Un niño nada bajo el agua cerca de una concha de almeja gigante en el área de Beveridge Reef, Niue. / Foto: PNUD

 

Nueva York La COVID-19 y sus efectos sin precedentes sobre el desarrollo humano son una llamada de atención sobre las consecuencias que puede tener para el bienestar de las personas la incesante presión que estamos ejerciendo sobre la naturaleza y sobre nuestro planeta.

La pandemia también ha puesto de manifiesto que, en nuestras sociedades interconectadas, vulnerabilidades locales pueden transformarse en amenazas globales. Además, estas vulnerabilidades están creando profundas diferencias sociales que se encaminan a ser cada vez más intensas en el contexto de cambio climático y pérdida de la biodiversidad al que asistimos.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2020 abordará estas cuestiones y examinará cómo renovar nuestra relación con la naturaleza, para mejorar las vidas de las personas, en el presente y en el futuro, en equilibrio con el planeta,

“No tiene sentido pensar que las personas —y el desarrollo— están de alguna manera separadas del planeta. Formamos parte inseparable de la naturaleza. Olvidarnos de este hecho no solo amenaza a las generaciones futuras con peligros catastróficos, sino que, ya en la actualidad, supone ya una lacra para las vidas de muchas personas”, explica Pedro Conceição, Director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

El cambio climático, la pérdida de diversidad biológica y los cambios en los usos del suelo apuntan a un momento que no tiene precedentes en nuestros 200.000 años de vida como especie ni en los 4.600 millones de años de vida de la Tierra, donde los seres humanos hemos pasado a ser una nueva fuerza geológica. Algunos dicen que vivimos en una nueva era, el Antropoceno. Los impactos generados por el ser humano constituyen un riesgo para nuestro futuro común y, además, ya están erosionando las oportunidades y destruyendo los medios de vida de muchas personas al agudizar aún más las desigualdades existentes.

“Estamos mejor preparados que nunca para entender los riesgos y las amenazas a los que nos enfrentamos, y también para abordarlos”, añade Pedro Conceição. “Es preciso actuar con decisión ya, y ello es posible si afrontamos decisivamente los retos sociales, económicos y tecnológicos que se alzan en el camino para 'transformar nuestro mundo', como invocaba la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible".

Con demasiada frecuencia los informes sobre desarrollo se centran o en la naturaleza o en las personas. En el Antropoceno esta es una falsa dicotomía. La colaboración entre las ciencias naturales y sociales, así como las humanas, es cada vez más intensa y ello está favoreciendo la aparición de nuevos enfoques capaces de informar el debate público y la toma de decisiones. El Informe sobre Desarrollo Humano 2020 se apoyará en estos estudios, agrupando los últimos hallazgos sobre los sistemas planetarios y un análisis de la desigualdad en el mundo bajo el prisma del desarrollo humano, donde los seres humanos y el planeta comparten un mismo destino.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ya han sentado las bases para un futuro al que el mundo aspira. Este informe examinará los pasos necesarios para llegar a ese destino y cómo darlos. Analizará el poder de cambios en las normas y valores sociales, el papel de la ciencia y la tecnología, las posibilidades de ampliar las soluciones basadas en la naturaleza, y los cambios en los incentivos de mercado a la hora de asignar el capital y los recursos.

El informe presentará también nuevos indicadores que nos permitirán comprender mejor la evolución de los ecosistemas y sus mecanismos de interacción con las personas.

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