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Un número creciente de infecciones no pueden ser tratadas debido a la resistencia a los antimicrobianos (RAM). Se estima que 214.000 recién nacidos mueren cada año por sepsis causadas por bacterias resistentes a los antibióticos. A la vez, la falta de antibióticos efectivos amenazan la medicina básica y avanzada. El impacto negativo también se extiende mucho más allá de la salud, con serias implicaciones en la reducción de la pobreza y la desigualdad, el bienestar animal, el medio ambiente, la alimentación y la seguridad. El Banco Mundial estima que 28 millones de personas podrían ser empujadas a la pobreza extrema cada año para 2050, con un costo general para la economía global de US$1 billón por año. Como tal, la resistencia a los antimicrobianos debe verse como un problema de desarrollo.

Las causas de la resistencia a los antimicrobianos son complejas y multifacéticas. Incluyen la falta de servicios de salud adecuados, el uso inapropiado de antibióticos tanto en humanos como en la producción de alimentos de origen animal, los sistemas de agua y saneamiento subóptimos, brechas tanto en el acceso como en la investigación y el desarrollo de tecnologías esenciales de salud, y la contaminación ambiental. Se necesita un esfuerzo colectivo y sostenido de las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales, los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para responder adecuadamente.

La magnitud de la RAM fue reconocida en la declaración política de la reunión de alto nivel sobre la RAM, que tuvo lugar en la ONU en 2016. Las recientes recomendaciones del Grupo Interinstitucional de Coordinación Ambiental enfatizaron que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la OMS deberían trabajar junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, otras agencias de las Naciones Unidas y el Banco Mundial para fortalecer aún más nuestra acción conjunta de One Health (Una Salud). 

Evaluar Prioridades:

Para el PNUD, su Plan Estratégico 2018-2021, su experiencia en la convocatoria de respuestas multisectoriales de salud y desarrollo a nivel de país, y prioridades como abordar la desigualdad y promover la salud planetaria, son puntos de partida importantes. A nivel de país, se necesita apoyo para diseñar, financiar e implementar Planes de Acción Nacionales. Una encuesta de 2018 descubrió que si bien 117 países tenían Planes de Acción Nacionales de RAM, solo una quinta parte de estos tenía los fondos necesarios para ponerlos en práctica. El trabajo del PNUD sobre las respuestas multisectoriales al VIH, las enfermedades no transmisibles, el control del tabaco y el fortalecimiento de los sistemas de salud, podría ampliarse para apoyar el diseño e implementación multisectorial de los Planes de Acción Nacionales de RAM.

En su plan estratégico para 2019-2023 ReAct, una de las primeras redes independientes internacionales que articula la naturaleza compleja de la resistencia a los antibióticos, se centrará en permitir una acción global colectiva que garantice el acceso sostenible y equitativo a antibióticos efectivos para todos. Esto se logrará apoyando el desarrollo y la implementación de los Planes de Acción Nacionales, movilizando una actividad más extensa de RAM y abogando por que se establezca una gobernanza global más fuerte y que la innovación sea impulsada por la salud pública.

La respuesta global a la tuberculosis y las enfermedades tropicales desatendidas también contiene lecciones importantes que deberían dar forma a nuestro enfoque de la RAM. En ambos casos, el sistema de innovación tradicional no produce las tecnologías que necesitan los pacientes y se utilizan una variedad de incentivos y estrategias de financiación para promover la innovación. Debemos continuar apoyando nuevos modelos para incentivar la innovación para vacunas efectivas que estén adecuadamente disponibles, diagnósticos en los puntos de atención y una nueva generación de antibióticos. Aunque es vital desarrollar nuevas tecnologías, la innovación sin centrarse en el acceso no mejora los resultados en el sistema de salud. Hacer llegar las innovaciones sanitarias adecuadas a las personas adecuadas, en los lugares adecuados, es un desafío complejo. Cada sistema de salud es único y requiere intervenciones dirigidas a abordar los problemas de capacidad locales o específicos. La Asociación para el Acceso y la Entrega liderada por el PNUD es uno de esos enfoques.

Mayor coordinación:

Los complejos desafíos multifacéticos planteados por RAM no pueden ser abordados por una sola persona, institución o gobierno.

El enfoque de One Health con el que los gobiernos se han comprometido requiere una mayor coordinación, una gobernanza más fuerte y asociaciones efectivas, como se priorizó en la Agenda 2030. El enfoque de http://www.fao.org/3/a-az116e.pdfes un ejemplo del éxito que es posible a través de una mayor coordinación. Los desafíos complejos multifacéticos de RAM no pueden ser abordados por una sola persona, institución o gobierno. Requiere un esfuerzo integral y coherente por parte de todos nosotros.

 

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