Las comunidades en Ecuador muestran cómo proteger y restaurar bosques, humedales, ríos y lagos mientras protegen los valiosos recursos hídricos para consumo y riego. Foto: Mitch Anderson / Amazon Frontlines

Hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente con el tema "Celebrar la biodiversidad". Mientras gran parte del mundo todavía se encuentra bajo restricciones por la COVID-19, hay muchas razones para celebrar la biodiversidad: múltiples formas de vida silvestre vagando libremente, de leones marinos a jaguares, de llamas a elefantes, de delfines a monos, de pingüinos a canguros. Una razón que también merece celebración es la cantidad de personas que se están conectando con la naturaleza desde sus ventanas, jardines y espacios naturales. Un aumento en la conciencia y la celebración de la naturaleza es una consecuencia inesperada y bienvenida de meses de confinamiento en el hogar.

Una emergencia planetaria

Pero muchos otros informes anuncian un mensaje diferente y mucho más aleccionador. Estamos en camino de perder un millón de especies para mediados de este siglo, el bosque amazónico está peligrosamente cerca de un punto de inflexión sin retorno, al igual que los arrecifes de coral en todo el mundo, y presenciamos el colapso de poblaciones de especies desde insectos a elefantes.

Estas pérdidas en la biodiversidad tienen profundas consecuencias para la humanidad. El Informe de Riesgo Global del Foro Económico Mundial muestra los riesgos en cascada de la degradación de los ecosistemas, incluyendo escasez hídrica, desastres naturales provocados por el hombre, migración involuntaria e inestabilidad social. Un nuevo informe denominado Nature’s Risk Rising muestra que más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza y está en riesgo por su pérdida. El informe del año pasado del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático muestra que la deforestación y la agricultura representan una cuarta parte de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Estamos ante una emergencia de carácter planetario que nos pone a todos, y a nuestro futuro, en riesgo.

Es hora de construir una red de seguridad

Una de las lecciones más difíciles de la pandemia ha sido la revelación repentina de las grietas sociales y fallas de nuestra exposición global al riesgo. Nuestras redes de seguridad son débiles, nuestros sistemas económicos nos están fallando al dejar atrás a los miembros más vulnerables de la comunidad y exacerbar la desigualdad, y nuestra resiliencia a las crisis imprevistas es sorprendentemente baja. Sin embargo, todo esto es solo un preludio de lo que sucederá si continuamos permitiendo que la biodiversidad desaparezca. La naturaleza sustenta nuestro bienestar, nuestra economía, nuestros medios de vida y nuestras vidas. La pérdida de la naturaleza nos hace vulnerables a las crisis sociales y económicas, incluidas las pandemias futuras.

Es hora de un restablecimiento global de nuestra relación con la naturaleza, y es hora de un ajuste de cuentas a nivel mundial con los impulsores subyacentes y las consecuencias de la pérdida de biodiversidad. Sobre todo, es hora de construir una red de seguridad planetaria basada en la naturaleza, protegiendo, gestionando y restaurando de manera sostenible los ecosistemas de todo el mundo, para protegernos de futuras conmociones.

Un cambio transformador

Para lograrlo, debemos embarcarnos en un proceso de cambio transformador. Debemos transformar nuestros sistemas de producción de alimentos y fibras, nuestra planificación y gestión de los paisajes terrestres y marinos, y nuestros sistemas de financiación e inversión que aceleran la pérdida de biodiversidad. También debemos transformar nuestra relación con los pueblos indígenas y las comunidades locales en todas partes, cuyas tierras representan muchas de las últimas áreas intactas de hábitat para muchas especies que habitan en el mundo. Sobre todo, debemos comenzar a reconocer, valorar y celebrar el papel que juega la biodiversidad en el mantenimiento de la humanidad.

El Premio Ecuatorial

Para lograr un cambio transformador, necesitamos identificar y celebrar historias de cambio que nos dirijan hacia un nuevo futuro, uno que reposicione la naturaleza en el corazón mismo del desarrollo sostenible. En la Iniciativa Ecuatorial liderada por el PNUD, hemos estado haciendo eso durante casi dos décadas, identificando iniciativas de comunidades locales que usan soluciones basadas en la naturaleza para prosperar, y otorgándoles el Premio Ecuatorial.

El tema del Premio Ecuatorial de este año es "Naturaleza para la Vida" con un enfoque de celebración hacia las iniciativas locales que reconocen el valor de la naturaleza para la seguridad hídrica, climática y nuestros medios de vida. Las comunidades de la República Democrática del Congo, México y Myanmar muestran cómo la gestión sostenible de la naturaleza puede ayudar a mantener los medios de vida, proporcionar ingresos y permitir que las comunidades prosperen en armonía con la naturaleza. Las comunidades de Indonesia, Canadá, Kenya y Guatemala muestran cómo proteger bosques aún intactos, turberas y manglares, y practicar la agricultura sostenible que mantiene el carbono en el suelo. Las comunidades de Tailandia, Madagascar y Ecuador muestran cómo proteger y restaurar bosques, humedales, ríos y lagos mientras protegen los valiosos recursos hídricos para consumo y riego. Los ganadores de este año también muestran la importancia de la inclusión social, la igualdad de género, la distribución equitativa de beneficios, los derechos de la tierra y la propiedad y el buen gobierno.

Únete a nosotros para celebrar diez historias locales de cambio del Premio Ecuatorial 2020 que, junto con los otros 245 ganadores de los últimos años, representan la nueva normalidad de un futuro más verde, más brillante, más justo y más resiliente.

 

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