El PNUD en Bolivia recibe equipamiento para aumentar el número de pruebas de COVID-19 que se pueden realizar diariamente de 180 a aproximadamente 500. Equipamiento brindado por el PNUD y el Fondo Mundial. De izquierda a derecha: Jeanine Añez, Presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia; Luciana Mermet, RR del PNUD Bolivia; Dr. Percy Calderón, Asesor de Salud del programa de salud del PNUD Bolivia. Foto: PNUD Bolivia/Nabilia Rivero

Nueva York - En los países de ingresos bajos y medianos, ciertas condiciones preexistentes, como la pobreza, la inseguridad, una gobernanza debilitada e infraestructura frágil, amenazan con exacerbar el impacto de COVID-19 si no se abordan de inmediato. El Fondo de Respuesta Rápida del PNUD tiene como objetivo acelerar y facilitar este apoyo urgente.

El apoyo proporcionado por el Fondo incluye la compra de medicamentos esenciales para pacientes, equipo de protección personal para trabajadores de la salud, suministros para realizar pruebas e iniciativas locales que tienen como objetivo crear conciencia en las comunidades sobre el riesgo de COVID-19.

A un mes del lanzamiento del Fondo, 83 países se han beneficiado con un monto de US$ 23,3 millones en recursos comprometidos. La financiación para el apoyo a través del Fondo proviene de recursos básicos reorientados, así como de la financiación proporcionada por los contribuyentes a la Ventana de Financiación de respuesta a la crisis del PNUD.

Conforme al enfoque de "Una ONU", todas las solicitudes de financiamiento deben alinearse con los programas e iniciativas de las otras agencias de la ONU en el país, bajo el liderazgo del Coordinador Residente de la ONU y, lo más crítico, con las prioridades del gobierno en cuestión.

"Este Fondo de Respuesta Rápida está acelerando los esfuerzos para salvar vidas en el terreno, desde la adquisición de equipos de protección críticos y suministros médicos hasta la promoción de soluciones digitales como la telemedicina", dijo el administrador del PNUD, Achim Steiner.

"El PNUD anticipa una necesidad mínima de US$500 millones para apoyar a 100 países a prepararse, responder y recuperarse del efecto devastador de COVID-19", agregó Steiner.

El apoyo general del PNUD para la respuesta a COVID-19 incluye tres elementos clave: recursos para ayudar a prepararse y detener la propagación del virus, apoyo para responder durante el brote en sí mismo y recursos para amortiguar las pérdidas económicas más duras y las perturbaciones sociales y ayudar a los países a recuperarse de los impactos a largo plazo.

Este capital inicial proporcionado por el FRR está ayudando a los gobiernos a mantener sus funciones centrales. Los fondos se están utilizando en 20 países, incluidos Bhután, Costa de Marfil y Yemen, para brindar soluciones digitales y de TIC que permitan a los gobiernos trabajar de forma remota durante la crisis de COVID-19. Otras innovaciones incluyen el uso de imágenes satelitales para la planificación de la respuesta en Moldavia, la desinfección sistémica de las cadenas de suministro de pequeñas empresas en Colombia y el amplio apoyo a las empresas informales en muchos países que cambian su producción a equipos de protección personal (EPP).

El trabajo del PNUD se basa en su experiencia en la ejecución de programas de salud a gran escala para el Fondo Mundial y sus socios en más de 50 países. Por ejemplo, de 2014 a 2017, el PNUD brindó servicios de adquisición en salud y fortalecimiento de cadenas de suministro en más de 30 países con acuerdos por un monto de US$ 1.000 millones, al tiempo que generó ahorros de US$ 65 millones solo en la adquisición de medicamentos para el VIH.

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