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El Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) del PNUD celebra su 30º aniversario el próximo año, y la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano está emprendiendo un importante esfuerzo para reformular el concepto de desarrollo humano en torno a los grandes retos de hoy.

El Informe llegó a un punto de inflexión en el debate mundial sobre el desarrollo, que marca una nueva era en la que el progreso no se define exclusivamente por el crecimiento económico, sino también por las oportunidades y la libertad de las personas. El desarrollo mundial constituye hoy un hito más: la Agenda 2030 ofrece una guía para poner fin a la pobreza, proteger al planeta y garantizar que todas las personas disfruten de paz y prosperidad duraderas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) abren el camino para que la noción de desarrollo humano inspire a una nueva generación de trabajo a revolucionar el desarrollo a nivel mundial.

Los ODS ofrecen además una oportunidad para reconsiderar el desarrollo. Empezaremos por la desigualdad.

No cabe duda de que, a pesar de algunos progresos, el mundo sigue siendo profundamente injusto. Las expectativas de un niño nacido en un país o en un hogar pobre son radicalmente diferentes a las de los niños nacidos en entornos más prósperos. En toda sociedad, ciertas formas de desigualdad persisten, a la vez que se abren nuevas brechas en aspectos emergentes de la vida. El próximo Informe sobre Desarrollo Humano, que se publicará a finales de 2019, se centrará en comprender las dimensiones de la desigualdad que tienen un mayor impacto en el bienestar de las personas y aquello que las impulsa.  

El IDH 2019 proporcionará un análisis exhaustivo a nivel mundial sobre la desigualdad utilizando un marco completamente nuevo: más allá de los ingresos, tomando en cuenta otras dimensiones de la desigualdad en torno a la salud, la educación, el acceso a las tecnologías y la exposición a crisis, que son importantes para el bienestar; más allá de los promedios, para dejar atrás los análisis en los que predominan estadísticas generales como el coeficiente de Gini, aprovechando en cambio los nuevos datos y métodos para presentar una idea más exacta de la desigualdad en todo el planeta; más allá del período actual, al adoptar una visión a largo plazo en torno a la desigualdad abarcando más allá de 2030.

Este marco permitirá que el Informe aborde los nuevos desafíos, además de explicar cómo la desigualdad converge y diverge en esferas clave del desarrollo humano. Por ejemplo, en muchos lugares, la brecha entre los niños ricos y pobres se ha cerrado cuando evaluamos su acceso a la educación primaria. Sin embargo, las diferencias entre estos niños son enormes cuando consideramos la calidad de dicha educación.

La Oficina no realizará esta labor sin ayuda pues el Informe 2019 se construye sobre la base de una importante serie de informes sobre desarrollo humano realizados en colaboración con otras organizaciones. Ya están previstas varias consultas en todo el mundo, incluido un simposio sobre la medición de la desigualdad en el siglo XXI, que se celebrará en Nueva York a finales de marzo.

El Informe siempre ha tratado de influir en las políticas. Este año, el debate sobre la desigualdad ocupará un lugar central a nivel mundial. El Foro Político de Alto Nivel, las reuniones del G20 y el G7 y la primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno sobre los ODS brindarán la oportunidad de asegurar que la propia noción del PNUD en materia de desarrollo humano contribuya a configurar tanto una visión a nivel mundial sobre la desigualdad como las respuestas mundiales para abordarla. Esperamos que el Informe sobre Desarrollo Humano siga evolucionando como plataforma para el análisis, el debate y la formulación de políticas, de manera que la noción sobre el desarrollo humano pueda guiar el trabajo hacia el cumplimiento de los ODS y más allá.

 

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