El paisaje de Ecuador. En América Latina, Bolivia, Ecuador, Honduras y Paraguay están explorando oportunidades de mercado de carbono para el sector forestal. Foto: PNUD Ecuador/S. Garrido

 

Necesitamos contar con la solidaridad mundial en materia de medidas climáticas urgentes para mantener la temperatura a niveles seguros. Los desafíos siguen siendo inmensos, pero al conmemorar el quinto aniversario del Acuerdo de París, tenemos razones para sentirnos optimistas, asegura Cassie Flynn, Encargada de la Promesa Climática del PNUD.

En diciembre de 2015, cerca de 200 países aprobaron en Francia el Acuerdo de París. Fue un histórico momento de celebración que marcó el final de muchos años de negociaciones.A medida que los países trabajan para reconstruir mejor después de la crisis de la COVID-19, muchos están aprovechando sus CDN para promover una recuperación verde, al aplicar los seis principios para recuperarnos mejor esbozados por el Secretario General de las Naciones Unidas.

El Acuerdo nos ayudó a trazar el camino a seguir con base en la ciencia, relatos de la vida real y la experiencia sobre el terreno, al tiempo que integraba la diversidad de voces de personas de todo el mundo. Sigue siendo la piedra angular de la acción climática mundial.

Por supuesto que la adopción del acuerdo fue apenas el comienzo, y cinco años más tarde todas y todos tenemos la responsabilidad de convertir su visión en realidad.

Los desafíos son inmensos, magnificados aún más por los devastadores impactos de la COVID-19. Más que nunca, la comunidad internacional debe trabajar unida.

Hay señales alentadoras, desde las economías más grandes del mundo hasta los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados, que nos recuerdan nuestro potencial si aceptamos nuestra responsabilidad y acogemos soluciones.

En vísperas del quinto aniversario del Acuerdo de París, a continuación cinco razones fundamentales para sentirnos optimistas.

  1. A medida que los países trabajan para reconstruir mejor después de la crisis de la COVID-19, muchos están aprovechando sus CDN para promover una recuperación verde, al aplicar los seis principios para recuperarnos mejor esbozados por el Secretario General de las Naciones Unidas.

A pesar de los efectos provocados por la COVID-19, la mayoría de los países todavía tiene la intención de aumentar sus ambiciones en materia del clima. No solo eso, muchos están utilizando sus promesas en el marco del Acuerdo de París (contribuciones determinadas a nivel nacional o CDN) para ayudar a desplegar los esfuerzos de recuperación verde.

De los 115 países que cuentan con el apoyo de la Promesa Climática del PNUD, más de 60 están identificando vínculos explícitos entre el mejoramiento de los programas de desarrollo nacional y la recuperación verde, incluidos muchos países que son grandes emisores. 

En ese sentido, están sintiendo presión para convertir en realidad sus intenciones. Cada vez nos damos cuenta con mayor certeza de que el abandono de los combustibles fósiles y la adopción de tecnologías limpias y renovables ofrecen oportunidades para impulsar las economías, para generar empleos y para crear resiliencia.

  2. Más países están trabajando con la naturaleza, no en contra de esta, con la intención de resolver nuestros desafíos; muchos países están adoptando el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza.

Se estima que las soluciones basadas en la naturaleza pueden proporcionar aproximadamente una tercera parte de las reducciones de emisiones necesarias hasta 2030. Proteger y restaurar la salud de nuestros bosques, praderas y humedales es una de las actividades más importantes a que podemos dedicarnos.

En dos ejemplos destacados de África, Nigeria está fortaleciendo las soluciones basadas en la naturaleza, en particular las relativas a los bosques, en el proceso de revisión de las CDN, en tanto que Zimbabwe está asegurando el reajuste de su política forestal en convergencia con la CDN revisada. En América Latina, Bolivia, Ecuador, Honduras y Paraguay están explorando oportunidades de mercado de carbono para el sector forestal.

En lo que constituye un signo positivo, muchos países en desarrollo que incluyeron actividades relacionadas con los bosques en sus CDN también están trabajando para implementar REDD+, la iniciativa de las Naciones Unidas para reducir las emisiones relacionadas con la deforestación y la degradación, al valorar el carbono almacenado en los bosques existentes.

  3. Hay un impulso político creciente para la adaptación y la resiliencia, y para que se reconozcan en pie de igualdad con la mitigación. Este es un elemento crucial del rompecabezas para abordar el cambio climático.

Tres cuartas partes de los países destacaron la adaptación en sus primeras CDN. Si damos un salto al futuro, el 97% de los países que cuenta con el apoyo de la Promesa Climática está ampliando la adaptación en sus compromisos revisados.

Al mismo tiempo, crece la exigencia de que se imprima mayor urgencia, junto con mayor financiación. El año pasado, una coalición de socios, encabezados por los Gobiernos británico y egipcio, emitió un Llamamiento a la Acción con el apoyo del PNUD. Este llamamiento cuenta ahora con el apoyo de más de 118 países y 86 organizaciones e instituciones.

Más países están incorporando los planes nacionales de adaptación en sus CDN a través de iniciativas tales como el Programa de apoyo para establecer objetivos más ambiciosos para el uso de la tierra y agricultura mediante la implementación de las CDN y los Programas Nacionales de Acción para la adaptación (SCALA), del PNUD y la FAO, para ayudar a los países a hacer frente a los impactos climáticos.

La adaptación y la resiliencia serán un pilar fundamental de esta próxima Cumbre sobre la Ambición Climática, y en la preparación de la COP26.

  4. Está teniendo lugar una transformación en el sector financiero impulsada por la creciente disponibilidad de información sobre los impactos ambientales y sociales de las inversiones y los crecientes riesgos que plantea el cambio climático.

A medida que los inversores de todo el mundo reconocen cada vez más los riesgos de invertir en combustibles fósiles, se puede apreciar el creciente atractivo de la inversión sostenible.

Como reflejo de esto, la emisión de bonos verdes se ha cuadruplicado en los últimos cuatro años, al pasar de US$ 110 mil millones en 2016 a US$ 465 mil millones en 2019. Un plan de bonos verdes con apoyo del PNUD en Indonesia, que ha recaudado más de US$ 2,75 mil millones en tres emisiones anuales, ya ha superado el nivel de demanda previsto.
Para acelerar la tendencia, el PNUD está apoyando a los países a fin de que creen entornos más atractivos para la inversión, a la vez que les ayuda a superar la preeminencia de infraestructuras con alto consumo de carbono y a evitar la dependencia del carbono.

También estamos apoyando a los países para que colaboren en la fijación de precios del carbono; en ese sentido, apoyamos a Ghana y a Suiza a crear mecanismos innovadores de financiación del carbono.

Más de 60 países están colaborando con las Naciones Unidas y otros asociados, incluido el FMI, para establecer Marcos Integrados de Financiación Nacional, que faciliten la movilización de la financiación pública y privada en apoyo de sus prioridades nacionales de desarrollo y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Plataforma de Inversión Climática, presentada el año pasado y apoyada por el PNUD, tiene por objeto aumentar el flujo de capital hacia proyectos de energía limpia.

  5. Estamos mejorando en la tarea de incluir en las acciones todo el universo de los recursos humanos, incluidas las mujeres, los jóvenes y las comunidades indígenas.

En un intento por lograr una mayor inclusividad y resultados más justos, muchos países están tomando medidas para incluir a los grupos marginados en los debates sobre el clima y en la acción sobre el clima.

En el marco de la Promesa para el Clima del PNUD, el 75% de los países están dando prioridad a los jóvenes. En un ejemplo alentador, Macedonia del Norte inició una campaña de sensibilización pública que expuso la acción de mujeres jóvenes de cara al clima y contribuyó a que las y los jóvenes aportaran directamente a la mejora de las CDN.

Se están usando herramientas inesperadas para alcanzar nuevos públicos. El juego móvil Mission 1.5 está ayudando a educar y empoderar a los jóvenes para que aporten a la adopción de decisiones en torno al cambio climático. A través del juego, millones de personas han votado sobre sus prioridades en más de 50 países.

Mientras tanto, más del 90% de los países apoyados por la Promesa para el Clima están fortaleciendo las contribuciones de las mujeres en la formulación de políticas, la planificación y la ejecución. Países como Iraq están involucrando más ampliamente a las mujeres, al tiempo que hacen seguimiento y presentan informes sobre las medidas de mitigación sensibles al género en el marco de su CDN.

Estos esfuerzos procuran alcanzar la inclusión y los resultados justos, pero igualmente buscan sacar el debido provecho de las ideas, los conocimientos y los talentos de todas las personas, así como la identificación universal con el Acuerdo de París.

Si bien la COVID-19 ha tenido un impacto devastador sobre las personas y las economías de todo el mundo, los países siguen avanzando, examinando su progreso y evaluando las maneras de acrecentar sus ambiciones para la década que se inicia.

Las señales son alentadoras, pero este es solo el principio. No podemos relajar nuestros esfuerzos.
 

Icon of SDG 03 Icon of SDG 05 Icon of SDG 07 Icon of SDG 11 Icon of SDG 13 Icon of SDG 17

PNUD En el mundo