El huracán Matthew se abatió sobre Jeremie, Haití, el jueves 4 de octubre de 2016. Este huracán de categoría 4 dejó a decenas de miles de personas desamparadas y muchísimos daños producidos por el viento y el agua. ©ONU/MINUSTAH/Logan Abassi

 

Recientemente, en Nueva York, la comunidad internacional presentó una serie de importantes iniciativas que podrían transformar el modo en que nos ocupamos del cambio climático, desde la energía hasta al transporte, del bienestar social a la exclusión, de la educación a la salud. Una de las principales áreas es el papel que tiene la industria de los seguros, que trabaja con la comunidad del desarrollo para proteger e invertir en el desarrollo. Tanto la comunidad de los seguros como la del desarrollo se fijaron la meta de 500 millones de beneficiarios adicionales del seguro contra los riesgos del clima para 2025.

Hay mucho por hacer para alcanzar esa meta tan ambiciosa. La brecha de protección, por ejemplo, es decir la distancia entre lo que se asegura y lo que no, en los países en desarrollo es del 95 por ciento, comparado con el 50 por ciento en los países desarrollados. África causa especial preocupación, con solo 1,2 por ciento de todas las pólizas mundiales de seguros en el continente, y donde Sudáfrica cuenta con cuatro de cada cinco dólares en pólizas contratadas al sur del Sahara. En Asia y la zona del Pacífico también hay considerables brechas en la protección, siendo el grueso de las pólizas establecidas como porcentaje del PIB per cápita menor del cinco por ciento en países como India, Indonesia, China y Malasia, un porcentaje muy inferior a las cifras de Hong Kong, Singapur y Corea. La brecha en materia de protección en el ámbito de la salud es igualmente preocupante en Asia, con una exposición modelada de US$1,8 billones. Todos los años alrededor de 100 millones de personas, en su mayoría en países de bajos ingresos, caen en la pobreza debido al costo de la salud.

Las razones para estas brechas significativas son muchas, y a menudo están relacionadas entre sí. Las legislaciones muchas veces no son adecuadas o simplemente no existen: se estima que casi la mitad de todos los países en desarrollo no tienen legislación para los microseguros, que van dirigidos a los más vulnerables. La capacidad institucional sigue siendo deficiente en muchos países ya que no hay el dinero para invertir en agencias adecuadas de reglamentación y administración de seguros. La inclusión financiera, la conexión entre las personas y las familias con el sistema financiero y sus productos, no está generalizada, y 37 por ciento de los adultos en los países en desarrollo no tienen acceso a ella. Esa cifra es de 46 por ciento para las mujeres. Por supuesto, además, los seguros y la financiación de los riesgos, quizá de todas las inversiones que puede hacer un país, muchas veces sufre por una economía política negativa y los políticos a veces son culpables de dar prioridad a las inversiones visibles a corto plazo sobre la protección de los bienes a largo plazo.

Sin embargo, estos no son problemas insuperables y se ha hecho mucho por resolverlos, especialmente desde la creación del Insurance Development Forum (Foro de Desarrollo de Seguros) y de la InsuResilience Global Partnership, que son iniciativas de redes que han conectado a los involucrados en los seguros y en el desarrollo a nivel nacional e internacional, público y privado, para alcanzar la meta de 500 millones de beneficiarios. Los productos de seguros y de financiación de riesgos se adaptan cada vez más a los contextos específicos y van dirigidos a los sectores de importancia de cada país. Con la colaboración de agregadores, como los reaseguradores, se puede influenciar mucho más completa y rápidamente a los países que solo con distribuidores. La integración de los seguros y la financiación de los riesgos en el desarrollo está aún en sus comienzos, y se espera alcanzar muchos progresos si se garantiza que esos temas estén debidamente representados en los compromisos de cada país con el Acuerdo de París, los Planes Nacionales de Adaptación, las Asignaciones a los Fondos Verticales, y las Evaluaciones de necesidades después de un desastre, entre otros. Finalmente, la integración al desarrollo en general, donde los seguros y la financiación de los riesgos son parte integral de la planificación e implementación del desarrollo, junto a la gestión financiera pública, es cada vez más lo que debería ser la visión de la colaboración a largo plazo y duradera.

El PNUD agradece la importante colaboración del Ministerio Federal para la Cooperación y el Desarrollo Económicos de Alemania (BMZ) para los seguros y la financiación de los riesgos, que será desarrollada y entregada conjuntamente con el Insurance Development Forum. Esta financiación, que comenzará en 2020, permitirá al PNUD poner en práctica su primera estrategia de seguros y financiación de riesgos, en por lo menos 20 países, para todos los ámbitos desde la transformación de los mercados a la reforma legislativa, del desarrollo de productos a su distribución, desde las pruebas y la investigación a la financiación de la innovación. Permitirá al PNUD llegar a cinco millones de personas a través de seguros inclusivos, y colaborar más que nunca con la industria de los seguros, echando las bases para más de US$5.000 millones en la financiación de riesgos por parte del sector privado. Esto ayudará al PNUD a respetar su cometido de cumplir con la parte “sostenible” de los ODS.

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