En su reciente visita a Bahamas, nuestro Secretario General, António Guterres, fue testigo de la destrucción que dejó el huracán Dorian y recalcó la necesidad de acelerar la acción climática “los países como Bahamas que no contribuyen al cambio climático - pero que están en la primera línea de los devastadores impactos del cambio climático, merecen apoyo internacional para poder responder a la emergencia humanitaria, pero también para la reconstrucción y la creación de resiliencia de las comunidades en las islas", y apoyamos sus palabras .

El PNUD está profundamente entristecido, como lo está todo el Sistema de las Naciones Unidas (SNU), por las bajas y la destrucción causadas por otro huracán en el Caribe. Esta vez, el huracán Dorian –  una tormenta de categoría 5 y una de las tormentas más poderosas del Atlántico a la fecha  – destruyó las Bahamas y causó pérdidas, aún por calcular, de vidas y daños estructurales. Una vez que finalice la respuesta inmediata a la crisis, la recuperación de las personas y las áreas afectadas llevará muchos meses e incluso años.

El PNUD, bajo el liderazgo del Gobierno de las Bahamas, está trabajando junto con agencias hermanas del SNU para ayudar a las comunidades afectadas a abordar las necesidades de recuperación tanto inmediatas como a largo plazo. Ya hemos desplegado expertos en recuperación para contribuir a las evaluaciones rápidas de reparación y apoyar la organización de los esfuerzos de rehabilitación. Estamos haciendo esto en estrecho diálogo con importantes organizaciones regionales como la Comunidad del Caribe (CARICOM, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Manejo de Emergencias por Desastres del Caribe (CDEMA, por sus siglas en inglés).

Hoy quiero anunciar que el PNUD está contribuyendo con un millón de dólares americanos para los esfuerzos de recuperación de las Bahamas. Estos recursos garantizarán asistencia técnica en intervenciones de recuperación temprana para áreas cruciales. Esto incluirá la promoción de infraestructura ambientalmente sostenible y resistente a los desastres; desarrollo de capacidades nacionales y locales para la reducción y recuperación del riesgo de desastres; y apoyo a los medios de vida y la recuperación económica de las comunidades más vulnerables.

Dorian es otro llamado a la acción, ya que el cambio climático sigue planteando una amenaza existencial para la humanidad. Las comunidades locales están en primera línea en este desafío debido a su dependencia de servicios y recursos de ecosistemas sensibles al clima ara su sustento. Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés) y sus habitantes son particularmente vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos y los efectos adversos del cambio climático. El Caribe es la segunda región más vulnerable a los fenómenos naturales. Con los efectos del cambio climático, nuestros socios en la región han experimentado una mayor vulnerabilidad, que probablemente empeorará en los años siguientes.

Las temporadas de huracanes anteriores y recientes han puesto al descubierto las debilidades de la arquitectura internacional de financiación del desarrollo para países como los del Caribe. El PNUD lleva mucho tiempo recomendando y pidiendo a la comunidad internacional que mejore los arreglos financieros internacionales para el Caribe – y para todos los estados vulnerables al clima – así como las innovaciones a escala en préstamos y seguros para la región. Ahora es el momento de construir resiliencia climática y traducir nuestras palabras y promesas en acciones, y reconocer que estamos lidiando con una "nueva normalidad" y que no podemos esperar un momento para construir resiliencia climática. El PNUD está totalmente comprometido a desempeñar su papel.

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