Muhibullah, de 28 años, es un sobreviviente de tuberculosis (TB) que se convirtió en un trabajador de la salud después de haber sido curado de la enfermedad. Él lo ha convertido en su misión ayudar a otros pacientes, y aumentar la conciencia entre su comunidad sobre la enfermedad. El compromiso de la comunidad es fundamental para construir la confianza necesaria para ofrecer atención y educación efectiva de TB. Para llegar a las poblaciones de migrantes que viven con miedo a la identificación, arresto y deportación, asegurar la confianza es primordial. Foto: S. Omer Sadaat

 

Las personas vulnerables en todo el mundo afectadas por la tuberculosis (TB) no pueden esperar más para las pruebas, tratamiento y atención de calidad.

De acuerdo con la Asociación STOP TB, las interrupciones de la COVID-19 relacionadas con los servicios de TB han revertido casi 12 años de progreso contra la enfermedad infecciosa mortal. Los grupos marginados, como los refugiados y las poblaciones móviles con acceso limitado a la atención médica, están soportando la mayor parte de estas crisis superpuestas.

El PNUD, en asociación con el Fondo Mundial de la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, y con el apoyo de los socios clave, incluida la Organización Internacional para la Migración (OIM), la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) y los Programas Nacionales de Control de TB de Afganistán, Irán y Pakistán, está trabajando para abordar la amenaza urgente de TB y eliminar las barreras para el cuidado y la prevención entre los refugiados afganos, los retornados y las poblaciones móviles en esos países. Esos esfuerzos se coordinan a través de una subvención regional que beneficia a las poblaciones necesitadas.

La donación ofrece lecciones valiosas en pos de mantener el progreso frente a la TB durante la COVID-19 y más allá, lo que podría resultar fundamental para ayudar al mundo a enfrentar el camino hacia el logro de los objetivos del Plan Mundial para Poner Fin a la TB 2018-2022, y la meta del objetivo de desarrollo sostenible para poner fin a la TB en 2030.

1. El compromiso de la comunidad es más que importante, es esencial

En primer lugar, la participación de la comunidad es fundamental para construir la confianza necesaria para brindar una atención y educación efectivas de la TB. Para llegar a las poblaciones de migrantes que viven con miedo a la identificación, arresto y deportación, asegurar la confianza es primordial.

Los trabajadores de la salud encontraron, por ejemplo, que las poblaciones migrantes en Irán a menudo ocultan su identidad o información de contacto para protegerse, lo que hace esencial que se realicen evaluaciones y seguimiento por individuos de confianza. Es por eso que era importante que las instalaciones de salud sirvieran a las comunidades migrantes que se ejecuten en estrecha coordinación con las ONG locales.

Por ello, en Pakistán, las reuniones con poblaciones móviles afganas que involucraron a los ancianos de la aldea, los académicos religiosos y otros líderes comunitarios fueron fundamentales para ayudar a crear conciencia sobre la TB, lo que hizo más probable que las personas buscaran servicios de salud y atención. Las ONG dirigidas por la comunidad, como los centros de Sehatmand Zindagi, hacen una contribución vital a estos esfuerzos.

2. Los servicios y los sistemas son más efectivos cuando conocen a personas donde están

Cuando las personas en riesgo o viviendo con TB dejaron de acceder a la atención por temor a contraer COVID-19, el hallazgo activo de los casos se convirtió en una estrategia necesaria y efectiva para el diagnostico.

En Irán, Pakistán y Afganistán, equipar a los trabajadores de la salud de confianza con las herramientas para realizar proyecciones de hogares fue esencial para detectar casos temprano y prevenir enfermedades severas. Traer las furgonetas móviles y las radiografías a las comunidades también facilitó que las poblaciones de migrantes sean evaluadas, especialmente las mujeres que pueden enfrentar barreras sociales y económicas adicionales para acceder a la atención.

Bajo esta donación, el PNUD y los socios pudieron escalar este enfoque, lo que llevó a cabo trayendo herramientas de detección de TB, médicos y refrigerios a las aldeas locales, donde las mujeres, los niños y los ancianos se hicieron presentes en gran número para recibir atención. Esta estrategia móvil fue tan exitosa que otras provincias pronto desplegarán programas similares en todo el país.

3. Se necesitan más fondos para mejores diagnósticos y sostenibilidad de los programas

Terminar con la TB también requerirá un mayor financiamiento para garantizar que las herramientas y los recursos adecuados sean accesibles para aquellos que los necesitan.

Las radiografías de tórax, que se hicieron más ampliamente disponibles a través de esta subvención, demostraron ser críticas para diagnosticar la TB de etapa temprana, que de otro modo habría sido descartada. En la ciudad iraní de Mashad, se identificaron tres veces más casos de TB en aquellos que inicialmente dieron resultados negativos, en comparación con el año anterior.

Claramente, estos tipos de diagnósticos son muy efectivos. También son caros; la ampliación a nivel nacional requiere que los gobiernos y socios aumenten los recursos comprometidos a luchar y poner fin a la TB.

4. Las estrategias multinacionales son efectivas para tratar los problemas transfronterizos

Las soluciones multinacionales y regionales pueden ayudar a los países a abordar la TB en poblaciones móviles, complementando el papel clave desempeñado por los programas nacionales.

El PNUD y otras organizaciones multilaterales con el apoyo de los programas nacionales de TB y la sociedad civil pueden apoyar la colaboración transfronteriza para soluciones a más largo plazo: solo esta donación llevó al desarrollo de una política regional de TB, la armonización de las directrices de la TB y un compromiso para desarrollar una plataforma digital regional. Estas soluciones regionales ayudan a facilitar la coordinación efectiva entre los programas nacionales de TB para garantizar un tratamiento continuo para las poblaciones migratorias y el fortalecimiento de la capacidad para que los países diagnostiquen y traten de manera efectiva la TB.

Volver al camino de poner fin a la TB para 2030 requiere un esfuerzo y una inversión significativos. Juntas, estas cuatro lecciones pueden informar las decisiones sobre la mejor manera de diseñar los sistemas capaces de ofrecer atención efectiva a las comunidades migrantes cuando y dónde lo necesitan, durante las crisis y más allá.

Actuar ahora es crucial; solo terminaremos con esta enfermedad antigua y mortal cuando derribemos las barreras al cuidado y la prevención que impiden a los más vulnerables obtener los servicios que necesitan para salvar sus vidas.

 

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