, ya que un ingreso básico mensual podría garantizar la supervivencia en estos momentos sin precedentes”, declaró Achim Steiner, Administrador del PNUD. “Los beneficios de una inversión considerable de esta naturaleza no solo ayudarían a las mujeres y sus familias a absorber el impacto de la pandemia, sino que también podrían contribuir a su empoderamiento para tomar decisiones independientes sobre el dinero, los medios de subsistencia y las opciones de vida”.

 

Los esquemas de ingreso básico temporal que analizó el PNUD no son una medida de emergencia de aplicación universal, sino que permiten un enfoque adaptable a escala capaz de extender una red amplia para alcanzar a todas aquellas mujeres que reúnan los requisitos. Por ejemplo, al elevar el umbral para incluir líneas de vulnerabilidad, el esquema llega a 1320  millones de mujeres, con un costo de USD 134.000 millones (PPA), o lo que equivale al 0,18% del PIB. Para extenderlo aún más hasta cubrir a la totalidad de los 2000 millones de mujeres en el mundo en desarrollo, el plan costará USD 231000 millones (PPA) o el 0,31% del PIB. 

Es urgente actuar de inmediato para garantizar el acceso de las mujeres a los planes de protección social, señalan los autores del informe, pues los efectos de la crisis para las mujeres difieren de los que produce en los hombres. 

Los empleos de las mujeres en todo el mundo tienden a tener una remuneración más baja —cuando se pagan—, a menudo están desprovistos de protección social y redes de seguridad, y se dan predominantemente en los sectores que debieron cerrar por los confinamientos mundiales, como el trabajo de los cuidados y el de la hospitalidad. 

Las mujeres asimismo han asumido una mayor parte del trabajo no remunerado, se las ha expulsado de forma creciente de la fuerza laboral y han enfrentado un incremento de la violencia doméstica durante el confinamiento que las obligó a quedarse en una casa insegura. 

Además de apoyar a las mujeres a satisfacer sus necesidades diarias, los autores sostienen que un ingreso básico temporal específico para estas puede achicar la brecha entre los hombres y las mujeres que viven en la pobreza, pues les otorga independencia económica y equilibrio en el control de los recursos económicos en el seno del hogar.

“La desigualdad de género persiste en la disparidad de los ingresos y la distribución desigual del trabajo y, si bien el ingreso básico temporal no es una solución a todos los problemas, sí ayuda a las mujeres a aumentar sus opciones justo ahora durante la crisis”, declaró Raquel Lagunas, Directora del Equipo de Género del PNUD. “Este instrumento brinda un período de estabilidad económica en el que las mujeres pueden organizar su vida de acuerdo a sus propios intereses y necesidades, y participar más plenamente en la sociedad”.

Millones de mujeres trabajan en la economía informal o desempeñan tareas no remuneradas, generalmente como las principales cuidadoras de niñas, niños y personas adultas mayores. Incluso en aquellos países que poseen planes de protección social, las mujeres pueden quedar excluidas de estos debido a que no reúnen los requisitos para acceder a las prestaciones.  

El ingreso básico temporal para las mujeres no es una panacea, escriben los autores. Este tipo de esquemas deben acompañar el cambio transformador en el ámbito institucional para fortalecer las protecciones, señala el Economista Jefe del PNUD. 

“Muchos de los países a los que aplicamos las cifras no poseen redes de seguridad social adecuadas o seguro de desempleo ni implementan transferencias monetarias que cubran a las mujeres que pasan necesidades. De modo que no solo estamos considerando esta medida provisional para proteger a las mujeres durante la pandemia, sino que además estamos trabajando con los Gobiernos para diseñar un marco de inversiones en protección social a largo plazo, con independencia de la situación laboral de sus beneficiarios”, explicó George Gray Molina, Director de la Unidad para la Gestión de Políticas Estratégicas y Economista Jefe del PNUD.

El ingreso básico temporal propuesto no debe entenderse como un sustituto sino como un complemento de las políticas globales ya instauradas y debería ir acompañado de medidas a largo plazo orientadas a lograr cambios estructurales, como por ejemplo, de orden legislativo y de abordaje de las normas sociales discriminatorias. 

El PNUD es el líder socioeconómico para el sistema de la ONU en materia de recuperación del COVID-19, y en ese sentido, implementa estrategias de recuperación social y económica en países de todo el mundo. Esto incluye el trabajo de apoyo del PNUD para que los países instrumenten medidas de ingreso básico temporal nuevas o ampliadas y otros planes de protección social. El PNUD se encuentra trabajando con sus socios para convertir a la igualdad de género en una parte integral de las iniciativas contra el COVID-19.

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El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es el principal organismo de las Naciones Unidas dedicado a poner fin a la injusticia de la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Por medio de nuestro trabajo con una extensa red de expertos y aliados en 170 países, ayudamos a las naciones a construir soluciones integradas y duraderas para las personas y el planeta.

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