Un oryx en las afueras de Windhoek, Namibia. Foto: PNUD/Sumaya Agha

 

Una serie de informes sobre la diversidad biológica - el Informe de evaluación mundial sobre la diversidad biológica y los ecosistemas, el Informe sobre el Planeta Vivo, el Informe de Evaluación de Recursos Forestales Mundiales y la Perspectiva Mundial sobre la Biodiversidad- dibujan un panorama sombrío para la diversidad biológica del mundo.

Todos apuntan en la misma dirección: estamos en camino de perder más de un millón de especies para mediados de siglo, perdimos el 68% de todas las poblaciones de fauna y flora silvestres desde 1970, perdimos más de 11 millones de hectáreas de bosque primario el año pasado, y no hemos logrado cumplir casi todos los objetivos de conservación del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica, de un decenio de duración.

Si no se detiene la pérdida de biodiversidad y no se invierten las tendencias históricas, las consecuencias para toda la humanidad serán graves. Los medios de vida, los alimentos, la seguridad del agua y la seguridad de miles de millones de personas están en peligro.

La estabilidad de nuestro clima está en peligro. La mitad del PIB mundial está en peligro. Los amortiguadores contra la próxima pandemia están en peligro. De hecho, el futuro mismo de la humanidad está en peligro. Detener la pérdida de biodiversidad y restaurar la salud del planeta requiere varias transformaciones profundas y sistémicas.

Debemos colocar a la naturaleza en el centro del desarrollo sostenible. Dado que la naturaleza desempeña un papel fundamental en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, todas las naciones deben examinar más detenidamente la forma de integrar la protección, la restauración y la gestión sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas en sus planes nacionales relativos al clima, la salud, el agua, la seguridad y el desarrollo.

Debemos abordar las causas fundamentales de la pérdida de la biodiversidad: las fuerzas económicas y de mercado incontroladas que no tienen en cuenta los valores de la naturaleza. Nuestro sistema económico actual favorece las ganancias a corto plazo en lugar de la administración a largo plazo de la naturaleza.

Los gobiernos deben encontrar formas de asegurar que sus gastos nacionales se ajusten, y no contrarresten, sus objetivos de desarrollo nacional, especialmente los que dependen de la salud de los ecosistemas.

Al mismo tiempo, debemos asegurarnos de que las empresas y las instituciones financieras sitúen a la naturaleza en el centro de la adopción de decisiones financieras haciéndolas responsables de los efectos de sus decisiones en la salud de la biodiversidad y los ecosistemas.

Debemos invertir en la protección y recuperación de la naturaleza. Mientras que el costo de la inacción sobre la naturaleza es profundo, el costo económico de invertir en la naturaleza no lo es. Actualmente gastamos menos de 100.000 millones de dólares al año en la naturaleza, más o menos lo que gastamos en comida para mascotas a nivel mundial.

Solo necesitamos 700.000 millones de dólares adicionales al año para alcanzar los ambiciosos objetivos de biodiversidad para 2030, es decir, menos del 1% del PIB mundial, y solo una fracción de los 5,2 billones de dólares que gastamos en subsidios a los combustibles fósiles cada año.

Debemos aumentar nuestra ambición global de acción inmediata sobre la naturaleza. Nos enfrentamos a una emergencia planetaria compleja e interactiva: una crisis de la naturaleza, una crisis de la biodiversidad, una crisis de la salud y una crisis de la desigualdad, todo a la vez.

Para responder plenamente a esta emergencia, necesitamos una ambición audaz, un compromiso y una acción a todos los niveles, desde el local hasta el mundial. Debemos comprometernos a crear una red de seguridad planetaria basada en la naturaleza, en respuesta a nuestra emergencia planetaria.

Una forma de hacerlo es mediante el reverdecimiento del los paquetes de recuperación económica de estímulo de COVID-19, un paso que muchos países aún no han dado.

Debemos transformar la producción y el consumo mundial. Por ejemplo, el apetito mundial por la carne vacuna es responsable de hasta la mitad de la pérdida de la cubierta forestal en todo el mundo, mientras que las prácticas agrícolas insostenibles son responsables de casi una cuarta parte de nuestras emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Debemos aumentar el compromiso y la rendición de cuentas a nivel mundial en relación con los productos básicos libres de deforestación, mediante iniciativas como la Declaración de Nueva York sobre los Bosques

Debemos promover, celebrar y acelerar la acción local sobre la naturaleza si queremos hacer frente a nuestra emergencia planetaria - necesitamos un enfoque de toda la sociedad. Ejemplos como la Iniciativa Ecuatorial del PNUD muestran cómo el mundo es testigo de la acción sobre la naturaleza por parte de los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades locales en todos los países y en miles de comunidades.

Al proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible la diversidad biológica, los agentes locales pueden obtener dividendos directos y tangibles para el desarrollo. Para apoyar los esfuerzos locales, también debemos fortalecer la gobernanza y el estado de derecho, especialmente para el 90% de los pueblos indígenas que carecen de títulos de propiedad de sus tierras y que se enfrentan al asesinato, la persecución y la intimidación, a menudo por parte de las empresas multinacionales.

Debemos concientizar a todos los niveles de la sociedad sobre el valor de la naturaleza y de los riesgos inherentes a la pérdida de la biodiversidad. En septiembre, una campaña para promover el hashtag #NatureForLife ya ha obtenido más de 50 millones de visitas.

Pero debemos hacer más para aumentar la conciencia mundial. Al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que conmemora el 75º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, el PNUD está reuniendo a más de 40 asociados para crear un “Centro de la Naturaleza para la Vida” virtual, en el que participarán más de 300 oradores de todos los ámbitos de la vida.

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