En una escuela de Jamaica, los estudiantes utilizan la recolección de agua de lluvia para su jardín, un método comprobado de adaptación al cambio climático. El voto popular por el clima nos enseñó que el indicador sociodemográfico más profundo de la creencia en la emergencia climática y la acción climática es la educación de una persona. Foto: PNUD Jamaica/Tori Repole

 

Las personas de todo el mundo están más comprometidas que nunca con el cambio climático. Hemos visto grandes marchas, protestas y coaliciones en todos los continentes.

El mensaje de estos movimientos es claro: tenemos que hacer algo.

Pero, ¿cómo podemos traducir ese "hacer algo" en asesoramiento en materia de políticas tangibles que sirva a los líderes mundiales? Después de todo, "hacer algo" puede significar muchas cosas distintas, y no todas las políticas son iguales.

Tenemos que ingeniarnos una forma completamente nueva de trabajar. Necesitamos opciones audaces y urgentes, y la única manera de identificarlas es logrando que millones de personas hablen sobre las opciones que tenemos para crear un futuro mejor. En otras palabras, para decirles a los líderes mundiales qué tipo de cambio quieren las personas, primero debemos llegar a ellas y escuchar.

En mi trabajo en torno al cambio climático, ha quedado claro que por momentos se ha abierto una brecha entre las personas que reclaman acción y las audaces opciones que deben tomar los líderes mundiales. Por ese motivo, como parte de la Promesa Climática del PNUD, en febrero de 2020 presentamos Misión 1.5, un juego educativo sobre el cambio climático.

Queríamos llegar a las personas, y sabemos cada vez más que para eso debemos acercarnos a sus teléfonos. El juego coloca a los jugadores en el papel de líderes mundiales para que puedan elegir las políticas que podrían mantener el calentamiento global en 1,5 grados. Si no tienen éxito, entonces el calentamiento global sube por encima de los dos grados, tres, incluso cinco grados, lo que, como la mayoría de nosotros sabemos, significa un daño terrible para las personas, los medios de vida y la naturaleza.

Nos permitió preguntarle a las personas cómo veían el futuro en sus países. Si tuvieran la opción, ¿protegería los bosques y el océano? ¿haría que se usaran aviones con tecnología limpia? ¿haría que se cultivaran alimentos en granjas sostenibles? Y luego comenzamos a preguntarnos qué pasaría si tomáramos todos estos planos y los pusiéramos a disposición de los gobiernos.

Así nació el Voto popular por el clima. Aquí ay tres cosas importantes que debemos saber:

  • El Voto popular por el clima es el mayor estudio de opinión pública sobre el cambio climático jamás realizado. “La encuesta abarcó 50 países, que representan el 56 % de la población mundial mayor de 14 años, unos 1,2 millones de encuestados”. Los datos recopilados por el PNUD fueron procesados por la Universidad de Oxford.
  • El sondeo representa un enfoque innovador y no convencional de la realización de encuestas. Por eso, con el Voto popular por el clima distribuimos preguntas a través de invitaciones únicas en juegos móviles en todo el mundo. Si una persona jugaba Words with Friends o Angry Birds, la encuesta reemplazaba la publicidad que tradicionalmente se presenta en el juego. Esto produjo una enorme muestra aleatoria. A nuestro entender, esto nunca se había intentado antes.
  • La encuesta produjo datos en muchos países en los que hasta ahora nunca se habían obtenido resultados similares. También alcanzó a cientos de miles de jóvenes, un grupo difícil de alcanzar con las encuestas tradicionales y que, por lo regular, no está habilitado para votar. De este modo, esperamos dar voz a la gente de cara a la acción climática e informar a los gobiernos en el proceso de toma de decisiones de alto riesgo sobre el clima y la recuperación de la COVID-19.

Cuatro conclusiones:

1 - La mayoría de las personas cree que nos encontramos en medio de una emergencia climática. Cuando preguntamos "¿piensa que el cambio climático es una emergencia mundial?", el 64% de los encuestados dijeron que sí.

2 - En otra parte de la encuesta enumeramos 18 opciones de política climática y pedimos a los encuestados que hicieran clic en un máximo de tres preferencias. Aquí figuran las cuatro políticas climáticas más votadas:

    - Conservar los bosques y la tierra (54%)

    - Invertir en energía solar, eólica y renovable (53%)

    - Promover técnicas agrícolas favorables al clima (52%)

    - Invertir en empresas y empleos ecológicos (50%)

3 - La educación marca una gran diferencia. Nuestros datos mostraron que la educación es el motor sociodemográfico más notable de impulso a la opinión de que vivimos una emergencia climática que exige una acción climática.

4 - La próxima generación nos da esperanza. En todos los países hay más jóvenes (menores de 18 años) que personas mayores que piensan que el cambio climático es una emergencia (69%). Sin embargo, otros grupos de edad no se quedan muy rezagados: el 65% de las personas de 18 a 35 años de edad, el 66% de las personas de 36 a 59, y el 58% de las personas mayores de 60 años opinan que vivimos una emergencia climática.

Si deseas conocer más conclusiones del informe, consulta 10 key insights of public support for climate policies (10 ideas clave sobre el apoyo público a las políticas climáticas).

Reflexiones

Lo que hemos visto durante el año pasado confirma lo que en el PNUD solo podíamos suponer: las personas se preocupan por su futuro y quieren que los líderes mundiales presten atención a sus preocupaciones. Si podemos conseguir suficientes voces, sabemos que los líderes mundiales prestarán atención.

Se trata de una de las decisiones más grandes e importantes de nuestras vidas. Lo que los países decidan hacer sobre el cambio climático conducirá a un planeta más riesgoso e inestable, o un futuro más próspero y sostenible para todos. En las Naciones Unidas, estamos listos para cumplir nuestro papel.

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Nota de la editora: si te ha gustado este blog, consulta nuestro último informe 20 insights on NDCs in 2020.

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